Una sociedad de dos nombres históricos del jazz y la fusión

Lifecycle. Primer disco de Yellowjackets junto a la guitarra de Mike Stern

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ALEXANDER LALUZ

Lifecycle llegó tarde a las disquerías locales. Su lanzamiento fue en 2008, y recién durante este año Mike Stern y el cuarteto Yellowjackets presentaron este material en una gira internacional que el mes de octubre llegó a Uruguay.

Se trata de un trabajo que revisita los esquemas clásicos de lo que se conoce como jazz fusión o jazz rock. Las piezas se construyen sobre un guión formal estándar, donde a partir de un tema expuesto varias veces sobre la polaridad melodía-acompañamiento se van sucediendo los solos instrumentales. El andamiaje tímbrico, por su parte, tiene como rasgo distintivo la combinación de instrumentos acústicos y eléctricos, y los campos armónicos se caracterizan por la complejidad de los bloques acórdicos y el uso de escalas modales o tonales.

Esta descripción por demás esquemática no agota la infinidad de variantes estilísticas que ha tendido este género derivado del maridaje entre el jazz y el rock. Lo que Yellowjackets (Jimmy Haslip en bajo, Bob Mintzer en saxo, Marcus Baylor en batería y Russell Ferrante en teclados) vienen haciendo desde 1981, e incluso antes cuando eran el apoyo del virtuoso guitarrista Robben Ford, es muy distinto a las experiencias de clásicos fundacionales como Joe Zawinul y su Weather Report o Chick Corea, Stanley Clarke, o el propio maestro del género: Miles Davis.

En ellos el virtuosismo y la experimentación armónica se engarzan en un lenguaje transparente, con correctos diseños formales y cierto academicismo (bien entendido) en el plano interpretativo. Al sumárseles Mike Stern para este Lifecycle, ese sonido adquiere un condimento eléctrico muy fuerte, que resume la extensísima experiencia del guitarrista y su tremenda habilidad e inteligencia para los solos. Una cualidad que a principio de los ochenta interesó mucho a Miles Davis, al punto de integrar al entonces emergente Stern a su banda.

La sociedad de estas dos vertientes, sin embargo, no logró en el estudio la unidad y la potencia de las actuaciones en vivo. El resultado es bastante desparejo, sin mucho interés en lo compositivo, lo que lleva al escucha a detenerse más en el despliegue técnico del toque de cada instrumentista que en la fuerza expresiva.

En definitiva, un disco sin mayor trascendencia en lo musical, salvo por el testimonio de la reunión de dos nombres con mucha y prestigiosa historia.

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