MELBOURNE | AFP
El estadounidense Andre Agassi no tuvo piedad con el sudafricano Wayne Ferreira, al que batió por undécima vez en once partidos, por 6-2, 6-2, 6-3, en 1 hora y 28 minutos, en en semifinales del Abierto de Australia de tenis.
En 11 encuentros, Ferreira sólo ha conseguido ganar un set a Agassi y fue en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996. Desde el inicio del torneo el estadounidense sólo ha cedido también una manga.
En la final del domingo, se enfrentará al vencedor del partido que disputaban al cierre de esta edición el estadounidense Andy Roddick y el alemán Werner Schuttler.
El Kid de Las Vegas, tras el partido contra Ferreira, ha ganado 20 partidos consecutivos en el Abierto de Australia.
Tras haber ganado en Melbourne en 2000 y 2001, Agassi no pudo jugar su primer partido en Australia el pasado año debido a una lesión en la muñeca.
Su última derrota en Melbourne se remonta a 1999 cuando perdió en cuatro sets contra su compatriota Vince Spadea. Agassi ha perdido sólo 43 juegos en su camino en la final y estuvo en la pista un total de 10 horas y 35 minutos. Agassi afirmó que está jugando "el mejor tenis de su carrera porque se siente más fuerte, más rápido y tengo 17 años de experiencia".
"Estoy preparado para jugar la final del domingo, mi tenis está donde tiene que estar", añadió.
Agassi tiene un desafío además del hecho de convertirse en el cuarto hombre en ganar cuatro títulos del Abierto de Australia al haber apostado con su esposa, Steffi Graf, que jugará con ella el torneo de dobles mixtos de Roland Garros en junio si gana la final de Melbourne.
FINAL FAMILIAR. La estadounidense Serena Williams, primera favorita, recurrió al carácter de campeona para cambiar el destino de la semifinal contra la belga Kim Clijsters, que desperdició una ocasión única para cuestionar el dominio de su rival y alcanzar la primera final de su carrera en Australia. Clijsters perdonó la vida a Serena cuando la americana agonizaba por la pista. En el tercer set y con la de Florida mermada físicamente, la belga desperdició dos bolas para sentenciar el partido.
Serena reaccionó a pesar de tener 5-1 y 40-15 en contra y levantó el partido. Sumó seis juegos consecutivos que terminaron por premiarla con la victoria y situarla, por primera vez en su carrera, en la final del Abierto de Australia, el único Grand Slam que le falta por 4-6, 6-3 y 7-5.
La menor de las Williams luchará por el título ante su hermana Venus, que previamente y sin sobresaltos, venció con autoridad a otra belga, Justine Henin Hardenne (6-3 y 6-3). Así, la supremacía de la familia adopta tintes incontestables en el panorama del tenis femenino.
Será la cuarta final consecutiva de los torneos del Grand Slam con las mismas protagonistas.
Serena, que mantiene al alcance la conquista de cuatro grandes consecutivos —algo que no sucede desde que la alemana Steffi Graf lo lograra en 1994— tiró de fuerza para escapar de un mal día.
La tenista de Florida protagonizó todo lo más destacado del duelo. Lo bueno y lo malo. La menor de las Williams superó tajantemente a su adversaria en los puntos ganadores. Logró 42 en lugar de los 14 de la belga. Pero cometió numerosos errores, 65, más del doble que su rival (33).