Una banda iluminada

CRITICA I FABIAN MURO

A CONTRALUZ

Autores. Sebastián Teysera, Nicolás

Lieutier, Sebastián Cebreiro

Producción. Gustavo Santaolalla, Pepe

Céspedes, Oscar Righi, La Vela Puerca

l Edita. Universal

El nuevo disco de probablemente la banda de rock más popular del país llegó a las disquerías acompañado de una fuerte expectativa. Hacía algo más de tres años que los fans no tenían nuevas canciones grabadas de su grupo favorito, un lapso de tiempo largo para los parámetros de un negocio en el que las novedades y el ritmo rápido imperan.

En el 2001, el grupo editó "De bichos y flores"; desde entonces, la música de La Vela Puerca no ha dejado de crecer en aceptación entre un público que abarca más que adolescentes y jóvenes, target habitual de los grupos de rock. Las canciones de La Vela se propagaron aún cuando la banda estuvo ausente de los escenarios uruguayos durante gran parte del tiempo transcurrido entre un disco y otro, período en el cual La Vela realizó más de una gira por Europa y muchos conciertos en Argentina.

La ausencia —matizada por algunas esporádicas apariciones— coincidió además con el crecimiento del rock nacional, plasmado el año pasado en el Pilsen Rock, festival que convocó a cerca de 40.000 personas al Parque de la Hispanidad en Durazno y que se repitió ayer y hoy. Aún sin los ídolos cerca, las canciones del grupo se mantuvieron vivas entre la gente, ya sea cada vez que un niño se subía a un ómnibus para entonar El viejo por unas monedas o cuando a alguien se le daba por usar ese producto que tanta polémica ha causado: la copiadora de CD’s.

Si bien se trata de una numerosa agrupación, es imposible no ver en el "Enano" Sebastián Teysera una personalidad y fuerza creativa decisiva en La Vela Puerca. Solo una canción, Haciéndose pasar por luz, de las catorce del disco se hizo sin que Teysera aportara melodía y/o letra. La importancia del cantante en la banda se explicita desde la tapa del disco, una ilustración de Tunda Prada en la que el característico gorrito de Teysera adquiere una dimensión icónica. La esencia de La Vela, parece decir la portada, es el "Enano" —retratado en solitario y en movimiento— y sus canciones, aun cuando en el bajista Nicolás Lieutier siempre asomó un interesante autor.

Para no defraudar las expectativas generadas, La Vela presenta un trabajo que parece apuntar a mantener un complicado equilibrio: ofrecer música que de cuenta de una evolución sin traicionar el particular estilo que consagró a la banda a nivel popular. Cambiar, pero sin perder la identidad. La producción artística está nuevamente a cargo del argentino Santaolalla, pero esta vez también meten la cuchara los "bersuiteros" Pepe Céspedes y Oscar Righi y la propia banda. El resultado no se diferencia de forma sustancial del sonido instaurado a partir de De bichos y flores. Sería raro esperar algo radicalmente diferente a lo ya realizado y comprobado como exitoso.

Aún así, se percibe en la música del disco la distancia temporal entre un álbum y otro y la intención del grupo de visitar dominios que no frecuentaba. La parte final de Dice es uno de esos momentos. La Vela abandona la fórmula ska y despide el tema con un delicado solo de trompeta que junto con el órgano Hammond de Aníbal Kerpel demuestra que la música del grupo no necesariamente se agota en dicha fórmula.

Por otra parte, ésta sigue funcionando de forma muy eficaz y son varias las canciones con potencial de "hit". En temas como Sin palabras, Escobas, Caldo precoz y el formidablemente contagioso De atar, La Vela refuerza su estilo e identidad y proporciona invitaciones al baile y el pogo abajo del escenario.

Donde más se percibe un cambio es en las letras de Teysera. Sin consignas o slogans, las letras del cantante se pueblan de seres que buscan, preguntan, intentan encontrar un refugio y mantener su cordura, no sin grandes esfuerzos. Hay corazones que se esconden, sentimientos que apestan, gente que habla sin palabras y venenos que son suaves, lentos y letales. Los mundos creados por Teysera en A Contraluz no se dejan descifrar fácilmente, pero en ellos hay situaciones y personajes que estimulan y conmueven, aún cuando no siempre se comprendan de manera cabal e inequívoca.

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