Una ola gigante de seis metros llamada "meteotsunami" causó un grave impacto en Mar Chiquita, costa argentina, provocando la muerte de un hombre de 29 años y dejando a 25 heridos. Ante el desconcierto generado por un fenómeno tan destructivo como inusual, una de las preocupaciones mayores es que se vuelva a producir ante una población desprevenida, como ocurrió el pasado lunes 12 de enero de 2026 en las aguas bonaerenses. Ante ello, el medio argentino La Nación (GDA) a través de su canal LN+, dialogó con el geólogo Rubén Medina, quien disipó algunas de las dudas.
“Para que pase esto lo que tiene que existir es una perturbación en la masa de agua”, manifestó Medina y agregó: “Que puede darse por un deslizamiento en el fondo oceánico, generando una perturbación en la superficie y propagándose en varias direcciones, en particular hacia la orilla”.
En consonancia, el experto hizo referencia a otras causas que podrían haber originado el evento. “También puede darse por un deslizamiento de tierra en el talud continental o por la caída de un meteorito”, detalló.
En palabras del geólogo, “durante gran parte del día sopló viento norte y luego esa masa fue reemplazada por viento que vino del sur. Esa diferencia de presión generó una especie de pistón, que se trasladó hacia la orilla, generando un tren de olas que trajo las consecuencias que ya todos conocemos”.
¿Puede volver a producirse una ola gigante de esa magnitud?
Consultado sobre las probabilidades de que el fenómeno se repita, Medina no anduvo con rodeos. “A diferencia de un sismo, que debe pasar mucho tiempo, un ”meteotsunami” se puede repetir en cualquier momento“, resaltó.
Desde el prisma del geólogo, “estos eventos se están dando cada vez con más frecuencia, puntualmente en el sector de Santa Clara”. Asimismo, y con la finalidad de aquietar el pánico, sostuvo: “De todas formas, las olas que podemos ver en esta costa siempre van a ser inferiores a los dos metros”.
Qué medidas se pueden tomar ante un posible meteotsunami
Si bien en su intercambio con LN+, Medina dijo que “un “meteotsunami” no se puede prever porque no se trata de una ecuación matemática“, sí resaltó que se pueden tomar ciertas consideraciones.
“Por ejemplo, cuando el mar se retira de golpe, es una señal a considerar. No quiere decir que sí o sí vaya a pasar algo, pero sí que debemos estar atentos”, recomendó el geólogo.
Por último, y ante la pregunta sobre si lo más importante en relación a una ola radica en su tamaño o su potencia, el experto concluyó: “El peligro está presente en ambos componentes. Tanto en el impacto de una ola en sí, como también en el momento en el cual el agua se retira, arrastrando a cualquier persona mar adentro”.
La Nación (GDA)