Victoria Abril cambia de arte. La actriz acaba de publicar su primer disco: Putcheros do Brasil. Se trata de un álbum con 10 canciones escogidas entre lo mejor del extenso repertorio brasileño, en el que figuran compositores de la talla de Antonio Carlos Jobim, Vinicius de Moraes, Caetano Veloso, Chico Buarque y Dorival Caymmi. A decir verdad, se trata de un desafío muy exigente para cualquier artista. Pero Victoria Abril parece conocer el secreto: "La bossa nova se canta como el encaje, con un hilo de voz y textos maravillosos. Es delicada y profunda. Habla de las cosas que me importan, del corazón. Parece que se inventó para mí", señala sin demasiados pruritos.
"La bossa nova fue la banda de sonido entre mis diez y quince años. Fue de las pocas cosas que Franco no censuró", le dijo al diario Clarín, explicando el porqué de su elección. "Forma parte de mi pequeña adolescencia y me acompaña desde mis primeros paseos por el Retiro, desde mis primeros amores. Allá en los años 70 era lo que queríamos cantar", agregó en otra entrevista.
COLABORADORES. En su primer disco, la actriz cuenta con un colaborador de lujo. La producción de Putcheros do Brasil es de Javier Limón, quien estuvo al frente de trabajos como Lágrimas negras de Bebo & Cigala y que colaborador de otros como Paco de Lucía, Niño Josele y Montse Cortés, entre otros. Pero la de Limón no es la única colaboración que ha tenido Abril. Se trata de colaboraciones de lujo: Rosa Passos y Concha Buika. "Cantar al lado de Rosa Passos sólo se puede hacer desde la adoración, desde la veneración", dice Victoria Abril. Junto a Rosa Passos aparece Concha Buika, "una cantante de origen guineano con un enorme talento. Necesitaba alguien ajeno al mundo de la bossa para aportar cosas nuevas", afirma Victoria Abril. Pero para lograr esa energía diferente, en Putcheros do Brasil también participan algunos de los músicos más creativos de la escena española: Tino DiGeraldo a la batería, Javier Colina al contrabajo, Caramelo y José Reinoso al piano y el Niño Josele a la guitarra. "Busqué músicos de jazz para algunas canciones porque no quería hacer un disco clásico sino algo más ecléctico. Necesitaba dar un paseo a la bossa", dice.
Luego de una dilatada carrera como actriz, Abril, de 45 años, se destapa como cantante. La pregunta obvia es si no se trata de un rasgo de snobismo. "La bossa nova tuvo que ser bendecida por Frank Sinatra para que la tomaran en serio. Después de él comenzó a ser ‘la’ bossa nova. Ahí está el snobismo. Finalmente son todos prejuicios como el de la actriz que canta. Entonces tienes que pedir perdón y tienes que aclarar que tienes algo que decir musicalmente. ¿Por qué? No voy a pedir perdón por cantar. Esto lo he hecho con todo mi corazón y ya está. Te guste o no te guste. Yo ya no tengo nada que ver", responde con firmeza la actriz, en Clarín.
La carrera que Victoria Abril comenzó a los siete años con estudios de ballet y alcanzó la popularidad con el concurso televisivo Un, dos, tres. En 1975 cambió el rumbo con su primera película, Obsesión de Lara Polop y en 1977 Cambio de sexo, de Vicente Aranda, aumentó su prestigio. Su carácter directo y polémico impactó en 1979 con La muchacha de las bragas de oro, de Bigas Luna. Desde entonces hizo más de 60 películas y recibió una cascada de premios en festivales como el de Berlín o San Sebastián. También hizo films como El Lute: camina o revienta, Amantes y la famosa Tacones lejanos. Después de trabajar con directores como Pedro Almodóvar, Vicente Aranda, Juan Antonio Bardem, Carlos Saura y Peter Greenaway, la inquietud la ha llevado a la música.
El álbum llegará pronto a las disquerías uruguayas.