IGNACIO QUARTINOS
Este año Buenos Aires se propuso ser una de las plazas musicales más importantes del continente y todo indica que así será cuando 2011 llegue a su fin.
Por lo pronto, el calendario de presentaciones de primerísimo nivel no da abasto. Las visitas internacionales de primer nivel, dirigidas a públicos de todas las edades y todos los gustos suelen tocar con estadios llenos y con entradas que ronda los 50 dólares en adelante.
Sólo por citar un ejemplo de la semana pasada en el Monumental de Núñez: no pasaron 24 horas del fenómeno Justin Bieber con sus dos shows, que en ese estadio ya estaba preparado el escenario y los equipos de sonido para el recital de Eric Clapton.
A diez años de la gira que también lo tuvo de visita por Uruguay (con un recordado show en el Cilindro), Clapton volvió a verse las caras con el público rioplatense que, como en su visita anterior, los cautivó con el sonido de su guitarra.
Había que ver como la mayoría de las 45 mil personas que llenaron River el viernes pasado, disfrutaron sentados casi en silencio (salvo cuando los estribillos de sus clásicos indicaban lo contrario), el repertorio compuesto por 16 temas que eligió para celebrar el reencuentro. A sus 66 años, con jean y campera negra, el legendario guitarrista inglés irrumpió con esa simpleza que tienen los grandes que sólo confían en su talento y en el de sus músicos para brindar un show memorable.
Es que, con él, no corren los efectos especiales ni puestas en escena estridentes. Ni expresiones de cariño al público. Nada más que un escueto "thank you" entre un tema y otro, le son suficientes para agradecer la ovación.
Lo suyo es la música y eso significa que con Clapton se puede escuchar el mejor reggae, como la exquisita versión de I shot de sheriff; el mejor rock con Cocaine y dulces melodías (si no la más dulce de todas) como la que surgió de su guitarra cuando sonó Wonderful tonight, acompañada por celulares que iluminaron todo el estadio de River.
Obviamente, sería un despropósito no hablar de sus blues. Acaso, y con razón, la crítica especializada se aventuró a decir que el viernes se escuchó uno de los mejores tributos al blues en Argentina y no es exagerada esta afirmación. Los fanáticos del género estuvieron de parabienes y los que solo tocan de oído, seguro que también gozaron con Clapton tocando en vivo el clásico Hoochie Coochie Man.
Tan fecunda es la carrera de Clapton, que los silbidos que se escucharon al finalizar el show, se le atribuyen a que el artista solo hizo un bis ¡y qué bis! Fue Crossroads el tema de elegido para la despedida pero, para los insaciables, el genio tendría que haber estado más en escena. Fue una calentura del momento. Nada del otro mundo como para no desear que Clapton vuelva a tocar y, de ser posible, que no haya que esperar 10 años para verlo de nuevo.
STEWART. Uno que viene más seguido a Argentina es Rod Stewart. El escocés arribará esta vez con una catarata de "Hits" (el nombre de esta gira) que cantará el próximo viernes, en el estadio de Vélez de Buenos Aires, como ya lo hizo hace tres años. Esta vez, además, Stewart brindará el jueves una cena show en el centro de exposiciones de Costa Salguero, con tiques que van de los 750 a 1.200 dólares.
Pero antes de estos shows, visitará esta noche el living de Susana Giménez con quien mantendrá un divertido mano a mano. Es, que si hay algo que caracteriza al gran Rod es su simpatía y un carisma que compensa el desgaste de la voz que le dio el paso de los años. Después del escocés, el 18 de noviembre será el turno de Peter Gabriel y así seguirá el desfile de estrellas del espectacular año porteño que se prepara para un 2012 que se viene con todo. Como muestra están los ¡nueve! Rivers llenos que hará Roger Waters en el mes de marzo.