FESTIVIDADES

Dos doloreños cuentan que siempre se vuelve al desfile de la Fiesta de la Primavera

Un músico y actor radicado en Buenos Aires y un maquillador que destaca en el Carnaval uruguayo relatan cómo es volver a participar en la Fiesta de la Primavera de Dolores, ahora desde el rol de padres.

Fiesta de la Primavera de Dolores
"Up: Comienza nuestra aventura", el carro de los Primeros Unidos del Liceo Taruselli.

En una fiesta como la de la Primavera de Dolores, próxima a cumplir 60 años, no es difícil encontrar tres generaciones de una misma familia que hayan participado activamente de esta celebración. Lo llamativo es cuando la fiesta sigue atrapando a los que ya hace unos años que se fueron de esta ciudad de Soriano.

Este año, la carroza que los estudiantes de primer año del Liceo Taruselli realizaron inspirados en la película animada Up: Una aventura con altura reunió a dos padres que ya no viven en Dolores. Pero tampoco es raro que eso pase. Lo que tiene de especial es que se trata de dos artistas con carreras exitosas a kilómetros de distancia y que este octubre volvieron a su pago para volcar mucho de su arte en una fiesta que se ha vuelto un clásico.

Convocatoria.

Hace 25 años que Alejandro “Jando” Sasso (42 años) no vive en Dolores. En 1995 se mudó a Montevideo para estudiar en la Escuela Municipal de Arte Dramático y, una vez recibido, se fue a probar suerte a Buenos Aires (1999). Le costó encontrar trabajo como actor. Las mejores oportunidades llegaron primero por el lado de la música. Gracias a su profesión de músico y profesor de piano, guitarra y acordeón, se convirtió en tecladista de Los Delfines en la época en la que este grupo disfrutaba del éxito de El baile del pimpollo y El cucumelo.

Con los años apareció el teatro musical infantil con Cantando con Adriana, espectáculo con el cual estuvo nominado a los premios Gardel y Hugo. Eso facilitó el retorno a la actuación, al punto que hoy integra el elenco estable del Teatro Colonial de Buenos Aires. En medio de eso, acompañó al uruguayo Roberto Peña en el Teatro Picadilly y fue durante ocho años arreglador musical del Osvaldo Laport cantante.

Fue por el 2008 que la Fiesta de la Primavera, de la que había participado en sus seis años de liceal, volvió a golpear su puerta. Su hijo Alejandro, que hoy tiene 22 años, le pidió ayuda para su debut en el evento. “Hice la música, pero fue todo a distancia”, recordó.

Bastante diferente fue el llamado que recibió este año de dos excompañeros de liceo, Gastón Chá y Esteban Gutiérrez, cuyos hijos iban a desfilar por primera vez. Vale aclarar que los alumnos de primer año cuentan con la ayuda de sus padres para armar su carroza, cosa que no ocurre con los de los años más avanzados, que deben arreglárselas solos.

“Se pretendió no solo realizar una carroza que desfilara con música y chicos bailando, sino hacer una propuesta en la que se pudiera dejar un mensaje y brindar un espectáculo mayor a un pueblo que tanto apoya la fiesta”, contó Sasso.

El músico asumió la responsabilidad y terminó componiendo siete temas originales que serían cantados y grabados por los propios alumnos. Son versiones de canciones conocidas, pero modificadas especialmente para ir contando la historia del viejito Carl Fredricksen que, tras la muerte de su esposa, decide hacer de su casa un enorme globo aerostático para irse a visitar América del Sur. Eso es lo que cuenta Up.

Con la ayuda de Jimena Sosa, bailarina que diseñó la coreografía, y el apoyo de los padres a todo nivel, no solo se armó lo que sería la presencia el pasado 13 de octubre en las calles de Dolores, sino tres videos promocionales de cuidada elaboración y musicalización.

“En el primero, el boy scout Russell invita a Carl a una fiesta. En el segundo, al viejito lo vienen a buscar del asilo y se escapa con los globos diciendo que se va a la fiesta. Y el tercero es un video más formal, donde los chicos cantan junto a Julieta Strauch, hija de la argentina Adriana, que tiene su propio espectáculo infantil en Buenos Aires”, detalló Sasso sobre un trabajo en el que también dobló la voz de Fredricksen.

Artista.

Federico Gauthier (41) decidió que lo suyo era el arte desde muy chico, entre otras cosas influenciado por una madre artista en cuyo taller empezó a tomarle el gusto al dibujo y la escultura. La Fiesta de la Primavera le permitió desarrollar su habilidad para hacer figuras. Todo eso lo llevó a estudiar maquillaje de efectos especiales en Buenos Aires.

El Carnaval lo captó en 2001, como maquillador de la murga City 13 de Dolores. Desde hace tres años, dicta un taller en la cárcel de mujeres de Colón como parte de un programa del Museo del Carnaval e Inefop. “Somos tres talleristas: vestuario, escenografía y maquillaje artístico. De ahí hemos sacado algunas chicas para trabajar en Carnaval”, destacó.

En 2017, realizó el carro del Desfile Inaugural del Carnaval en homenaje a los 100 años de La Cumparsita. “Con ese carro fue que me quedé en Montevideo, porque venía de Dolores una vez por semana a dar clase en la cárcel. Ahora voy a hacer el carro del 2020, que será un homenaje a Pendota Meneses, totalmente escultórico”, contó quien, además, es casi un hecho que sea el maquillador de Nos Obligan a Salir, murga que vuelve a los escenarios tras casi 80 años de ausencia, con un plantel de lujo.

Gauthier fue otro de los que durante todos sus años de liceo participó en la Fiesta de la Primavera. Luego siguió colaborando desde otro lugar. Hacía 15 años que no participaba, pero fue su hijo menor el que determinó el retorno a las raíces.

Fue parte del proyecto Up desde sus inicios. “Tratamos de que los chicos se apropiaran del carro y se les consultó mucho cada paso que se iba a dar”, explicó sobre el trabajo en el que cada padre aportó desde su especialidad.
Obviamente que a Gauthier le tocó todo lo relacionado con la caracterización de los personajes. “Hice tres cabezas: la del viejito, la del niño y la del perro”, detalló sobre parte de la tarea en la que muchas veces debió dar instrucciones para que padres y alumnos pusieran manos a la obra.

“Si hay un profesional o alguien contratado para que les haga las cosas, siempre van a ser ‘dependientes de’. Y lo importante es que sigan siendo una incubadora de realizadores, de hacedores de la fiesta”, dijo el artista sobre el desfile.

El gran día.

Tanto Gauthier como Sasso estuvieron en Dolores el pasado domingo 13 de octubre. El primero colaboró en el armado de la carroza hasta el último minuto; el segundo dentro del disfraz de Fredricksen, relatando todo lo que iba ocurriendo y luego uniéndose a la coreografía con los alumnos.

“Me vieron desfilar mis padres, mis hermanos, mis sobrinos, mis tres hijos y mi mujer embarazada de mi cuarto hijo”, recordó emocionado quien también tuvo palabras para su abuela Olga, un pilar muy importante en su vida que amaba la Fiesta de la Primavera.

Los Primeros Unidos del Taruselli salieron segundos, pero para Gauthier eso es lo de menos y es el mensaje que trata de transmitirle a sus hijos. “Yo creo que lo más importante de la fiesta es todo el proceso: los asados, la gente que conocés, las anécdotas, los accidentes. Es lindo ganar, pero es una sensación que es ese instante y se pasa; y los momentos no se van nunca más, quedan para siempre”, destacó.

Por ese camino fue también la reflexión de Sasso: “La de este año fue una experiencia en la que se unificó todo: el amor, los amigos, el reencuentro, la adolescencia, lo artístico… fue como desempolvar, desarrollar y plasmar todo el bagaje que uno traía de la vida en esos dos desfiles del domingo”.

Un viejito que no veía y un trabajo en muletas

Cuando “Jando” Sasso se probó la cabeza del disfraz de Fredricksen se dio cuenta de que apenas tenía visibilidad por un espacio de 70 centímetros y que su uso era sofocante. “No iba a echar para atrás porque lo quería hacer. Pensé mucho en las personas no videntes. Como a todo lo que hago le doy la importancia que debe tener, me traje la máscara a Buenos Aires y me entrené de noche, de mañana y los fines de semana. Hacía hasta ejercicios con la máscara. Me preparé físicamente, tenía una rutina diaria, boxística”, contó el músico.
Federico Gauthier, en tanto, no pudo presenciar el desfile porque el jueves anterior se cayó de la carroza mientras pintaba y se lastimó un pie. “Tuve que dirigir todo por WhatsApp. El viernes hice reposo y el sábado, a las cuatro de la tarde, fui con las muletas y estuve hasta las seis de la mañana en el galpón. Quedé tan destrozado de andar con las muletas para todos lados, con el pie que lo tenía inflamado, que me perdí el desfile. Me pasé haciendo reposo, tuve que ver todo por fotos”, se lamentó. También recordó cuando era estudiante y con sus compañeros, luego de pasar toda la noche trabajando en el carro, iban a golpear la puerta de la panadería pidiendo pan caliente. “Nos regalaban bolsas llenas de bizcochos”, dijo y abogó por que las nuevas generaciones puedan seguir generando anécdotas como esta.

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