El Tiempo/GDA
Suzane Hayes, una mujer estadounidense, se mudó con sus tres hijos a dos habitaciones de un hotel por US$ 2.200 al mes, menos de lo que pagaría por un apartamento. "Es más barato y tiene muchas ventajas", contó en una crónica en primera persona en la que relata cómo la que comenzó como una medida de emergencia se convirtió en una respuesta a sus necesidades.
Hayes contó que el propietario de la casa en la que vivían decidió poner a la venta la propiedad y le comunicó que tenían 30 días para mudarse. Así, como medida provisoria, alquiló dos habitaciones de hotel hasta que encontrara una casa nueva.
Al principio pensaba que eso era solo una opción momentánea, pero con el correr de las semanas tanto ella como sus hijos fueron descubriendo las virtudes de vivir en un hotel; una de ellas es la del servicio de limpieza, que todos los martes realiza el cambio de toallas.
Además, los niños también cuentan con grandes atracciones. El restaurante del hotel organiza una trivia todos los jueves, la que se ha convertido en la actividad semanal favoritas de Hayes y sus hijos, que se vieron sorprendidos ante las nulas expectativas que tenían para con esta experiencia.
“En teoría, no es la mejor opción para mí y mis hijos, pero las comodidades son la respuesta a mis oraciones”, asegura la mujer, que también justifica su pensamiento revelando que puede disfrutar de la piscina en los días calurosos, un fogón para cocinar malvaviscos los fines de semana y un desayuno continental por las mañanas.
"Jugamos al ping pong y al billar los fines de semana y disfrutamos de sesiones de ejercicio en familia en el sauna, y sí, somos muy conscientes de que somos, de hecho, afortunados", detalló la mujer.
Las diferencias entre vivir en un hotel y un apartamento en Estados Unidos
Según relata Hayes en Business Inisder, y en relación a una de las grandes virtudes mencionadas anteriormente, una de las principales diferencias entre vivir en un hotel y en un apartamento es que en este último se necesitaba de “muchísimo trabajo” para tareas como jardinería, el tanque de aceite y la caldera, que no son necesarias de realizar en un hotel que cuenta con un personal encargado de ello.
Además, también resulta más barato: mientras un hotel cuesta unos US$ 2.200 mensuales, un apartamento con las mismas habitaciones vale, según la mujer, US$ 2.700 al mes. Por su parte, uno de tres habitaciones ronda los US$ 3.000.
"No sé exactamente cuándo nos mudaremos y, desde luego, no sé a dónde iremos (ni cómo me las arreglaré para pagarlo). A veces, sí, me da miedo pensar en lo que vendrá después, pero sé que, dondequiera que vayamos, allí nos convertiremos en nuestro hogar", sentenció Hayes el relato de su experiencia.