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Día Mundial de la Reducción de las Emisiones de Carbono: ¿Cómo es la situación global?

Emisiones de dióxido de carbono aceleran el cambio climático y comprometen la vida en la tierra, por eso es clave tomar acciones para la prevención. 

Foto: Shutterstock
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Hoy se celebra el Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de Carbono (CO2), una fecha que, en realidad, es un llamado desesperado para preservar la vida en el planeta Tierra.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, “el Informe sobre la Brecha de Emisiones 2020 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) indica que, a pesar de la caída en las emisiones de dióxido de carbono en 2020 a causa de la COVID-19, el mundo todavía se dirige a un aumento de temperatura superior a 3°C este siglo”.

El mismo informe advierte sobre un crecimiento sostenido de 1,4% anual de las emisiones de gases de efecto invernadero en la última década, con una aceleración en 2019 que alcanzó el 2,6%.

Si bien los datos del 2020 aún no fueron procesados, se estima que la crisis sanitaria provocó menores emisiones a nivel global que podrían resultar en un desaceleramiento de esa tendencia con una caída de hasta un 7%.

La ONU señala que, “si los gobiernos invierten en la acción climática como parte de la recuperación de la pandemia y concretan sus nuevos planes de neutralidad de emisiones en sus compromisos del Acuerdo de París en la próxima cumbre climática (que tendrá lugar en Glasgow en noviembre de 2021), pueden llevar las emisiones a niveles consistentes con el objetivo de 2°C”.

Pese a que las emisiones de carbono tuvieron un aumento del 1,75% en 2019 respecto a 2018, Uruguay está en la zona de menos riesgo del mundo con 1,89 toneladas de emisiones de dióxido de carbono per cápita.

Según datos publicados por el Ministerio de Transporte a principios de 2020, la principal causa de las emisiones en Uruguay es el transporte, seguido por la actividad industrial.

Entre los compromisos asumidos en la Política Nacional de Cambio Climático, elaborada en 2016, Uruguay se comprometió a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Amazonia. Foto: Archivo El País
Amazonia. Foto: Archivo El País

El rol de la tala indiscriminada de bosques

No es solo la actividad industrial y el transporte los que provocan que la atmósfera se sature de gases, sino que la tala indiscriminada de pastizales, humedales y bosques afecta profundamente a nuestro planeta.

De acuerdo con un estudio publicado por la revista Science en el año 2017, la importante deforestación de las zonas tropicales, especialmente en América Latina, provocó que esas zonas emitan más dióxido de carbono del que absorben.

Emiliano Ezcurra, director de la organización no gubernamental argentina Banco de Bosques, lleva décadas trabajando por la preservación ambiental.
Según contó a El País, su vocación conservacionista lo acompañó desde la niñez. Y en vez de elegir estudiar biología o veterinaria, se planteó qué podía hacer para salvar el planeta.

En 2016, tras trabajar para las organizaciones Greenpeace Internacional y Greenpeace Argentina, fundó Banco de Bosques.

“Lo que hacemos en la organización es identificar propiedades con bosques nativos que salen en el mercado inmobiliario de tierras y que sabemos que les pasará una topadora por encima y juntamos fondos para comprar esas tierras”, explicó a El País.

Gracias a las donaciones mensuales, Banco de Bosques compró más de 477.372 metros cuadrados en chacras, terrenos y campos en las zonas más afectadas de Argentina como las provincias de Santiago Del Estero, Chaco, Salta y Formosa.

Muchas de esas tierras se donaron a parques nacionales o incluso formaron nuevos parques y áreas protegidas en su país.

Hoy el foco está en proteger a las “Curvas del Urugua-i” en la Selva Misionera.

“Salvando los bosques, humedales y pastizales combatimos tres crisis al mismo tiempo”, destacó Ezcurra.

Una de ellas es el cambio climático: “El carbono que está concentrado en esos ambientes al ser protegidos no se emite y se maneja bien”. E indicó: “La deforestación es una de las fuentes de emisión de gases de efecto invernadero más importante”, indicó.

La crisis de la pérdida de la biodiversidad también es favorecida por la protección de los espacios naturales.

Finalmente, el director de la organización señaló que “está demostrado que la protección de estos ambientes generará recursos y empleo” para mayor cantidad de población.

Ezcurra advirtió que los humanos somos “simios de memoria frágil” y que no recordamos que la pandemia por el coronavirus fue ocasionada porque no podemos controlar a la naturaleza.

“No nos olvidemos que la pandemia surgió por una crisis zoonótica, propiciada por la tala indiscriminada y el tráfico de especies exóticas”, señaló.

El líder de Banco de Bosques sostuvo que su objetivo es brindar soluciones y por eso no plantea un escenario catastrófico, sino incentivar formas novedosas para cumplir los objetivos.

“Estamos planteando la nueva economía donde el costo del desarrollo humano no implique poner en riesgo el desarrollo humano”, agregó.

Ezcurra aseguró que, mientras los ambientes sean protegidos, la economía mundial seguirá funcionando y para eso se requiere que sea en armonía con la naturaleza y no impactándola de manera negativa.

En Uruguay, Banco de Bosques trabaja en conjunto con Ambá, la organización que se encuentra en la Sierra de Rocha y que promueve la preservación del monte nativo, su flora y fauna en esa zona del país.

La industria automotriz apuesta a reducir emisiones

En Uruguay la industria del transporte es la principal fuente de emisiones de carbono, sin embargo; distintos fabricantes de autos comenzaron a apostar por alternativas más amigables con el medioambiente.

“Los fabricantes de las industrias automotrices que representamos están desarrollando constantemente nuevas tecnologías limpias, como los automóviles de movilidad eléctrica para transporte urbano; y para transportes de carga, los camiones y buses a hidrógeno”, indicó Stephen Jakter, director de Hyundai Fidocar, a El País.

“Desde Fidocar hoy contamos con dos modelos híbridos: el Hyundai I Oniq y Sonata; así también como el primer modelo eléctrico de nuestra línea de producto, el Hyundai Kona”, explicó.

Jakter consideró que es clave que la industria automotriz ponga su foco en ser más amigable con el medioambiente puesto que “produce más emisiones de gases de efecto invernadero que toda la Unión Europea y, aproximadamente, el 20% de estas emisiones son directamente atribuibles a la fabricación” de las unidades.

Para la empresa reducir el impacto es primordial: “Desde noviembre de 2019 decidimos convertirnos en una empresa de cuádruple impacto; además de medir nuestra rentabilidad económica, estamos muy enfocados en nuestro impacto social y ambiental; así como también el desarrollo humano (espiritual) de nuestros equipos”, sostuvo Jakter.

La empresa firmó un compromiso para ser carbono neutral para 2050 que fue ratificado en 2020 con el objetivo que para 2030 esas emisiones se reduzcan en un 50%. “Las estrategias operativas están enfocadas en tomar decisiones que tengan como consecuencia disminuir los gases de efecto invernadero”, destacó.

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