MEDIO AMBIENTE

¿Las comadrejas son realmente peligrosas o tienen mala fama?

Un experto explica cómo reaccionar ante las comadrejas, animales que suelen verse más en verano.

Comadreja. Foto: Archivo
Comadreja. Foto: Archivo

Ruidos en el cielorraso. Otros en la chimenea. Y, finalmente, un encuentro cercano del tercer tipo cerca del contenedor de la basura. El avistamiento de una comadreja puede ocurrir en cualquier momento del año pero la relación que con este animal se tensa durante el verano. Las empresas de control de plagas aumentan sus salidas a jardines, parques y fondos en todo el país para atrapar los ejemplares de una las especies menos conocidas de la fauna nacional.

En Uruguay hay cinco especies de marsupiales: la comadreja overa o mora –la más común en las ciudades–; la cuica de agua –de la que solo se tiene un registro en Cerro Largo–; la comadreja colorada grande y la comadreja colorada chica –las que se ven en el campo y los montes–; y la marmosa enana, de 15 centímetros. Sí, marsupiales. Como los canguros, pero aquí. Y cerca de su casa.

En Montevideo hay comadrejas en Carrasco, en el Prado, en los parques, en los jardines muy grandes, en los cementerios. Me han dicho de una casa en Punta Carretas donde hay una que se come las uvas. Tratan de pasar desapercibidas”, explicó el biólogo Mario Clara, director del Centro Universitario de Rivera. Fuera de la capital, las comadrejas están presentes en todos los departamentos. Adquieren notoriedad durante el verano porque los humanos pasan más tiempo en espacios abiertos.

¿Son agresivas? ¿Transmiten enfermedades? ¿Están en peligro de extinción? Muchas preguntas giran en torno a estos marsupiales que apasionan a Clara pero que atemorizan al resto. “Hay que partir de la base de que se trata de un animal que no transmite enfermedades importantes para el hombre”, explicó el biólogo.

Otro punto: no hay riesgo de que muerda. La comadreja abre la boca, muestra los dientes, resopla y gruñe cuando se siente amenazada pero, aunque puede tirar algún mordisco, Clara indica que no lo hará; es inofensiva. No obstante, no hay que acercarse; no deja de ser un animal salvaje.

También puede reaccionar haciéndose la muerta. La comadreja es uno de los pocos mamíferos que ejecutan la estrategia de la tanatosis: simulan su muerte hasta que se aleja el predador. “Incluso su ritmo cardíaco baja hasta casi dos pulsaciones por minuto”, apuntó el experto.

Las comadrejas, además, pueden expedir un olor desagradable y fuerte (desde unas glándulas que tienen alrededor del ano) para ahuyentar las amenazas.

“Matar una comadreja es un despropósito”, agregó. Si aparece una, hay que tener en cuenta que no habrá más, puesto que son animales solitarios. En la ciudad, en general, se esconden en los techos y chimeneas. Al llamar a una empresa de control de plagas, el biólogo pide cerciorarse que la capturen y la liberen en el campo.

Marisa Laguardia, directora técnica de Control’s, dijo a El País que se utiliza un cebo atóxico y se las captura por medio de jaulas; luego se las libera en campo abierto. “Donde hay arbustos, huecos de árboles o troncos caídos. Ahí encuentran su alimento”, comentó.

Curiosidades. Además de la tanatosis, las comadrejas tienen otras características sorprendentes. Por ejemplo, tienen un dedo oponible. Solo los primates, los humanos y las comadrejas tienen un dedo oponible. Este les permite trepar.

Por otra parte, si bien son marsupiales, no tienen un verdadero marsupio (la bolsa) sino una especie de pliegue donde se ubican las crías. “Ahí tienen 13 mamas”, explicó Clara. Pero también tienen dos úteros y dos vaginas laterales que se comunican con un canal. Las crías salen del útero de la madre peladas y ciegas; en esta instancia, miden un centímetro. Trepan por marsupio y se meten en el pliegue y se prenden a una de las mamas. Al tiempo, “nacen por segunda vez”. El tiempo de gestación total es de 27 días.
La Facultad de Ciencias estudia la distribución geográfica de las comadrejas, en particular, para obtener más datos sobre la marmosa enana que, hasta ahora, solo ha sido vista en Tacuarembó.

Clara concluyó: “Ninguna de estas especies está en riesgo de conservación; pero eso no quiere decir que las matemos. Todo individuo es importante. Este animal no representa un riesgo de vida para la gente”.

Características de la especie.

Las comadrejas (también se les llama zarigüeyas) tienen características especiales, por ejemplo, tienen un pelaje tupido con dos tipos de pelo. Uno es largo y, en general, es negro; el otro es más corto y blanquecino y es el que las protege del frío y del agua. Se las puede reconocer, además, por su antifaz negro, sus patas negras cortas y por el extremo de la cola sin pelo.

“La utilizan como una quinta mano para agarrarse y trepar”, dijo el biólogo Mario Clara. Las patas, además, tienen un dedo oponible. Las comadrejas son omnívoras. Su dieta se compone de lombrices, insectos, ratones, ratas, pequeñas aves, ranas y frutas. “Van a los gallineros y se comen los pollitos o los huevos; si hay un parral, se comen las uvas”, agregó el experto. En las casas, en particular las de balneario, se las encuentro revolviendo la basura en busca de alimento.

En Uruguay se encuentran cinco especies de comadrejas: la comadreja overa o mora –la más común en las ciudades–; la cuica de agua –de la que solo se tiene un registro en Cerro Largo–; la comadreja colorada grande y la comadreja colorada chica –las que se ven en el campo y los montes–; y la marmosa enana.

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