El alumno de Ruben Sosa

RAUL TAVANI

Hace aproximadamente un año y medio, Alcides "Cacho" Silveira le hizo un comentario a El País en un encuentro casual que se produjo en el Parque Franzini. "Descubrí un jugador bárbaro, se llama Alejandro Mello. Lo vi jugar en una liga de barrio con 15 años y se lo llevé a Nacional. Es un delantero con mucha fuerza, a este no lo desplazan fácilmente con el hombro, aguanta y gana. Lo tuve varios meses en Europa para que aprendiera a entrenar y se acostumbrara al ritmo europeo".

Después, en el 2002, el muchacho fue cedido a préstamo en River Plate donde convirtió muchos goles y ahora está de regreso en Nacional. Tiene 23 años y a esta altura se ha constituido en el "pollo" de Carreño, ya que el técnico tricolor le ha visto un gran futuro. Por el momento es el compañero de ataque de Webo y en casi todas las prácticas ha convertido goles.

Ayer cuando finalizó el entrenamiento, después de haber trabajado en triple horario, se quedó junto a Ruben Sosa —como media hora más— rematando al arco y luego ayudó al equipier a cargar las bolsas con las pelotas.

—Hiciste triple horario y horas extras.

—Hay oportunidades que no se pueden perder, entonces, al tener cerca a Ruben Sosa, le pedí que me enseñara a rematar con tres dedos y como él es un fenómeno y tiene una gran humildad, me dijo: ‘vení botija que te enseño a pegarle a la pelota’.

—¿Alcides Silveira es tu representante?

—Más que eso, es un amigo. Lo conocí cuando tenía 15 años y venimos luchando juntos contra viento y marea en esto del fútbol y por suerte parece que ahora se nos está dando. Hubo muchas de las verdes, ya que estuve en River argentino y salvé la prueba, pero tenía que regresar a Uruguay a la espera de que se abriera el período de pases, entonces seguí entrenando en Nacional y al salir de una práctica tuve un accidente de tránsito con una camioneta, me fracturé el húmero y me rompí el bazo, estuve cerca de tres meses internado. Cuando me recuperé "Cacho" Silveira me llevó siete meses a Europa, estuve en España y Alemania con la finalidad de adaptarme al ritmo del fútbol europeo y después regresé a Uruguay.

—¿Qué significa esto de estar entrenando y jugando junto a Ruben Sosa, Fabián O’Neill y Gustavo Méndez?

—Siempre fui de un barrio bastante próximo a Los Céspedes y por ser hincha de Nacional de niño concurría a ver los entrenamientos, recuerdo que veía entrenar a Gustavo Méndez y soñaba estar algún día ahí. Lo que son las cosas, ahora entreno con él.

—¿Qué esperás del año 2003?

—Antes que nada integrarme totalmente al grupo, ser buen compañero, buena gente y trabajar mucho, lo demás vendrá solo.

—Jugando en River Plate tuviste problemas con la hinchada de Cerro. —Fue un mal entendido. El primer gol que convertí en Primera División fue en un partido contra Cerro y como hacía pocos días que me había casado se lo dediqué a mi esposa señalando a la cámara de televisión, pero la hinchada de Cerro se creyó que se lo dedicaba a ellos. Entonces, a raíz de eso nació una pica, pero no tengo nada contra ese club, yo cuando entro a una cancha le quiero ganar a cualquier rival que tenga que enfrentar.

—¿Te parece que ya estás pronto para jugar en el equipo principal de Nacional?

—Me tengo una fe bárbara, hay ganas, además el técnico me da confianza, mis compañeros también; por lo tanto, espero que este sea mi año.

—¿Jugar en lugar del "Chengue" Morales no es demasiada responsabilidad?

—Es una responsabilidad pesada, pero linda y espero que salga todo bien.

—¿Qué te ha dicho Carreño antes de hacer fútbol o de cara a un amistoso?

—Que tengo que estar muy concentrado, que los delanteros pueden hacer un gol en el primer minuto o en los descuentos y que por lo tanto, los partidos duran 90 minutos. Me pide que juegue entre los zagueros contrarios y que no me quede quieto, pero que además, en ciertos momentos, baje un poco a buscarla, que no me quede esperando.

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