Por la pandemia perdió un trabajo de 30 años pero supo reinventarse haciendo lo que ama

Un Abrazo Te Doy

HISTORIAS

Creó Un Abrazo Te Doy, muñecos de apego para los más chiquitos aprovechando sus conocimientos en costura y el apoyo de toda su familia para encarar un proyecto propio.

Hacía 30 años que Antonella Paolino (53 años) trabajaba en Mosca Hermanos cuando la pandemia del covid-19 llegó al Uruguay. Había empezado en el área de ventas y en los últimos 15 años trabajaba en la parte de compras del sector comercial. La primera decisión que tomó la empresa ante la situación fue enviarla al seguro de paro parcial unos meses, pero después vino el despido.

“No lo esperabas mucho, fue un golpe”, cuenta a El País quien trató de no deprimirse. “Sentía que cuanto antes comenzara con una cosa nueva iba a ser mejor; no quería ponerme a pensar si estaba bien o mal. No me quería intoxicar con nada”, acota.

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Habló con su esposo Diego y con sus hijas Camila (27) y Paula (26). “Les dije que si tenía que empezar de cero, quería hacerlo con algo que fuera para mí porque no me habían quedado ganas de seguir trabajando en relación de dependencia. Además, con mi edad, empezar con los currículums me parecía que me iba a llevar mucho tiempo; iba a ser bastante desalentador”, recuerda.

Para Antonella fue la señal de que le había llegado la hora de hacer algo diferente, quizás algo que tuviera que ver con la costura, con la que había estado conectada desde niña porque su madre es modista.

Un Abrazo Te Doy

“Siempre había estado cosiendo, haciéndole ropita a mis hijas, los cumpleaños de 15, mis vestidos para los casamientos, cosas para la casa… Fui autodidacta siempre y nunca dejé de coser, con mi madre cerca dándome una mano”, dice.

Entonces recordó que siempre le habían llamado la atención los muñecos de apego para los más chiquitos. El tema era que los veía siempre iguales, peluches hechos con telas no aptas para niños con alergia, además de no presentar diseños muy originales.

Un Abrazo Te Doy

“Se me ocurrió hacer muñecos artesanales, que me parece que dan un plus. Creo que es bueno para los niños que se usen buenos materiales y que estén hechos con amor, no de una manera ‘industrial’. En otro tipo de juguetes eso no es importante, pero en los muñecos de apego para mí es fundamental”, opina.

En abril de 2021 estaba comenzando con Un Abrazo Te Doy, nombre que sacó de la canción El Abrazo de la banda Encanto al Alma, que su hija más chica usa mucho cuando cuida a una niña.

“Además la esencia de los muñecos es esa, los hacemos con brazos bien largos para que los niños se envuelvan o se los cuelguen en el cuello. Es un amigo para dormir”, detalla.

Habla en plural porque se trata de un emprendimiento en el que participa toda la familia. Camila se encarga de todo lo que tiene que ver con las redes sociales (Facebook, Instagram), en tanto Paula, como estudiante de diseño industrial, la asesora en todos esos temas.

Un Abrazo Te Doy

Su esposo Diego es un gran apoyo moral. “También estuvo en el seguro de paro; estuvimos casi un mes los dos iguales, él en paro y yo con despido. Por suerte volvió a trabajar; estaba en una óptica en un shopping y ahora trabaja en otra. Su apoyo ha sido muy grande”, destaca.

Antonella se ríe cuando cuenta que el living de su casa se ha transformado en un taller móvil. “Me conseguí una mesita con ruedas y ahí pongo todo. Queda todo ordenadito y solo la tengo que correr a otro rincón de la casa y está todo más o menos organizado”, apunta.

Si bien el emprendimiento es muy nuevo, la buena respuesta de la gente ha determinado que a los muñecos de apego ya les haya sumado mantitas, trapitos de apego y nuevos diseños entre los que destacan unicornios y sirenitas.

“Siempre estoy haciendo cosas nuevas. La parte más linda es el diseño y ahí me dejo llevar y me rezongan porque sumo muchas cosas”, señala al referirse a los distintos artículos que hace, ya sea vendiendo lo que tiene en stock o atendiendo encargos personalizados.

Un Abrazo Te Doy

Hasta el momento solo ha participado de una edición de la Feria Nocturna del Parque Rodó y una Bon Gut. La idea es presentarse a más ferias en el futuro, pero por el momento solo prepara la edición 2022 de la del Parque Rodó. “La repercusión fue buena y sigue siendo buena”, comenta.

Antonella es feliz contando que a Un Abrazo Te Doy le va muy bien. Reconoce que haber trabajado en la sección compras de Mosca Hermanos le sirvió mucho, así como también la experiencia adquirida cuando hacía toda la parte de vidrieras de la librería y papelería.

Pero su mayor agradecimiento, aunque suene raro, es a la pandemia. “Lo que me pasó fue muy positivo, pero sé que depende de muchas cosas. Yo tuve el apoyo incondicional de mi esposo, de mis hijas; fueron los que más me dieron para adelante. Hay más riesgos, más decisiones, más desafíos, pero es todo mío. A nivel laboral la verdad que fue lo mejor que me pasó”, reconoce con mucha satisfacción.

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