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Así es la sede de Amazon en EE. UU.: bananas gratis, un jardín botánico y perros en la oficina

Así es la sede central de una megacompañía con 1,5 millones de trabajadores y esta es su actual estrategia, surgida de un fracaso.

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perros en Amazon
Dos empleadas de Amazon muestran en sus puestos de trabajo a uno de los 6.000 perros que acuden con sus dueños a la oficina
Foto: El País, Madrid

Cientos de empleados del gigante tecnológico Amazon se congregan a diario en la sede de South Lake Union, inaugurada en 2010 en el centro de Seattle (Estados Unidos). En los más de 40 edificios del campus urbano trabajan 50.000 personas, pero el 2121 de la Séptima Avenida es el emblema.

El elemento arquitectónico más distintivo de la sede principal de Seattle, donde no se ven paquetes ni camionetas de reparto, es el conjunto conocido como The Spheres (Las Esferas), dos invernaderos gigantescos construidos con 2.643 paneles de vidrio y proyectados hace una década a modo de parque botánico para que los empleados puedan “colaborar, innovar y reducir la fatiga mental”. De esta forma, puestos de trabajo y reunión se confunden entre 40.000 plantas de 30 países, entre las que destaca un ejemplar Welwitschia, una especie endémica de los desiertos del sur de África capaz de vivir más de 1.000 años.

Community Banana Stand Amazon
Caravana para el reparto gratuito de plátanos junto a la sede central de Amazon en Seattle a principios de mayo
Foto: El País, Madrid

Junto a este complejo, en una pequeña caravana a pie de calle, se ofrecen plátanos gratuitos desde 2015. Han llegado a repartir hasta 8.000 al día y más de un millón por año. Lo hacen por su valor nutricional y ser una fruta ampliamente aceptada, pero no ocultan la similitud de su forma con el logo sonriente de la marca.

La planta baja la ocupa un Amazon Go, el mercado de comida al que se accede con la aplicación de la marca y no hay quien atienda. Un complejo de cámaras monitoriza los productos escogidos y los carga directamente a la cuenta del usuario.

Por las escaleras principales de acceso al edificio de cristal oscuro se pueden ver docenas de personas que llevan sus perros al trabajo. Hasta 6.000 canes acuden a las sedes y cuentan con un parque propio para su esparcimiento entre Las Esferas y el edificio principal. Esta costumbre comenzó con Rufus, el perro de un directivo que se convirtió en mascota de todo el equipo y murió en 2009 tras varios años asistiendo al trabajo. Un edificio de Amazon lleva su nombre.

Por el contrario, los servicios para madres con hijos no han sido una prioridad en Amazon, según expuso durante la pandemia el grupo de empleadas denominado Momazonians. La presión de estas llevó a la compañía a establecer un programa temporal de ayudas para el cuidado de pequeños y personas mayores dependientes de sus trabajadores. En la actualidad mantiene un plan de flexibilidad laboral que incluye descuentos en algunos servicios de Estados Unidos: Amazon FamilyFlex.

Amazon edificio central
Recibidor principal de la sede central de Amazon en Seattle
Foto: El País, Madrid

En el recibidor principal, un par de empleados reciben con una sonrisa obligada al visitante y se ofrece a ayudar en cualquier cosa. A partir de ahí, el ambiente se torna más serio y las medidas de seguridad son estrictas. Ningún invitado ajeno al complejo puede deambular sin un acompañante autorizado de Amazon.

En las paredes de los ascensores se puede pintar con marcadores y en algunas plantas hay juegos recreativos. Aunque dispone de varios restaurantes, son insuficientes para toda la plantilla, que utiliza todos los espacios para comer.

Las plantas de trabajo son austeras. Es una condición de una empresa donde muy pocos están autorizados a viajar en las primeras clases de los aviones a cargo de la compañía.

Nada hace intuir que se trata de la sede principal de Amazon. Ni marcas ni casi logos. El mobiliario se compone principalmente de mesas de color haya o blancas convencionales y sillas negras. Grandes cristaleras oscuras conforman todas las fachadas y los espacios interiores, muchos habilitados como salas de reunión, se separan por paredes blancas o paneles con escasas concesiones a la decoración.

La apuesta de Amazon por el centro de la ciudad ha generado un efecto indeseado. El aumento de los precios de las viviendas y de los alquileres ha generado la multiplicación de personas sin hogar que duermen en los soportales de los edificios del centro y que desaparecen, ordenadamente y sin dejar rastro, cuando despierta la ciudad que acoge al cerebro del gigante.

El País (Madrid)/Raúl Limón

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