Un Papa que sufre "pánico de escena"

Comedia. Se estrena mañana el film "Habemus papa" del cineasta italiano Nanni Moretti

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Guillermo Zapiola

Entre la sátira, el humor y alguna pincelada de emoción se ubica "Habemus papa", película dirigida por el italiano Nanni Moretti y protagonizada por Michel Piccoli que se estrena mañana. Moretti también actúa en un papel importante.

El disparador es una situación que no deja de tener su gracia: el Cónclave ha terminado y el recién elegido Papa (Piccoli) sufre un ataque de pánico ante la necesidad de hablar en público, y se requiere la ayuda de un psicoanalista, para peor ateo (Moretti), que lo ayude a salir de la situación. Alguien ha dicho ya que esa idea básica por lo menos era una suerte de El discurso del rey en variante italiana y religiosa.

El director y libretista Moretti (Caro diario, Palombella rossa, Aprile, La habitación del hijo) es también ateo y de izquierda, y mantiene una posición crítica ante la Iglesia, aunque como cualquier persona mínimamente sensata reconoce que considera al psicoanálisis como algo mucho más molesto que la religión. No en balde en la película su personaje se está divorciando de otra psicoanalista que ya lo tiene harto explicando todo lo que ocurre en el universo como una consecuencia de un déficit atencional infantil.

En una entrevista, el cineasta ha recordado que a lo largo de su carrera le ha tomado el pelo a muchas cosas, incluyendo a la izquierda política (a la que por cierto no le hizo mucha gracia la muy divertida Palombella rossa, sobre un comunista convenientemente amnésico), a su propia generación, a las relaciones entre padres e hijos, a su medio social, a la escuela, al mundo del cine, incluso al cáncer que sufrió alguna vez y al que se refirió en Caro diario (donde también se burlaba de la burocracia de la salud pública, que al parecer es también un fastidio en Italia). De modo que no le parece mal sacudir un poco a los psicoanalistas, mientras contempla con una dosis de simpatía a sus religiosos (hay quien se ha molestado por ello) aunque ponga en duda algunos fundamentos básicos de su fe. También dice que los católicos que se enojaron realmente con su película fueron una minoría. No toda la Iglesia.

La película tiene una carta básica llamada Michel Piccoli. Su estampa de veterano con un asombroso dominio de la escena sobrsale en la pantalla, y constituye el verdadero eje de Habemus papa. Habrá que abundar en ello en la inminente crítica de la película.

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