Varamientos de tortugas y actividad solar: ¿Qué tienen que ver?

tortuga

Investigadores uruguayos analizan llegada de tortugas verdes con tormentas geomagnéticas.

La ruta de migración de la tortuga verde (Chelonia mydas) tiene una parada en las costas uruguayas. Las crías salen de sus huevos en la isla Ascensión del océano Atlántico (a medio camino entre América y África) y viajan hacia las costas de Bahía Blanca en Argentina, Maldonado y Rocha en Uruguay y las playas del sureste brasilero donde viven su vida adulta.

Para nadar miles de kilómetros se valen de las corrientes marinas y de una orientación en base al campo magnético terrestre. Pero no siempre el viaje sale según lo planeado. Son animales costeros que ocupan sitios de hasta cinco metros de profundidad pero algunos ejemplares terminan fuera del agua.

Los varamientos son eventos “multifactoriales”: pueden deberse a la temperatura del agua y la hipotermia o la pesca o la contaminación de las aguas. Pero esta explicación queda corta para Santiago Rondan y Mateo Vidal, dos estudiantes avanzados de la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias que proponen incorporar “otro elemento a la ecuación”: las tormentas geomagnéticas.

Días antes de los varamientos masivos de tortugas verdes sucedidos en la región en 2012 y 2019 se registró alta actividad solar, lo que habría perturbado el sentido de la navegación y orientación de estos animales.
el piñazo. Una tormenta geomagnética es un “piñazo” de masa coronal contra el campo magnético terrestre.

Esta viaja a 400 kilómetros por segundo en un periodo de calma a cerca de 2.000 kilómetros por segundo.

El golpe, dependiendo de la magnitud, provoca que el campo magnético terrestre varíe rápidamente mientras que la radiación se inyecta dentro de la atmósfera superior. Y no pierde efecto enseguida: las perturbaciones perduran hasta 15 días.

Lo primero –y lo más conocido– es que se produzcan fallas en los sistemas de navegación y comunicaciones inalámbricas; lo menos conocido es que esto pueda alterar la navegación de tortugas, ballenas, delfines, tiburones, salmones y abejas melíferas, entre otras especies.

“Muchas veces aparece en la prensa que aves quedaron escrachadas contra el piso. Nunca se habla de la relación que pueden tener con la perturbación del campo magnético”, dijo la geóloga Leda Sánchez, presidenta del Consejo Directivo del Observatorio Geofísico de Uruguay y tutora de los futuros biólogos.

En el caso de las tortugas verdes, Rondan y Vidal cruzaron la información registrada por dos varamientos masivos y la actividad solar en la misma fecha.

Así encontraron que durante los 15 días previos al 17 de julio de 2012 hubo “actividad solar intensa”. Ese día aparecieron alrededor de 100 tortugas en la costa; muchas tenían signos de hipotermia y eso siempre es una explicación fácil para este tipo de fenómenos.

Pero el índice Kp analizado por los estudiantes mostró valores promedio superiores a 4 para ese periodo. Ese indicador corresponde a una tormenta geomagnética G1. Además, hubo un pico de Kp 7 dos días antes del varamiento y eso se corresponde a una tormenta geomagnética G3 (el máximo es G5).

En el caso del varamiento masivo de los días 29 y 30 de octubre de 2019, cuando se registró la llegada de unas 400 tortugas a la costa sin signos de hipotermia, el índice Kp promedio para los tres días anteriores fue de 4, con un pico de 6 (lo que corresponde a una tormenta magnética G2).
“Estos fueron dos eventos anómalos por la cantidad de tortugas que aparecieron en tan poco tiempo. Y se registró una actividad solar muy fuerte en los días previos”, señaló Vidal.

Perturbaciones.

En diálogo con El País, los estudiantes de la Facultad de Ciencias manifestaron su intención de investigar otros varamientos de tortugas verdes (aunque sean de menor cantidad de ejemplares) y, más adelante, de otros animales como las ballenas, para reafirmar que el efecto del clima espacial y las tormentas solares sobre la vida en la Tierra no debe ser ignorado.

Vidal completó: “Esta región se encuentra en una zona característica del campo magnético terrestre que es la anomalía magnética del Atlántico Sur –Uruguay está justamente en el centro– donde hay una mayor susceptibilidad a repercusiones en el campo magnético terrestre por la actividad solar (aunque esta sea moderada). Esto pone en jerarquía a este factor para ser analizado en la ecuación”.

Uruguay en el centro de la "anomalía del Atlántico Sur"

La llamada “anomalía del Atlántico Sur”, que afecta al Río de la Plata, ya está provocando perturbaciones técnicas en los satélites que orbitan la Tierra, según datos de la “constelación Swarm” de satélites de la Agencia Espacial Europea. Uruguay se encuentra en el centro, por lo que está en la región planetaria más vulnerable a los cambios en la actividad solar.

La geóloga Leda Sánchez así lo explicó: “Se ha visto una clara disminución del campo magnético terrestre en la región del Río de la Plata con valores de intensidad total del orden de 22.800 nanoTeslas, valor anómalo y que debería ser superior a los 31.000 nanoTeslas. Sabemos que se podría llegar a valores inferiores; quizás cercanos a los 17.000 nanoTeslas para el 2100”. Un Tesla es la medida de la densidad de flujo magnético en el sistema internacional. Según estudios internacionales, el campo magnético ha perdido, de media global, alrededor del 9% de su fuerza en los últimos 200 años.

Y, la anomalía del Atlántico Sur, que lleva 600 años formándose, ha acelerado su desarrollo en los últimos años. “Se ha desplazado desde el océano Índico a Sudamérica y se ha venido agrandando. Ya cubre prácticamente a todo el continente”, explicó el físico Ramón Caraballo. La posición de esta anomalía no es fija, sino que deriva lentamente debido a la rotación diferencial entre el núcleo terrestre y su superficie, desplazándose entre 0,3º y 0,5º por año, por lo que dentro de 1.000 años la debería completar un giro completo.

Y no hay que olvidar que las tormentas solares suceden seguido. Y que también desde hace tiempo van en aumento. Esto se debe a que el Sol se encuentra cerca de la finalización del llamado ciclo 24 –cada uno dura 11 años– por el que registra más actividad de la prevista.

En total, se han registrado 120 eventos significativos globales entre los ciclos 23 y 24 y se espera –pero no se quiere– un fenómeno parecido a la de 1859, bautizada como Tormenta de Carrington, que prácticamente destruyó la red telegráfica en el hemisferio norte, y que paralizaría la vida tal como la conocemos.

Clima espacial severo y tecnología.

Es más probable que los satélites que sobrevuelen la anomalía del Atlántico Sur experimenten fallos técnicos, dada la mayor debilidad del campo magnético, lo que permite que las partículas cargadas penetren hasta las altitudes de los satélites en órbita baja terrestre.

El Observatorio Geofísico de Uruguay pretende analizar la correlación entre el clima espacial severo y las fallas en infraestructuras en vista a futuras prevenciones. “El campo magnético funciona como un escudo o paraguas que nos protege de la radiación, partículas cargadas que vienen del Sol y esta región es bastante más débil”, dijo la experta Leda Sánchez.

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