GASTRONOMÍA
La famosa cocinera argentina estuvo de visita en Montevideo y habló con El País.
Es una de las cocineras y pasteleras más reconocidas de Argentina y también es profesora de yoga. Tiene una frescura que traspasa la pantalla y tiene también miles de seguidores en redes sociales, aunque confiesa que no es demasiado amante de la tecnología.
Chantal Abad visitó Uruguay en agosto en el marco de la segunda Convención de Pastelería que se realizó en Montevideo, en la que participó junto a los colegas Juan Manuel Herrera y Mauricio Asta, y habló con El País.
Desde que era chica tenía claro que quería dedicarse de lleno a la cocina: u201cA los 18 años había salido del colegio y tenía ganas de estudiar algo que me generara una actividad inmediata, no quería pasar siete años dentro de una facultad y recién después trabajar. Uno a esa edad no suele tener una decisión del todo tomada; por lo general, no sabés qué es lo que querés ser, pero empecé a estudiar cocina para empezar a trabajar y porque me gustaba, porque es algo que me parecía divertidou201d, contó.
La mesa siempre fue algo infaltable en el entorno en que se crió. Abad recordó que en su casa u201csiempre fuimos de comer mucho y la comida siempre fue como un invitado más para nosotros. Nos juntábamos los domingos a comer, los cumpleaños a comer; yo de chiquita, por ejemplo, siempre iba mucho a distintos restaurantes. Además, tengo parte de mi familia que es de procedencia polaca, otra parte italiana y otra parte judíau2026siempre había comidau201d.
Pero a fines de la década de 1990 u2013señalóu2013, u201cno estaba tan de moda eso de ser cocinera, no se usaba tanto como ahora y no se hablaba mucho de gastronomíau201d.
Esta cocinera dice haber encontrado un lugar en la cocina consciente, donde una alimentación sana y con sentido no resigna el sabor de la preparación. En sus recetas, ya sea frente a cámara en el programa El Morfi, que en Argentina se emite por Telefé, o detrás de ella, invita al público a realizar con ella esa búsqueda entre la nutrición y el placer.
Hay que permitirse momentos; la comida es placer.
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Abad reconoció que puede llegar a parecer contradictorio el hecho de que, por un lado, promueve una alimentación saludable y, por otro, dedica la mayor parte del tiempo a la pastelería. Es que al hablar de pastelería es casi imposible no pensar en dulce de leche, chocolate, crema, manteca, harina, azúcar y otros productos que no son precisamente los más sanos o livianos.
u201cEs una contradicción que en mí no presenta contradicciónu201d, opinó la pastelera.
Sostuvo que u201cla pastelería no es sanau201d porque implica u201cun montón de ingredientes que, la verdad, no son nada saludablesu201d. Pero explicó que con el paso del tiempo se dio cuenta que ningún extremo es bueno en la vida.
u201cEntonces, lo que yo propongo es que en nuestra vida cotidiana tengamos una alimentación saludableu201d, pero haciendo un equilibrio y no llegando a extremos, por lo que de vez en cuando hay que darse los gustos, señaló. Y añadió: u201cPorque tampoco nadie va a hacerse una torta de galletitas de chocolate rellenas todos los días de la semana, ni va a estar comiendo panqueques en cada comidau201d.
Abad destacó que hay que ser sumamente cautelosos con el tema de la alimentación. u201cHay que saber qué comer y cómo comer. Y hay que saber que uno se puede permitir su momento porque no se puede negar que la comida es un placeru201d, afirmó.
u201cSi yo voy a hacer una torta de cumpleaños no voy a hacer una torta light. Se puede, sí, y sería genial hacerla, pero es un poco utópico. Yo prefiero bajar mi línea de lo que yo creo que es entrar en consciencia, de lo que yo creo que es alimentarse bien, también adaptándome a un mercado en el que la transición va a ser paulatinau201d, añadió.
"Uno tiene que ver lo que transmite y cómo".
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Su trabajo frente a cámaras la expone a diario ante millones de televidentes, pero ella asegura que es algo que vive más como una responsabilidad que como un premio: u201cMe parece que los cocineros que nos lanzamos a comunicar tenemos diez mil veces más responsabilidad que los que están en un restaurante en su barrio, no porque ellos sean menos importantes, sino porque el mensaje que un da en la televisión es muy masivo. Uno tiene que ver qué transmite y cómo lo transmite, porque si yo tengo un restaurante puedo hacer lo que quiera para 40 personas y es super valioso, pero es algo que queda ahí. En cambio, cuando uno está en un lugar más público tiene una responsabilidad que hay que saber manejar. Hay que ser muy consciente todo el tiempo de lo que uno hace y de lo que uno diceu201d.
En Facebook tiene más de 240.000 seguidores, en Instagram más de 365.000 y en Twitter más de 54.000. Pero reconoce que le cuesta mucho mantenerse conectada y llevar el ritmo de las redes sociales: u201cLas uso, pero me cuesta, capaz que no se nota porque me lo propongo y me encanta la parte en la que puedo estar en contacto directo con un montón de gente a la que de otra manera no tengo acceso, y a través de las redes podés saber qué le pasa al otrou201d.
Y dijo que a diferencia del cocinero que tiene un restaurante, una pastelería o un café, muchas veces sin ese contacto con la gente, ella no sabe para quién trabaja: u201cTrabajo para una cosita negra que tiene un agujerito y hay alguien del otro lado; eso es lo que yo veo que es la cámara de televisión que me enfoca. Entonces esa parte del contacto a través de las redes es lo que me impulsa a seguir. Pero no soy una millennial, no lo hago en mi vida. Uso el Instagram cuando subo algo o entro para ver lo que me mandan pero no estoy horas conectadau201d, dijo.
El yoga y la cocina.
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Desde hace unos cinco años practica yoga y actualmente es profesora. ¿El yoga y la cocina tienen algo en común? Ella dice que todo, porque ambas actividades u201cson parte de vivir en conciencia, conectado con lo que uno piensa, lo que uno dice y lo que uno haceu201d.
u201cHago yoga desde hace casi cinco años y me cambió la vida. Cambian las prioridades, te ordena un poco las ideas, empezás a darle valor a lo que hay que darle valor, empezás a entender que cuando comunicás estás dando un mensaje. Alimentarse es la cosa más básica que hay, no hay actividad más primitiva y más primaria, por lo que unir esos dos mundos para mí fue claveu201d, sostuvo Abad.