MEDIOAMBIENTE

Jóvenes uruguayos y un movimiento por ambientes sin colillas de cigarro

El objetivo de este grupo de adolescentes uruguayos es lograr la reducción, recolección y reciclaje de este desecho tóxico que son las colillas.

No mas colillas Uruguay. Foto: Emil Chichet
No mas colillas Uruguay. Foto: Emil Chichet

La escena se repite, aunque parece pasar inadvertida ante los ojos de la mayoría. Uno de los lugares en que más sucede en Montevideo es en las paradas de ómnibus. Vienen tres coches. El de atrás del todo es el que le sirve al señor, mujer o adolescente, puede ser cualquiera de ellos, y entonces aprovecha esos segundos que quedan para darle una pitada larga al cigarrillo. Calcula subir justo después de dos personas, lo que le da tiempo para otra pitada incluso un poco más larga que la anterior. El pasajero finalmente se toma el ómnibus luego de soltar y pisar en la vereda, como si nada, la colilla del cigarro. Así, en las calles que cruzan lo largo y ancho del mundo, 4,5 mil millones de colillas de cigarrillos son tiradas cada año.

El gran problema, más allá de la basura que se genera en los espacios públicos, es que se trata de un residuo altamente contaminante: estas pequeñas terminaciones del cigarro, que miden apenas centímetros, están constituidas en un 80% por materiales plásticos. Entre sus componentes, por ejemplo, se encuentra el acetato de celulosa, un derivado del petróleo que no es biodegradable y que demora en degradarse entre 12 y 25 años, debido a que la única forma que tiene de hacerlo es mediante la fotodegradación a través de los rayos ultravioletas del sol.

Acción.

“No más colillas” es un movimiento global que busca concientizar acerca de este problema a través de la recolección y reciclaje de colillas. Nació en España en el año 2016, pero gracias al interés de los ciudadanos de diferentes países hoy tiene proyectos en varias partes del mundo. Y un grupo de jóvenes uruguayos decidió unirse a la lucha.

Pusieron manos a la obra a mediados de julio de este año y en estas semanas ya sumaron cientos de seguidores en sus cuentas de redes sociales y más de 100 voluntarios.

Todos los viernes sobre las 17 horas se concentran frente al Palacio Legislativo, ya que ese es el día en que la Comisión de Medioambiente se reúne en el Parlamento. Además de recoger colillas en el espacio público, los jóvenes aprovechan para manifestarse pacíficamente y pedir al gobierno políticas ambientales junto con la organización internacional Friday For Future.

Ya colocaron recipientes para el depósito de las colillas, hechos a base de bidones de plástico y con carteles sobre su uso, en varias paradas de ómnibus de la capital del país.

Al mismo tiempo en que ubican estos recipientes, animan a la población a que haga lo mismo. “La idea es seguir colocándolos en diferentes lugares en los que se sepa que hay mucha concentración. Estamos viendo de poner uno en todas las paradas de 18 de julio”, contó a El País Joaquín Bentancor, de 17 años, que junto con Inés Darré, de 16 años, son integrantes de “No más colillas Uruguay”.

Pero no son los únicos logros que consiguieron: la Intendencia de Montevideo (IMM) actualmente evalúa una propuesta que presentaron para que se coloquen en distintos puntos de la ciudad recipientes de metal diseñados especialmente para depositar las colillas.
La iniciativa de esta agrupación es una de las 392 que se presentaron este año al concurso Montevideo Decide.

La idea es que en un futuro se instalen recipientes que sean seguros, prevengan hurtos de lo que ya se desechó en su interior y que no permitan el ingreso de otros residuos. Los jóvenes ponen como referente a una empresa chilena que trabaja con este tipo de depósitos. “Nos ha pasado con los recipientes que tenemos hoy que nos roban, los sacan o tiran adentro boletos”, contó Bentancor.

Pero más allá de que el planteo esté sobre la mesa, y más allá de que termine realizándose o no, el grupo sabe que una parte importante de la labor que emprendieron consiste en generar conciencia sobre el tema en la población: “Buscamos concientizar mediante las jornadas de limpieza que hacemos. Queremos seguir movilizando gente para que cuando se instale un sistema más profesional podamos llegar bien a eso”.

A la espera de la respuesta de la IMM, los jóvenes cuentan que una de las dudas es cómo se reciclarán las colillas: “Todavía no hemos podido definir el reciclaje porque no sabemos con quién lo vamos a trabajar. Estamos teniendo contacto con el gobierno y con algunas personas que ya reciclan en Uruguay”, contó Bentancor.

Y agregó: “Tuvimos una reunión con la gente de Montevideo Decide y van a estudiar la viabilidad del proyecto durante este mes. Tienen que ver cuáles son las vías de reciclaje y la ayuda que precisaríamos de ellos”.
Lo que sí saben es que en otros países tienen un sistema de reciclaje por el que obtiene un plástico maleable con el que se puede crear “lo que uno quiera”, sostuvo.

Daño.

Las colillas son un residuo muy dañino para el medioambiente: pueden llegar a tener hasta 7.000 compuestos químicos tóxicos, entre ellos, nicotina y metales pesados.

Una sola puede llegar a contaminar hasta 50 litros de agua. Como consecuencia, son capaces de provocar intoxicaciones en animales marinos y llevar a la muerte a algunas especies, debido a que algunas las confunden con comida. Esto podría generar, a la larga, un desequilibrio que llevaría a una destrucción de algunos ecosistemas.

Más allá de lo que son las veredas y las calles de las ciudades, los investigadores estiman que más del 60% de los incendios forestales son causados por colillas encendidas.

El movimiento también informa a través de sus redes sociales y en sus reuniones sobre la contaminación que provoca el cigarrillo en general, no solamente la colilla: se resalta la importancia de concientizar a la población de lo que implica la elaboración y el consumo del mismo, que se calcula es de 6 mil millones por año a nivel mundial.

Los jóvenes recordaron que los consumidores de tabaco producen 225 mil toneladas de dióxido de carbono cada año en el mundo, cifra que equivale al dióxido de carbono liberado a la atmósfera por 12 mil autos que recorren 10 mil kilómetros. La liberación de estos gases mediante combustión es uno de los principales causantes de los gases del efecto invernadero.

En el texto que acompañó la propuesta presentada ante la IMM, que está siendo evaluada por las autoridades, el grupo resaltó que para producir 300 cigarrillos es necesario talar ocho árboles, sin contar los árboles utilizados en la fabricación del papel para el cigarrillo y las cajas, la construcción de los graneros para el almacenamiento y la leña usada para curar las hojas del tabaco para que adquieran aroma. Todo esto hace que el tabaco sea considerado uno de los principales responsables de la deforestación a nivel mundial, debido a que por sus plantaciones se erosionan miles de hectáreas de suelos fértiles.

embajadores

Un movimiento global que nació en Barcelona

El movimiento global “No más colillas” despierta interés en ciudadanos de distintas partes del mundo. Así, con el denominador común de querer luchar contra uno de los residuos más comunes y más contaminantes del planeta, los grupos se reúnen en diversas ciudades en las que organizan sus movilizaciones y jornadas de limpieza.
Todo comenzó en España en 2016 cuando Miquel Garau fundó el movimiento en Barcelona. Pero con el paso del tiempo la comunidad fue creciendo y hoy en día hay grupos que se reúnen, por ejemplo, en Estados Unidos, Nueva Zelanda, Colombia, México, Brasil, Chile, Uruguay y otros países de Sudamérica.

Garau contó a El País que el sistema de reciclado de las colillas recolectadas depende del país. En algunos ya están trabajando en ello como, por ejemplo, México o Brasil. Otro es Colombia, donde las reciclan para fabricar borradores para pizarras. El español agregó que en su país por el momento no cuentan con un sistema de reciclaje, por lo que aconseja a los embajadores del movimiento que tampoco puedan hacerlo que junten las colillas y luego las desechen en sitios adecuados para los residuos llamados de rechazo.

Además de limpiar los espacios públicos, “recogerlas y tenerlas en tus manos te sirven para mostrar el problema y concientizar a la gente”, sostuvo Garau.

Quien quiera participar y sumarse al grupo uruguayo como voluntario puede comunicarse vía Instagram, Facebook o Twitter.

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