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Lo que hay que saber sobre la maniobra "punta - talón"

Una técnica popular entre los pilotos de carrera que no es recomendable para cualquiera.

Manejas
Foto: Pixabay

La expresión “punta talón” puede hacer pensar en un paso de baile. De hecho, en el género bachata hay uno que se llama así. Pero si un fanático de Los Simpson lee esto puede llegar a recordar el capítulo en que Lisa pretende aprender a caminar con tacos altos. Bart le indica una expresión muy similar: “Punta, tacón, punta, tacón”. Ahora bien, tal vez si el que lee esto es amante de las carreras de autos, se le venga a la mente aquellas vueltas que Ayrton Senna dio en el circuito de Suzuka, Japón, realizando la maniobra “punta talón”.

En el mundo de las carreras automovilísticas, esta expresión hace referencia a una maniobra de manejo muy utilizada por los pilotos. Se trata básicamente de usar los dos pies para presionar los tres pedales del auto: freno, acelerador y embrague. Con uno se aprieta embrague y con la punta del otro el freno, al tiempo que se acelera con el talón del mismo (de ahí el nombre). La idea es reducir la velocidad al tiempo que se frena cuando el vehículo circula muy rápido y llega a una curva.

Arturo Borges, director del Instituto de Investigación, Seguridad y Educación Vial (ISEV), dijo a El País que esta no es una maniobra para que la haga cualquier conductor.

Si bien se puede aprender y practicar, no es lo más recomendable para el día a día. Lo ideal es que se reserve para pilotos con experiencia.

El director del ISEV resaltó que se trata de una maniobra para expertos ya que se hace al ir a alta velocidad, se suelen superar los 140 kilómetros por hora. El objetivo es reducir una o varias marchas mientras se frena: se puede pasar directo de quinta a tercera, por ejemplo.

Borges sostuvo que es “una jugada muy arriesgada” para que la haga un conductor cualquiera en la ruta: contó que hace años se solía hacer cuando un vehículo venía muy pegado a otro, entonces el de adelante lo hacía para que se vieran sus luces de freno y el de atrás tomara distancia. Pero el riesgo era alto, ya que nunca se sabía si el segundo vehículo tenía buenos frenos, si el conductor iba a reaccionar rápido, etc.

Además, hoy en día, sostuvo, esta maniobra no es casi necesaria en la calle, ya que las curvas de las carreteras no son tan cerradas como antes para tener que aplicarla y hay buena señalización para reaccionar con tiempo.

Insistió en que “hay que estar muy entrenado, se precisa mucha práctica y también conocer los límites que tiene el vehículo que se está manejando. También hay factores como que el pavimento tiene que estar seco, no resbaladizo ni con agua, etc”.

Para que la reacción ante un estímulo negativo o imprevisto al manejar sea una respuesta casi automática, se necesita aprendizaje y práctica, ya que en estos casos no se trata de una respuesta que aparezca instintivamente, concluyó Borges.

Una opción para conductores con mucha experiencia.

“Lo que nosotros hacemos es enseñar que lo mejor en los casos de las curvas es sacar el pie del acelerador y entrar a la curva con el cambio ya puesto. Antes teníamos más curvas peligrosas en el país, pero desde hace unos 15 años aproximadamente han ido mejorado y son más amplias, por lo que algunas hasta permiten doblar a una velocidad de 60 o 90 kilómetros por hora”, explicó el director del Instituto de Investigación Seguridad y Educación Vial (ISEV), Arturo Borges, al hablar de la técnica de “punta-talón”, la cual no se recomienda par conductores inexperientes.

Esta táctica para afrontar las curvas y que se suele utilizar en las competiciones automovilísticas, detalló Borges, “combina muchos factores y por eso es para gente que tenga cierto entrenamiento”.

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