Por Analía Filosi
Se estima que seis de cada diez pacientes oncológicos demandan rayos en algún momento. En la actualidad existen nuevos sistemas de radioterapia de alta precisión, varios de ellos utilizados en otros países desde hace años pero que en Uruguay recién estarían arribando.
A fines de enero se celebró en Montevideo la Conferencia Latinoamericana de Cáncer de Pulmón, siendo una de sus expositoras invitadas una especialista en terapias radiológicas, la radioncóloga colombiana Ana Botero, integrante del Miami Cancer Institute. En diálogo con El País la especialista comentó varios de los avances y las ventajas de la radioterapia hoy en día, especialmente en el tratamiento del cáncer de pulmón.
Este cáncer es una de las principales causas de muerte en América Latina y el mundo. En Uruguay se diagnostican 4 casos por día y del total, un 91% se detecta en etapas avanzadas, según el Ministerio de Salud Pública. La tasa de sobrevida a cinco años de detectada la enfermedad es de 21%, pero si se diagnostica en etapas tempranas y no está diseminado fuera del pulmón, la sobrevida aumenta a 63%.
Botero destacó que hay un esfuerzo muy grande por prevenir el cáncer de pulmón, sobre todo instando a la gente a que no fume. En lo referente a su detección, señaló que existe un nuevo método de screening que consiste en una tomografía computarizada de baja radiación que consigue detectar el nódulo pequeño. “Se hace cada año como cuando uno se hace una mamografía o un test para cáncer de próstata”, apuntó.
Pero la especialidad de Botero es actuar cuando la enfermedad ya está presente mediante el método de radioterapia que actualmente, gracias a tecnologías de última generación, permite realizar tratamientos de alta efectividad y con bajos efectos adversos.
“Antes existía la idea de que para hacerse radioterapia había que ser fuerte, que era algo que hacía más daño que el mismo tumor y por eso la gente le tenía temor”, comentó la especialista.
Por suerte los avances tecnológicos han ido echando por tierra todos estos inconvenientes, haciendo que los tratamientos sean mucho más efectivos.
Una de las mejoras es que se acortan los tiempos porque las máquinas que se utilizan son muy precisas.
“Ya no se trata de una terapia de lunes a viernes, por seis o siete semanas, sino que generalmente se hacen en 15 o 20 días y algunas, cuando el estadio de la enfermedad es temprano, pueden ser en mucho menos tiempo”, explicó.
Esto es porque, entre otras cosas, se puede administrar una dosis mayor (escalación de la dosis) y dar lo que se denomina “fraccionamiento extremo”. “Es básicamente uno, tres o cinco tratamientos que se llaman radiación estereotáxica”, explicó Botero sobre una modalidad que dirige una sola dosis grande de radiación hacia un tumor de modo preciso.
“No todas las máquinas tienen esta capacidad, pero la tecnología ha avanzado increíblemente y el paciente no tiene casi efectos secundarios. Además, hay un mejor control de la enfermedad y se puede asociar incluso con quimioterapia o con otros tratamientos que han aparecido en el campo de las terapias sistémicas, como la inmunoterapia o las terapias target”, detalló la radioncóloga.
Agregó que antes, cuando el paciente estaba siete semanas recibiendo radioterapia y se le sumaba la quimioterapia, los efectos secundarios eran muy fuertes y muchas veces no toleraba el tratamiento.
“Hay que tener en cuenta que los pacientes con cáncer de pulmón no son los más aliviados o los más sanos porque generalmente son fumadores o ex fumadores y la capacidad pulmonar no está en su mejor performance”, aclaró.
Por eso es que estas nuevas técnicas de radioterapia le vienen tan bien. Un dato clave es que se evita dañar a los órganos que están alrededor del pulmón. “Esto es muy importante porque hablamos del corazón, el esófago, la espina dorsal…”, acotó Botero.
Las máquinas
Botero destacó el trabajo de empresas como Delec Científica en Uruguay para la introducción de máquinas que están por encima de las tradicionales y permiten ofrecer estos nuevos tratamientos.
Mencionó como ejemplo las máquinas CyberKnife y Radixact.
La primera es un sistema de radiocirugía robótica que se usa para tratar tumores cancerosos y no cancerosos de cualquier parte del cuerpo, incluyendo cabeza, columna vertebral, pulmón, próstata, hígado y páncreas.
Se usa para estadios tempranos de la enfermedad con uno, tres o cinco tratamientos, pero también sirve para cuando el tumor se ha expandido a otras partes del cuerpo (estadios metastásicos).
“Para los pacientes es un tratamiento sumamente confortable, por ejemplo para los que tienen dificultades para respirar. Permite poner al paciente sin inmovilizadores o sujeciones”, detalló.
Añadió que CyberKnife es una máquina para curar. “Obviamente que si usted tiene veinte lesiones en hueso, pulmón y cerebro, no estamos diciendo que lo vamos a curar. Primero se da la terapia sistémica para reducir el tamaño y número de los tumores y lo que queda se trata generalmente con el CyberKnife”, señaló.
Con esto los pacientes metastásicos aumentan su esperanza de vida.
En tanto Radixact, que es un modelo un poco más moderno, se indica para cuando el cáncer está más avanzado. “Es para cuando la masa del pulmón y algo de los ganglios están comprometidos y no se puede hacer cirugía o para pacientes luego de la cirugía porque le aparecieron ganglios que no se esperaba y confirman la patología”, indicó.
La especialista aclaró que no son las únicas máquinas que hay, sino que existen otras similares de otras marcas.
“Para un radioncólogo no son difíciles de usar, es simplemente aplicar la experiencia que tiene con las máquinas anteriores y aprender de esta tecnología. Implica un entrenamiento para los médicos que la van a utilizar, para los tecnólogos y para los físicos; es todo un equipo”, señaló Botero.
Según los organizadores de la Conferencia Latinoamericana de Cáncer de Pulmón, la Organización Panamericana de la Salud realizó en 2022 una auditoría para determinar el estado de los equipos que ofrecen radioterapia en Uruguay y se identificaron licencias vencidas y equipos antiguos.
Especialista de nivel internacional
La doctora Ana Botero, es radioncóloga acreditada ante la Junta de Especialidades Médicas en cirugía general y oncología radioterápica.
Pertenece a la junta directiva de la Broward American Lung Association (Asociación Estadounidense del Pulmón de Broward). Está afiliada a la American Society of Clinical Oncology (Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica,), la American Society for Therapeutic Radiology and Oncology (Sociedad Estadounidense de Radiología Terapéutica y Oncología), la International Association for the Study of Lung Cancer (Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón), la American Brachytherapy Society (Sociedad Estadounidense de Braquirradioterapia) y la American Thyroid Association (Asociación Estadounidense de la Tiroides).
Es miembro fundador de la Sociedad Iberoamericana de Radiocirugía.
Cursó sus estudios de medicina en el Instituto de Ciencias de la Salud, en Medellín, Colombia. Realizó su residencia en oncología radioterápica en el Instituto de Radiología Mallinckrodt de Washington University, en Barnes-Jewish Hospital de St. Louis, Missouri, donde luego se desempeñó como profesora adjunta de oncología radioterápica.
En el año 2020 se unió al Miami Cáncer Institute, parte de Baptist Health South Florida.
La Dra. Botero es una ponente internacional destacada en el ámbito de la oncología radioterápica, que ofrece conferencias y enseña sobre temas relacionados con la radiocirugía y los tratamientos combinados de radiación e inmunoterapia.
Se incorporó a Miami Cancer Institute procedente del Memorial Healthcare System, donde se desempeñó como médico especialista en el departamento de oncología radioterápica del Memorial Cancer Institute.