Viaje a lo peor de los años setenta

El rodaje de una nueva película del uruguayo Adrián Caetano causa gran expectativa en Buenos Aires, donde trabajos anteriores de este director, como Un oso rojo (2002) y Bolivia (2001) son recordados por sus buenas críticas y por la respuesta del público. Ahora, es Pase libre. Crónica de una fuga el filme que aun sin estar terminado ocupa la atención de la prensa, lo que sucede tanto por los antecedentes de Caetano como por el elenco que lo lleva adelante y la historia que aborda.

Partiendo de hechos históricos, el director ubica su ficción en la dictadura argentina, concretamente en un centro clandestino de detención, donde están recluidos varios militantes que buscan escapar. La fuga de cuatro prisioneros, desnudos y esposados, de ese nefasto lugar conocido como Mansión Seré, abre la historia de una persecución que permite mostrar lo peor del pasado reciente. Basada en el libro Pase libre, de Claudio Tamburrini (ex arquero de Almagro que logró huir de aquel sitio), la película transita tanto los elementos psicológicos de la represión como los aspectos políticos de los gobiernos de facto.

Caetano, que realizó la adaptación junto a Julián Loyola y Esteban Student, se interesó por el argumento principalmente por su sólida estructura dramática, sosteniendo además que hacía mucho tiempo que quería hacer una película ambientada en la Argentina de los años ’70.

ENTRETELONES. Junto al interés de la trama y del enfoque personal que le dará el cineasta, destaca un reparto encabezado por Pablo Echarri y Rodrigo de la Serna, este último en un muy buen momento de su carrera, luego del acierto en la composición de Alberto Granados en Diarios de motocicleta. Consultado sobre cómo vive su participación en este proyecto, el actor afirmó: "Después de interpretar al amigo del Ché, recibí muchas propuestas del exterior. Me costó elegir cómo seguir. Estoy orgulloso de haber sido convocado para una película argentina y de Caetano: es un lujo. La historia va desarrollando hechos de acción y, a la vez, ayuda a que se sepa lo que sucedió. Qué difícil es decirnos argentinos, cuando instituciones de este país han provocado genocidios en la Guerra de la Triple Frontera, la Conquista del Desierto y, más recientemente, en la dictadura militar".

Pero el gran centro de atención, que alborota a los distintos barrios por donde se está rodando esta historia, es el galán Pablo Echarri, que interpreta el papel de Huguito, jefe de la patota de secuestradores, trabajo que lo obligó a dejarse un pequeño bigote que diera con el tono represor del personaje.

"Me moría por laburar con Caetano —afirma el artista— y por fin se me dio. El me dio un personaje que otros no me habrían ofrecido. Vio aptitudes en mí que otros no ven. Fue una gran oportunidad de tocar una tecla que no suelo tocar. Ya me aburren los personajes nobles, aunque los voy a seguir haciendo sin problemas. Quería bucear en personalidades como la de Huguito".

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