Un personaje necesario para la Tv

MATÍAS CASTRO

Tal como van las cosas, es muy probable que tengamos Matías Alé para varios años más. Para muchos más. Esta semana el ex novio de Graciela Alfano quedó eliminado de las competencias en Showmatch y volvió a hacer de las suyas. "Me fui a mi casa muy triste y abracé a mis dos perros", dijo, según publicó el portal Primicias Ya.

Si uno repasa algunas de sus presentaciones mediáticas descubrirá que este comentario que hizo es solo la más reciente muestra de una verdadera seguidilla de anécdotas graciosas. No hay más que recordarlo disfrazado de Che Guevara, regresando de Cuba, donde se había ido de luna de miel con Alfano. Otro gran momento en su carrera fue su presentación en Showmatch, la primera vez que entró en competencia en Bailando por un sueño, absolutamente pasado de revoluciones, gesticulando y corriendo como loco alrededor de Tinelli. Otro momento memorable fue el de sus lágrimas (de cocodrilo, según muchos), cuando apenas se había separado de Alfano y un notero de Intrusos quiso entrevistarlo; Matías alcanzó a decir un par de palabras, se atragantó, se cubrió el rostro y se fue corriendo. Así de teatral ha sido siempre. Y así fue esta semana, corriendo a su casa a abrazar a sus dos perros de tan triste que está por quedar fuera de Showmatch.

En el mundo del espectáculo cada uno se inventa el personaje que puede. Es una forma de defensa y también de competir en un medio complejo y más exigente de lo que se ve desde afuera. Matías se armó de esta manera. Y la televisión precisa constantemente de personajes como él, gente que con sus acciones estrafalarias, gestos raros y actitudes fuera de lugar permitan ganar público y generar comentarios para muchos programas de chimentos y opinología. Dentro de su absurdo, Matías tiene material televisivo para rato.

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