La carrera por encontrar una droga que detenga a Covid-19: ¿cuáles son las opciones?

No hay un tratamiento específico; experto analiza las pruebas con fármacos para combatir el coronavirus COVID-19. 

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Cerca de 70 fármacos están siendo estudiados en todo el mundo porque, de funcionar, es una estrategia más rápida que desarrollar una nueva droga. Foto: Archivo El País

El coronavirus COVID-19 no tiene (aún) tratamiento específico. Por eso, desde el inicio del brote, se está recurriendo a medicamentos para otras infecciones y patologías para los casos más graves. Cerca de 70 fármacos están siendo estudiados en todo el mundo porque, de funcionar, es una estrategia más rápida que desarrollar una nueva droga.

Los antipalúdicos cloroquina e hidroxicloriquina, así como los antirretrovirales lopinavir/ritonavir, son algunos de los recursos disponibles.

“No existe un medicamento aprobado con la indicación de ser administrado para la infección por coronavirus ni recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estos tratamientos surgen fuera de indicación y nada impide su uso”, explicó Manuel Ibarra, químico farmacéutico y docente investigador del Departamento de Ciencias Farmacéuticas de la Facultad de Química.

Que haya una celeridad por encontrar una vía terapéutica eficaz no es extraño ni contraproducente. Pero el problema que ve Ibarra es que, en el contexto de epidemia, es más fácil caer en el error de dar por válidos resultados que pueden no ser extrapolables para la población. Hay una delgada línea entre los datos de estudios limitados y la falsa esperanza.

Opciones disponibles.

Este virus penetra en nuestro organismo generalmente a través de las gotitas en suspensión que aspiramos por la nariz o la boca. Una vez que llega a la célula del huésped, ingresa a través de una enzima llama ECA2, que le sirve como “puerta de entrada”. Desde el interior de la célula, el virus empieza a replicar su material genético gracias a la maquinaria celular humana que, una vez infectada, se pone al servicio del patógeno. El proceso es complejo: basta con resumir que la célula humana interpreta el ARN viral como propio y lo replica, se forman nuevos virus, destruyen las células y salen para infectar a otras. Los antivirales lo que consiguen es que los virus dejen de replicarse.

Los estudios que se están realizando en diferentes países prueban el impacto de ciertas drogas para reducir la carga viral. Investigadores chinos afirmaron haber obtenido resultados positivos en ensayos clínicos con cloroquina, entre un centenar de enfermos de COVID-19. En Francia también se la probó en combinación con el antibiótico azitromicina en una veintena de pacientes.

La cloroquina es utilizada desde la década de 1940 contra la malaria y también se usa para el tratamiento de enfermedades autoinmunes como el lupus eritematoso sistémico, debido a su actividad inmunomoduladora. Existe un derivado, la hidroxicloroquina, para las enfermedades articulares de origen inflamatorio.

Hasta ahora, diversas investigaciones demostraron que la cloroquina tiene un efecto inhibitorio significativo sobre la enfermedad de Borna, gripe aviar y el Zika. Pero sus efectos secundarios no son despreciables: náuseas, vómitos, erupciones cutáneas, pero también afecciones oftalmológicas, cardíacas y neurológicas.

medicamentos
Por ahora, el Covid-19 no tiene un tratamiento específico.

Cuatro candidatos bajo la lupa científica.

Si bien casi de 70 drogas están siendo estudiadas, hay cuatro que despiertan más interés:

1. Remdesivir: diseñado originalmente para tratar el ébola; parecea tener potencial en contra de los coronavirus.

2. Cloroquina/hidroxicloroquina: se utiliza ara el tratamiento de la malaria.

3. Lopinavir/ritonavir: la combinación se ha utilizado para el tratamiento del VIH.

4. Lopinavir/ritonavir e interferon-beta: ha mostrado ser efectiva en animales infectados con SARS.

“Su evaluación es empírica”, dijo Ibarra sobre su estudio ejecutado en el Hospital Universitario IHU de Marsella. Y añadió: “No tiene un número suficientemente grande (de pacientes) para que las conclusiones sean extrapolables y se pueda indicar este tratamiento”.

Por tal motivo, en Estados Unidos, la Food and Drug Administration (FDA), que supervisa la comercialización de los medicamentos, anunció un “amplio ensayo clínico”, recordando que su papel es asegurarse de que los medicamentos sean seguros y eficaces.

Ibarra continuó: “Utilizar fármacos para eliminar virus del organismo siempre fue un tratamiento limitado por los efectos adversos y porque hay que tener un diagnóstico en tiempo y forma para aumentar la efectividad del antiviral. Por eso la estrategia de prevención son los cuidados y las vacunas”.

Dentro de la categoría antirretroviral, el remdesivir, diseñado para el VIH y que se usó para el ébola, y el lopinavir/ritonavir, comúnmente utilizado también para portadores del virus del Sida, así como también favipiravir y ribavirina, son las otras moléculas que están siendo evaluadas como tratamiento para el COVID-19. La combinación lopinavir/ritonavir fue usada en el brote de SARS.

“Todos estas opciones están reservadas para casos graves. No se pueden utilizar masivamente”, apuntó Ibarra. Esto se debe a que el virus muta y adquiere resistencia. Por otra parte, no pueden administrarse a personas que no presenten un cuadro avanzado. “Si el organismo puede combatir el virus con el sistema inmune es preferible no darle ningún fármaco”; agregó.

Debate sobre el ibuprofeno.

La Facultad de Química de la Universidad de la República emitió una aclaración sobre el uso de ibuprofeno con relación al tratamiento de los síntomas ocasionados por el Covid-19. En este sentido, el experto Manuel Ibarra indicó que no se desaconseja, en general, su administración, aunque para tratar la fiebre o el dolor es preferible el paracetamol. Esto se debe a que el ibuprofeno y el ketoprofeno podrían estar asociados a una “sobreexpresión” de la enzima ECA2 que sirve como “puerta de entrada” al virus. “Esto es una hipótesis a nivel científico para saber si se asocia con un mayor factor de riesgo para infectarse o para agravar una situación de un paciente ya infectado”, explicó. Por el momento, no se tiene evidencia científica de que esto ocurra.

Al mismo tiempo, la Facultad de Química recomienda que no se suspenda el uso de los medicamentos antihipertensivos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (por ejemplo, enalapril, captopril, lisinopril) y los antagonistas del receptor de angiotensina II (losartán, valsartán) en personas infectadas por Covid-19.

“En este momento de crisis de pánico, lo que es desaconsejable es tomar ibuprofeno ante cualquier síntoma. Este tipo de fármacos pueden esconderlos al punto que la gente se siente mejor unos días y retrasa la consulta. Si uno tiene síntomas, siempre hay que consultar, no salir y no automedicarse”, exhortó Ibarra.

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