ASTRONOMIÁ

Astrofísicos detectan el origen de las extrañas señales de radio que llegan a la Tierra

Desde su primera detección en 2007, los científicos tratan de hallar una explicación a estas explosiones de ondas electromagnéticas de milésimas de segundos

ondas electromagnéticas
Representación artística de la detección de ráfagas rápidas de radio. (Ilustración: Jingchuan Yu / Beijing Planetarium)

Un equipo de astrofísicos identificó a un magnetar, una variedad entre las estrellas de neutrones, como la fuente de los misteriosos estallidos rápidos de radio originados en la Vía Láctea, según varios estudios publicados el miércoles en la revista Nature.

Desde su primera detección en 2007, los científicos tratan de hallar una explicación a estas explosiones de ondas electromagnéticas, también conocidas por sus siglas en inglés FRB (Fast Radio Burst).

Su origen es especialmente difícil de determinar porque el acontecimiento solo dura una milésima de segundo. Además, hasta ahora se creía que únicamente provenían de otras galaxias.

En 2016, la detección más precisa hasta entonces apuntó a una galaxia enana situada a más de 3.000 millones de años luz de la Tierra.

El 28 de abril, los observatorios canadiense CHIME y estadounidense STARE2 detectaron este fenómeno en una misma región del cielo. Ambos lo atribuyeron al magnetar SGR 1935+2154, situado en la Vía Láctea, según los estudios publicados en Nature.

Es el primer estallido rápido de radio que atribuimos a un objeto conocido”, dijo en rueda de prensa Christopher Bochenek, astrofísico del Instituto estadounidense Caltech y responsable del STARE2.

El magnetar -contracción de los términos en inglés “magnetic star” (estrella magnética)- es un “tipo de estrella de neutrones con un campo magnético tan potente que deforma el núcleo de un átomo”, explicó.

Ese cuerpo celeste, de pequeñas dimensiones pero con una masa significativa -una cucharilla de materia pesaría varios miles de millones de toneladas-, gira sobre si mismo en el lapso de varios segundos.

La FRB detectada emitió “en un milisegundo tanta energía en ondas de radio como el Sol durante 30 segundos”, según Bochenek. Una señal suficientemente potente para dejar huella en el receptor de un teléfono móvil tras haber atravesado la mitad de la galaxia, en un viaje que tomó 30.000 años, agregó.

El hallazgo es fruto de un esfuerzo internacional, al comprender el telescopio canadiense CHIME, la pequeña red estadounidense de estaciones de escucha de radio STARE2 y el radiotelescopio chino FAST.

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Representación de un magnetar emitiendo rayos gamma. (Foto: NASA/Goddard Space Flight Center Conceptual Image Lab)

Los datos de este último, cuyo estudio fue dirigido por el doctor Bing Zhang, de la Universidad de Las Vegas, sirvieron además para entender mejor cómo funciona un magnetar, un astro nacido de la implosión de una estrella.

Además de su potente campo magnético, estos objetos son conocidos por producir estallidos de rayos gamma (GRB, Gamma-ray burst por su sigla en ingles), que son los estallidos de mayor energía conocidos en el universo. El equipo del doctor Bing detectó que el magnetar había emitido 29, casi al mismo tiempo que la FRB.

Para Bing, una hipótesis “prudente” es que todas las ráfagas rápidas de radio del Universo son emitidas por magnetares.

Una teoría compartida por Daniele Michilli, astrofísico y miembro del CHIME, quien precisó haber “detectado varios centenares de FRB” y estar “analizándolas” para confirmar su origen.

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