"Martes 13" y la caída de Antel: cuánto depende Uruguay de unos pocos proveedores de conectividad

Cuatro cortes de fibra afectaron 180.000 servicios fijos y 398 sitios móviles. El episodio expuso cuánto depende Uruguay de pocas infraestructuras para mantenerse conectado.

Cable de fibra óptica cortado junto a una ruta mientras técnicos de Antel trabajan en su reparación.

El martes 13 de octubre, en Maldonado, quedarse sin WiFi fue apenas el comienzo. Al intentar usar el celular tampoco había datos y, durante parte de la tarde, no era posible realizar una llamada ni enviar un SMS. En algunos comercios el problema se volvió todavía más concreto. Los POS que utilizaban conectividad celular dejaron de funcionar y el efectivo volvió, por un rato, a ser la única alternativa para pagar. Lo que inicialmente podía parecer una caída de Internet terminó afectando comunicaciones y actividades cotidianas que dependen de una infraestructura que rara vez vemos.

Con el paso de las horas quedó clara la dimensión del episodio. Antel confirmó después que entre las 16.30 y las 19 horas estuvieron fuertemente afectados todos los servicios de telecomunicaciones en Maldonado, Rocha, Lavalleja, Cerro Largo y Treinta y Tres. El balance final fue de unos 180.000 servicios fijos afectados y 398 sitios con radiobases móviles comprometidos, además de afectaciones móviles de menor alcance en Canelones, Rivera, Tacuarembó, Durazno y Florida.

Detrás de ese impacto hubo cuatro cortes de fibra óptica ocurridos durante una misma jornada. El primero fue a las 9:10 sobre ruta 9, a la altura de Gregorio Aznárez, durante obras de ensanche. A las 12.30 se produjo otro entre Pan de Azúcar y San Carlos mientras se realizaban trabajos de limpieza de la banquina. El tercero llegó a las 14:35 sobre ruta 12, entre San Ramón y Minas, y el cuarto apareció a las 16:30 sobre la Interbalnearia, a la altura de Atlántida. Tres de los incidentes estuvieron relacionados con obras viales y el restante con una construcción particular, según informó la empresa.

Cuatro cortes que terminaron encontrándose

Cada rotura, tomada de forma aislada, podía ser absorbida por los mecanismos de respaldo de la red. El problema fue su acumulación en pocas horas. Las fibras afectadas forman parte de la red troncal nacional y de los caminos que permiten alcanzar los cables submarinos que llegan a Maldonado, una pieza fundamental de la conexión internacional del país. A medida que desaparecieron distintas rutas durante la tarde también se redujo la capacidad disponible para desviar el tráfico, por lo que las consecuencias terminaron sintiéndose incluso lejos de los lugares donde estaban físicamente los cables cortados.

Uno de los datos más relevantes apareció después del incidente. Pablo Álvarez, vicepresidente de Antel, explicó que las roturas alcanzaron tanto la fibra principal como servicios de redundancia asociados al acceso al aterrizaje de los cables submarinos. Ese detalle permite entender mejor por qué una sucesión de cortes pudo tener semejante alcance. Las redes críticas están diseñadas para encontrar otro camino cuando una ruta deja de estar disponible, pero durante el martes varias de esas alternativas fueron quedando comprometidas casi simultáneamente.

Lo ocurrido también sirve para revisar una idea bastante instalada entre empresas y usuarios. Tener dos conexiones disponibles no siempre significa contar con dos caminos realmente independientes. Una oficina puede utilizar fibra óptica como acceso principal y considerar el 4G o 5G de sus teléfonos como respaldo. Desde el escritorio son servicios diferentes, aunque más atrás en la red pueden terminar compartiendo operador, transporte o infraestructura troncal. Para un comercio que cobra electrónicamente, una empresa que trabaja sobre sistemas en la nube o cualquier operación que dependa de estar conectada, conocer esa diferencia puede ser tan importante como la velocidad contratada.

Infografía con los cuatro cortes de fibra óptica registrados por Antel el 13 de octubre de 2026, sus horarios, ubicaciones, reparaciones y el impacto sobre 180.000 servicios fijos y 398 sitios móviles.

El peso de Antel en la conectividad uruguaya

La dimensión del episodio también está vinculada con el lugar que ocupa Antel dentro de la infraestructura nacional. La empresa mantiene la exclusividad legal sobre la telefonía fija, mientras que el acceso a Internet y los servicios de datos admiten competencia. En la práctica, sin embargo, la concentración continúa siendo muy alta. Según datos de Ursec correspondientes a diciembre de 2025, Antel reúne el 97,2% de los servicios de Internet fijo del país, con más de 1,1 millones de conexiones, y aporta alrededor del 88% de la capacidad de conexión internacional de Uruguay. En telefonía móvil concentra aproximadamente la mitad del mercado.

Esos números son también el resultado de décadas de inversión y despliegue. Uruguay consiguió extender la fibra óptica a prácticamente todo el territorio y construyó una infraestructura de telecomunicaciones con niveles de cobertura destacados en la región. Esa misma escala hace que un incidente importante tenga consecuencias que rápidamente exceden a una empresa o a un grupo de clientes. Cuando casi todo el acceso fijo y buena parte de la conectividad internacional pasan por un mismo operador, la capacidad de esa red para resistir fallas se transforma en un asunto de alcance nacional.

La caída del martes también agrega otra dimensión a la discusión sobre competencia. La existencia de otros proveedores puede significar algo más que elegir precio o velocidad. Puede sumar otras redes, otros recorridos y otras tecnologías capaces de seguir funcionando cuando una infraestructura determinada queda comprometida. La verdadera diversidad aparece cuando los caminos físicos y los puntos de falla también son diferentes.

Cuando cae Cloudflare o AWS aparece el mismo problema

La dependencia de unas pocas infraestructuras está lejos de ser una particularidad uruguaya. En noviembre de 2025 una falla interna de Cloudflare dejó inaccesibles durante horas miles de sitios y aplicaciones en distintas partes del mundo. Para muchos usuarios parecía que una cantidad enorme de servicios sin relación entre sí habían dejado de funcionar al mismo tiempo. En realidad compartían, en algún lugar de su arquitectura, la misma compañía encargada de transportar, proteger o gestionar parte de su tráfico.

Un mes antes había ocurrido algo similar con Amazon Web Services. Una falla dentro de una de sus principales regiones de Estados Unidos terminó afectando aplicaciones y servicios alrededor del mundo. Muchas de esas empresas podían tener sus propios sistemas funcionando correctamente y, aun así, quedar fuera de servicio porque algún componente necesario para operar dependía de AWS.

Antel, AWS y Cloudflare ocupan lugares muy diferentes dentro de la cadena tecnológica. Antel conecta hogares, empresas y teléfonos. AWS proporciona la infraestructura sobre la que funcionan millones de sistemas y aplicaciones. Cloudflare transporta y protege una parte considerable del tráfico de Internet. Los tres casos muestran, desde lugares distintos, cómo la enorme escala que vuelve eficientes y convenientes a determinados proveedores también puede concentrar las consecuencias cuando algo falla.

Qué significa tener un respaldo de verdad

El incidente vuelve particularmente relevantes las alternativas que utilizan otros caminos. Dedicado, por ejemplo, opera infraestructura propia y puede ofrecer una segunda red terrestre para determinados clientes y ubicaciones. En una estrategia de continuidad, disponer de otro operador puede evitar que todo dependa exactamente de los mismos elementos de la red principal, aunque el nivel real de independencia siempre depende de cómo esté construida cada conexión.

Starlink introduce además un medio físico diferente. El acceso del usuario comienza a través de una constelación de satélites y evita depender del tendido de fibra o de la red celular que se encuentra cerca del cliente. La propia compañía comercializa sus servicios empresariales como conexión principal o de respaldo. Eso tampoco la vuelve inmune a las fallas. Starlink depende de su propia red de satélites, estaciones terrestres y sistemas centrales, pero puede agregar un dominio de falla distinto frente a una interrupción de la infraestructura terrestre local.

Para una empresa, por lo tanto, la conversación sobre redundancia debería ir bastante más allá de contratar una segunda conexión. Importa saber quién la entrega, por qué medio llega, qué recorrido utiliza y cuánto comparte con la conexión principal. Una fibra respaldada por otra conexión del mismo operador puede ofrecer una muy buena contingencia ante muchos incidentes y ser insuficiente frente a otros. La diversidad real aparece cuando también cambian los caminos por los que viajan los datos.

Después del martes 13

Antel reparó los cuatro cortes y recuperó los servicios durante esa misma jornada y las primeras horas del miércoles. Los daños fueron provocados por terceros y la coincidencia de cuatro roturas en un período tan corto fue excepcional. El episodio duró unas horas, pero dejó expuesta una dependencia mucho más permanente.

Cada vez pagamos menos con efectivo, trabajamos más sobre sistemas en la nube, usamos aplicaciones para comunicarnos y damos por hecho que el teléfono siempre tendrá señal. Desde la pantalla, esa experiencia parece repartida entre decenas de empresas y servicios distintos. Debajo de ella hay muchos menos actores, cables, centros de datos y rutas de los que imaginamos.

A veces alcanza con la caída de una región de AWS para descubrirlo. Otras veces ocurre con Cloudflare. El martes 13, en Uruguay, fueron cuatro cortes de fibra. Durante unas horas quedó a la vista algo que habitualmente permanece enterrado bajo rutas, cables y centros de datos.

Podemos tener cada vez más servicios digitales, pero siguen siendo pocos los caminos capaces de mantenerlos funcionando.

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