CIENCIA

John Goodenough: A los 30 años le dijeron que era “viejo” para dedicarse a la química; a los 97, ganó el Nobel

El padre de las baterías de iones de litio recibió el galardón junto a Stanley Whittingham y Akira Yoshino

John Goodenough
A sus 97 años, Goodenough se convierte en la persona de más edad en ganar un Premio Nobel

El nombre de John Goodenough puede no ser familiar para la mayoría de las personas, pero cualquiera que haya usado un teléfono móvil está muy familiarizado con el trabajo de toda su vida.

Goodenough es considerado el padre de las baterías de iones de litio, las que alimentan las computadoras portátiles y smartphones, entre otros dispositivos, gracias a su trabajo en el desarrollo de una batería recargable de larga duración.

Ayer ganó el Premio Nobel de Química junto al británico Stanley Whittingham y el japonés Akira Yoshino.

A sus 97 años, Goodenough se convirtió en la persona de más edad en ganar un Premio Nobel por delante de Arthur Ashkin, que el año pasado logró el galardón de Física cuando tenía 96 años; Leonid Hurwicz que a los 90 recibió el de Economía en 2007; y Lloyd Shapley que en 2012 tenía 89 años cuando recibió el de Economía.

Carrera cuesta arriba.

Goodenough sufrió de dislexia no diagnosticada cuando era un joven estudiante. Pero logró absorber suficiente conocimiento para ganarse un lugar en Groton School, una prestigiosa institución académica en Massachusetts, donde aprendió a superar sus dificultades de aprendizaje imitando las lecturas que necesitaba para estudiar. Después de que un maestro le dijera que los sonetos de Shakespeare probablemente eran demasiado difíciles para entender, Goodenough comenzó a escribir los propios para comprender mejor la forma.

“Decidí que la única forma de entender los poemas era intentar escribirlos”, dijo Goodenough a The Alcalde, la revista de ex alumnos de la Universidad de Texas, donde todavía es un miembro activo de la facultad de la Escuela de Ingeniería Cockrell.

Goodenough obtuvo una beca para la Universidad de Yale, donde se graduó summa cum laude, recibiendo una licenciatura en matemáticas. Luego se desempeñó como meteorólogo en la segunda guerra mundial y finalmente regresó a casa para obtener su Ph.D. de la Universidad de Chicago en 1952. En ese entonces, un profesor le advirtió que era demasiado “viejo” para tener éxito en química. No lo escuchó y posteriormente se dirigió al MIT. Continuó su viaje por las mejores instituciones académicas del país.

En el MIT, Goodenough comenzó a investigar la memoria de las computadoras en el Laboratorio Lincoln y finalmente dirigió un equipo que desarrolló un sistema de núcleo magnético para almacenar datos. Era más barato, más rápido y más confiable que los métodos anteriores: piense en tubos de vacío, lamparitas y computadoras del tamaño de una habitación.

El trabajo de Goodenough condujo a una serie de reglas que explicaban el magnetismo a nivel atómico: las Reglas de Goodenough-Kanamori. Esas pautas se convertirían en la biblia para los ingenieros de todo el mundo mientras trabajaban para desarrollar computadoras más pequeñas y rápidas.

Goodenough finalmente se mudó a Inglaterra para dirigir el laboratorio de química inorgánica de la Universidad de Oxford y continuar su investigación sobre las baterías, que habían adquirido una importancia cada vez mayor después de la crisis del petróleo de principios de la década de 1970. Una batería de iones de litio, desarrollada en gran parte por el químico Stanley Whittingham, fue comercializada en 1976 por Exxon, tenía una alta tasa de explosión. La primera batería de este tipo comercialmente viable fue producida en 1985 por el japonés Yoshino.

Goodenough y su equipo trabajaron con óxidos metálicos para crear una batería más estable con óxido de cobalto, lo que condujo a la batería de iones de litio tal como la conocemos hoy, aunque más grande y menos potente. El rápido desarrollo condujo a baterías más pequeñas y potentes, que se utilizan en innumerables dispositivos.

Si bien las empresas obtienen grandes cantidades de dinero por la tecnología, Goodenough no recibe ni ningún beneficio financiero. Oxford nunca solicitó una patente y Sony rápidamente arrebató los derechos.

John Goodenough
Goodenough no recibe regalías por su desarrollo

Un científico único.

“Es un científico fantástico. Ha estado trabajando en este campo durante muchos, muchos años y nunca se ha retirado”, señaló el miembro de la Academia sueca de Ciencias Olof Ramstöm, que fue el encargado de explicar el premio a la prensa tras el anuncio del Nobel de Química.

“Aún está trabajando a su edad y va al laboratorio casi todos los días, por lo que yo sé –agregó–, y sigue haciendo contribuciones” a la ciencia y el desarrollo de las baterías.

La batería de iones de litio ha facilitado el desarrollo de muchos de los dispositivos electrónicos portátiles que usamos hoy en día. Pero ¿cómo se siente Goodenough ante la idea de que su invento haya revolucionado nuestro mundo de tal forma?

Así respondió a la BCC: “No pienso demasiado en ello, pero estoy muy satisfecho de haber creado algo para la gente de este mundo, especialmente cuando me doy cuenta de que una mujer de Bangladesh puede obtener ahora un precio decente por sus productos (gracias a la batería de litio)”. Y añadió: “Para mí, permitir que personas en todo el mundo tengan acceso (a nuevas tecnologías) es muy gratificante, y estoy muy feliz de que haya funcionado de la manera en que lo ha hecho”.

Los últimos ganadores en Química

2018: Frances Arnold, George Smith y Gregory Winter por creación de nuevas y mejoras proteínas en laboratorio.

2017: Jacques Dubochet, Joachim Frank y Richard Henderson por haber desarrollado la críomicroscopia electrónica, un método revolucionario de observación de las moléculas en 3D.

2016: Jean-Pierre Sauvage, Fraser Stoddart y Bernard Feringa, padres de las minúsculas “máquinas moleculares” que prefiguran los nanorobots del futuro.

2015: Tomas Lindahl, Paul Modrich y Aziz Sancar por sus trabajos sobre el mecanismo de reparación del ADN, que puede conducir a nuevos tratamientos contra el cáncer.

2014: Eric Betzig, William Moerner y Stefan Hell por desarrollar la microscopía fluorescente de alta resolución.

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