MEDIOAMBIENTE

Escombros convertidos en materia prima: apuestan al reciclaje de residuos de obra

Habrá pilotos de clasificación de residuos de obra civil durante 2021; por año se generan unas 450.000 toneladas de estos desechos

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Se estima que cada año se generan unas 450.000 toneladas de residuos de obra civil en Uruguay

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Por año, las obras civiles generan unas 450.000 toneladas de residuos. Escombros, mampostería, maderas, hierros, pinturas y más elementos constituyen el tercer grupo de desechos en importancia en el país, luego de los urbanos (domésticos) y los industriales.

En Montevideo es el segundo. Así se reparte el ingreso diario en la usina Felipe Cardoso: 55% de residuos urbanos y 30% de residuos de obra. El problema es que estos materiales no deberían ir a parar a este vertedero.

“El 99% (de los residuos de obra) están mal gestionados y se disponen en sitios inadecuados”, precisó Mariana Robano, directora técnica en ReAcción, una empresa que trabaja en temas de sustentabilidad y que comenzará un plan piloto de clasificación de este tipo de desechos en construcciones.

En la actualidad, estos tienen dos destinos principales: la usina municipal y el relleno de predios. Ninguno es el apropiado. El primero está diseñado para los residuos domésticos y, por tal motivo, tiene un sistema de tratamiento de líquidos y de gases que no tienen los escombros; además, contribuyen a acortar la vida útil de la infraestructura; lo segundo se hace sin tener en cuenta, por ejemplo, el escurrimiento de los suelos, lo que genera una serie de impactos “invisibles” en la ciudad.

ReAcción ganó el Desafío Impactá Montevideo: soluciones resilientes que potencian la economía circular que organizaba la Intendencia de Montevideo. Con los fondos se realizará en 2021, al menos, dos experiencias piloto: se colocará una Estación ROC en una obra de porte pequeño a mediano y otra en una obra más grande (por ejemplo, un hotel o un edificio). Esta se trata de un lugar de clasificación de los materiales y una balanza inteligente, además de un sistema de medición en línea que reporta distintos indicadores de gestión. Mariale Ariceta, directora ejecutiva de Reacción, dijo a El País que hay varios promotores de distinto porte interesados en participar de la iniciativa.

¿Cuál es su objetivo? Comenzar a sensibilizar al sector de la construcción sobre la necesidad de que la clasificación de los residuos debe estar contemplada desde el inicio de cualquier plan de obra para luego realizar una disposición final adecuada que permita el reciclaje de los materiales.

Es tiempo para otro cambio de cultura.

Mariale Ariceta, directora ejecutiva de RedAcción, sostuvo que la industria de la construcción está lista para emprender el cambio cultural que implica la clasificación de sus residuos. Esta ya ha pasado por la mejora de la seguridad y está en pleno proceso de un cambio cultural en cuestión de género. “Es buen momento para proponerse otro desafío: incorporación de nueva tecnología y procesos de gestión. Hoy, el uso de productos reciclados es una ventaja que tiene que ver más con la responsabilidad (medioambiental), que empata los números, pero eso va a cambiar en el futuro”, comentó Ariceta. La apuesta es que en el mediano plazo la cuestión económica sea un punto a favor para el reciclaje de materiales.

“Hoy estamos construyendo montañas y haciendo agujeros al mismo tiempo; hay una inconsistencia. Los escombros se pueden reciclar para sustituir la extracción de recursos naturales”, lo que implica la extracción de piedra o arena, por ejemplo.

Una de las claves es la clasificación. Los residuos no pueden estar entreverados: si los escombros se mezclan con pinturas, luminarias, solventes o aceites no pueden volver a reconstruir una cantera.
“La clasificación en obra es el ABC”, apuntó Robano.

De forma correcta se deberá separar tierra, piedras, arena, metales, maderas, vidrios, plásticos, ladrillos, cerámicas, yeso, hormigón armado, entre otros.

Además, hay que tener espacial cuidado con aquellos que se consideran peligrosos como cañerías de plomo, materiales con amianto, tubos fluorescentes, baterías, pinturas, ácidos y más.

“El escombro puede ser reciclado en nuevos áridos y convertirse en materia prima para fabricar nuevos productos”, apuntó.

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Los residuos de obra deben ser clasificados

Experiencias de economía circular.

Ya hay algunas experiencias de reciclaje de residuos de obra que se insertan en lo que se conoce como economía circular, un nuevo paradigma que promueve la producción de bienes y servicios de manera sostenible, reduciendo el consumo, el tiempo, las fuentes de energía y los desperdicios.

Una de ellos es RCD Reciclaje que tritura y procesa escombros para convertirlo en nuevos productos como árido fino (similar a la arena gruesa), árido intermedio (similar al gravillín), árido grueso (similar al pedregullo y a la piedra partida), bloques, pavimento ecológico (baldosas de hormigón imitación adoquín y baldosón caminero de hormigón armado), mobiliario urbano, losetones de piso, macetas, entre otros.

Otro ejemplo es Coople, emprendimiento dedicado a la construcción de ladrillos modulares ecológicos hechos a partir de tierra greda, cemento portland y arena, escombros molidos, cenizas y lodo.

El producto tiene dos particulares: su sistema de encastre y la ausencia de cocción.

Media unidad reajustable por tonelada en Felipe Cardoso.

El ingreso a la usina Felipe Cardoso para residuos de obra (y todo aquello que no sea de carácter urbano o domiciliario) supone el pago de media unidad reajustable por tonelada ($ 645 al valor actual). No obstante, la ingeniera Mariana Robano dijo que eso no se fiscalizaba hasta el pasado noviembre. “Hasta hace muy poco no estaba pasando que pagaran por disposición final”, apuntó. En este sentido, la experta en reciclaje abogó por apostar a la clasificación de residuos en obra, su posterior reciclaje y puesta en valor en nuevos productos que tienen el potencial de reincorporarse a la industria. Por año, las obras civiles generan unas 450.000 toneladas de desechos. Cada día suponen la tercera parte de lo vertido en Felipe Cardoso.

Hoy se aprovecha tan solo el 1% en pequeños emprendimientos de la llamada economía circular.

Eco aislante, por su parte, fabrica un aislante termo-acústico destinado a la industria en base a 85% de papel y cartón reciclados. El proceso es sencillo, según lo describen sus responsables en su página web: desfibrado, agregado de químicos, compactación y enfardado.

También participó Pinturas Suma, cuyos productos se generan a partir de caucho de neumático triturado. Los gránulos de caucho sustituyen minerales no renovables como el carbonato de calcio; además, no contienen sustancias tóxicas como los fenoles y hasta los envases son reciclados y tienen un plan de recuperación.

Estos emprendimientos y otros más participaron de una jornada organizada por ReAcción para la promoción de la economía circular. Robano señaló: “Hay un ecosistema que ya está instalado en el país que necesita dos cosas: que los residuos le lleguen bien clasificados y que puedan vender sus productos”.

Aserrín y hongos para sustituir al plástico.

Emprendedores uruguayos fabrican un biomaterial a partir de residuos agroindustriales. Se trata de Hifa Biomateriales, una empresa emergente que busca reducir el uso de productos no sustentables y el aprovechamiento de residuos orgánicos. “Lo que hacemos son biomateriales que son capaces de reemplazar al plástico y sus derivados”, dijo en 2019 Felipe Machado (ingeniero en biotecnología) a El País. Recientemente, Hifa participó de la jornada sobre economía circular y residuos de obra de RedAcción.

El biomaterial se produce en base a desechos industriales, en particular provenientes de la madera, y un hongo comestible. La composición se coloca en moldes como si se tratara de una impresora 3D biológica. “Estos pueden tener el tamaño, la forma y la estructura que uno quiera: desde una pelota, una pared con diseño o lo que uno se imagine”, explicó a El País. Al hongo le lleva entre siete y 15 días generar hifas, una red de filamentos cilíndricos que conforman su estructura y que compactan el material. Al hacerlo se genera una especie de goma. Luego se mata al hongo con secado y temperatura y el biomaterial puede ser extraído del molde.

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