Cardiólogos sostienen que los cigarrillos electrónicos no ayudan a dejar de fumar

Cigarrillo electrónico. Foto: Flickr.
mauro grigollo/Getty Images/iStockphoto

SALUD 

La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular salió a desmentir una serie de aseveraciones que hace la Asociación de Vapeadores y quienes defienden el uso de los cigarrillos electrónicos.

"No está demostrado que losvapeadores sean una herramienta terapéutica eficaz y segura y no es correcto que los fumadores convencionales se trasladan completamente a este consumo y logran exitosamente salir del mismo”, planteó la cardióloga Laura Roballo, integrante del directorio de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular y presidente del Centro de Investigación de la Epidemia de Tabaquismo.

La Comisión emitió hace poco un comunicado pronunciándose contra el uso de estos dispositivos (ver recuadro), entre otras cosas porque para captar consumidores basan su discurso en que son instrumentos para ayudar a las personas a dejar de fumar y son más seguros incluso que el tabaco convencional.

Roballo explicó que lo único que se ha podido objetivar hasta el momento es que las sustancias que emanan tanto los vapeadores como los productos de tabaco calentado “son diferentes cualitativamente a lo que es el humo del tabaco convencional”.

Los vapeadores -comercialmente prohibidos en Uruguay- es lo que también conocemos como cigarrillos electrónicos y no contienen tabaco, mientras que los productos de tabaco calentado sí tienen tabaco, aunque no lo queman sino que lo calientan para generar un aerosol que contiene nicotina que inhala el usuario..

“Todos estos productos tienen nicotina que per sé es una sustancia dañina que perpetúa la adicción cuando es inhalada. Además estos productos mantienen la vía de administración de la nicotina en el organismo, la vía pulmonar, que es la forma en que la nicotina genera adicción”, detalló Roballo, distinguiéndola del uso terapéutico que se hace de esta sustancia.

“Por ejemplo, los parches o los chicles de nicotina siguen siendo un método de tratamiento validado, seguro y efectivo”, aclaró en diálogo con El País.

Añadió que los vapeadores se acompañan de sustancias tóxicas y cancerígenas y que lo que está faltando para evaluar el daño en toda su expresión es tiempo, dado que son dispositivos que se han introducido recientemente.

“Igualmente ya hay estudios en los que se ha podido evidenciar que provocan el mismo daño genético que en los fumadores convencionales”, apuntó e hizo referencia a un estudio en particular con 150 mil participantes en el que se evaluó a fumadores convencionales, fumadores de cigarrillos electrónicos y no fumadores y se evidenció una relación con algunos cánceres que incluso no son los mismos que se veían con el cigarrillo convencional.

Respecto a que se presentan como una herramienta terapéutica, Roballo insistió que es algo que tienen que demostrar.

“Deberían seguir los mismos carriles que sigue cualquier otra herramienta terapéutica que analiza el Ministerio de Salud Pública. Eso significa que deben estar los estudios de largo plazo de eficacia y seguridad. El nuevo método debería demostrar ser tan o más eficaz y tan o más seguro que los métodos que ya estaban”, subrayó la especialista.

Agregó que, por el contrario, “hay riesgos que se han demostrado incluso a nivel cardiovascular y respiratorio, que es el mismo riesgo que corre el fumador convencional”.

En cuanto a que los fumadores se trasladan a esta nueva forma de consumo, Roballo señaló que tampoco es cierto.

“Lo que se ha visto es que los fumadores de cigarrillos convencionales no los abandonan completamente, sino que empieza a haber un consumo dual”, dijo. Acá aparece el factor económico: vapear no es barato.

“Y también se ha visto, lo cual es muy preocupante, que aún si se logra dejar de fumar el riesgo de recaída en los cigarrillos electrónicos es más alto que en los convencionales”, indicó la cardióloga.

vapeadores

Comunicado que alerta sobre estos dispositivos

La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular elaboró un comunicado sobre cigarrillos electrónicos. El mismo comienza destacando que los vapeadores están prohibidos en Uruguay en varios de sus aspectos (venta, promoción, uso en lugares cerrados, etc.)

Luego señala que no se ha probado que sean inocuos ni seguros, además de que contienen sustancias tóxicas “con efectos conocidos perjudiciales para la salud” y que favorecen las enfermedades del corazón (infartos, ACV).

También señala que no está probado que colaboren con la cesación del tabaquismo.

“Esta Comisión apoya la actual normativa de prohibición de estos productos hasta no existir evidencia que asegure a largo plazo su seguridad”, cierra el comunicado.

Los jóvenes son el objetivo.

Lo que más preocupa a la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular es que se observa un incremento sostenido del uso de los cigarrillos electrónicos en los más jóvenes.

Roballo lo atribuyó a que se está brindando una información que no es correcta para “cumplir con los objetivos de la industria tabacalera, que son captar nuevos clientes a través de un nuevo dispositivo”.

Las políticas de control del tabaco, por el contrario, además de facilitar que las personas dejen de fumar tratan de evitar el inicio del consumo.

“Buscan desalentar que las próximas generaciones caigan en un consumo que sabemos que se va a perpetuar por un promedio de 20 años, que se ha podido establecer que es la curva de consumo de un fumador promedio. En ese tiempo se van consolidando las enfermedades tabacodependientes o nicotinodependientes en función de cuál es el producto que se esté utilizando”, explicó la especialista a El País.

De acuerdo a la última Encuesta Mundial de Jóvenes, de la que Uruguay participó, se ha visto que en el segmento de 13 a 15 años ya hay un consumo de casi un 14% de cigarrillos electrónicos.

“Además, por primera vez el consumo de cigarrillo electrónico es mayor que el del tabaco convencional”, advirtió Roballo.

A esto hay que sumar que los nuevos dispositivos se presentan en formatos muy atractivos, con campañas que los muestran como productos tecnológicos o modernos. “O sea, todo lo que se había logrado desterrar de las campañas del tabaco convencional, con estos nuevos productos se va al piso”, se lamentó la cardióloga.

Acotó que a la población joven el mensaje de que algo es perjudicial para la salud no les llega porque “cuando se habla de riesgo para la salud no es algo que al adolescente le resulte un problema”. Además contribuye que es una edad en la que se prueban muchas cosas por el simple hecho de querer pertenecer a un grupo.

vapeadores

Consumo que va contra marco legal

“Está claro que con la caída masiva que ha tenido el consumo de tabaco en los países que han avanzado en políticas de control de tabaco, como es nuestro caso, en que hubo una reducción sostenida y muy importante del consumo en todas las franjas etarias, la industria tabacalera tenía que reinventarse y lo ha hecho de manera muy eficiente porque además estos productos buscan eludir estas políticas”, señaló la cardióloga Laura Roballo.

La especialista destacó que llevó mucho tiempo generar conciencia de que la nicotina es adictiva “porque la industria tabacalera lo negó durante décadas y siempre tuvo ese discurso de que las personas fuman porque así lo desean”. Roballo descartó esto de plano explicando que “la nicotina inhalada sigue siendo una sustancia muy adictiva. Alcanza el cerebro en pocos segundos y esa velocidad de impacto es la que determina la capacidad de enganche”.

La Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular también marca que al promover esta nueva forma de consumo se están contraviniendo las normas que están vigentes hoy en Uruguay.

“Somos un país firmante del Convenio Marco para el Control del Tabaco. En la última conferencia los países se comprometieron a vigilar la introducción al mercado de estos productos emergentes justamente porque van a socavar las políticas de control del tabaco. Nosotros ya tenemos una normativa vigente, flexibilizarla sería un retroceso”, remarcó Roballo.

La especialista advirtió sobre lo que implicaría privilegiar un interés comercial sobre los intereses de la salud. “Tenemos un marco legal muy bueno y sólido para ir por el camino por el que estamos yendo y por el que queremos continuar”, concluyó.

Instituciones uruguayas obligadas a dar apoyo

La doctora Laura Roballo contó que por ahora solamente un país, Gran Bretaña, ha decidido incorporar a los cigarrillos electrónicos como una herramienta terapéutica. “Pero lo hace en un contexto muy salvaguardado, que es el ámbito de la receta médica, y con la supervisión de un profesional entrenado en la cesación de tabaquismo”, explicó a El País. Señaló además que los dispositivos tienen una concentración muy menor de nicotina.

Destacó que Uruguay cuenta con una ley integral con un capítulo especialmente dedicado al tratamiento de los fumadores y es uno de los países que más avanzó en este sentido. “Por ley todas las instituciones de salud tienen la obligación de ofrecer apoyo tanto por parte de médicos especializados como en las intervenciones medicamentosas. Además, existe el programa del Fondo Nacional de Recursos que pone a disposición la medicación en forma gratuita”, destacó la especialista.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar