Un paisaje cinematográfico inédito

Comienza hoy en Cinemateca 18 una muestra de cine africano que, bajo el título de Africa Se Filma habrá de extenderse hasta el miércoles nueve inclusive. Integrada por ficciones y documentales, la muestra es presentada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, país empeñado en una política de creación de espacios para un cine diferente al de la producción transnacional. Se trata, por cierto, de una manera de promover la diversidad cultural, a través de una selección que reúne las obras más representativas y valiosas de los cineastas africanos de hoy.

El ciclo está integrado por seis programas de documentales y los largos de ficción Esperando la felicidad (Mauritania 2002) de Abderrahman Sissako, Madame Brouette (Senegal 2002) de Moussa Sene Abisa, Abouna (Chad 2002) de Mahamat-Saleh Haroun, Nuestra voz (Guinea-Bissau 2002) de Flora Gomes, Tasuma (Burkina Faso 2002) de Kollo Daniel Sanou, Yo y mi blanco (Burkina Faso 2003) de Pierre Yameogo y El precio del perdón (Senegal 2001) de Mansour Sora Wade. Las películas del Africa negra reunidas en la muestra son todavía la obra de autores aislados, que no se pueden reunir en escuelas o movimientos aunque permanezcan visiblemente insertos en la cultura de sus respectivos países.

Ha podido señalarse que todos experimentan una tensión: la conciencia de que Africa es territorial sino vital, inscrita en la historia del pueblo negro. Se ponen a tono con las carencias y los dramas vividos, para denunciar exclusiones y prejuicios.

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