Una nueva adaptación de una novela de Agatha Christie llega al cine de la mano del realizador francés Pascal Thomas, un cineasta con una importante filmografía en su país.
Adaptada de la novela By the pricking of my thumbs (1968), la película está protagonizada por André Dussolier y Catherine Frot como el matrimonio de detectives vocacionales Belisaire y Prudence Beresford (en el libro, se llaman Tommy y Tuppence). Ambos se encuentran ya en el otoño de la vida, pero siguen necesitando sentir la excitación de resolver un crimen digno de sus capacidades.
Como ex funcionarios del Servicio Secreto, Belisaire y Prudence tienen amplia experiencia en esto de resolver casos complicados y el que se les presenta en esta ocasión los impulsará a hacer un parate en su apacible transcurrir. El disparador para que la pareja ponga manos a la obra es la desaparición de la señora del título. Esta se encuentra en un hogar para ancianas muy acomodadas, donde convive con la tía de Prudence. Casi de inmediato, Prudence, quien visita a su tía en el lujoso retiro, y la señora Rose hacen buenas migas.
Por esa razón, Prudence sospecha que algo anda mal cuando la señora Rose abandona el hogar de ancianos de forma inesperada, según lo que le informan los funcionarios encargados del cuidado de los ancianos.
Cuando Prudence convence a su esposo de empezar a investigar el paradero de su conocida, las pistas a descifrar por la sagaz pareja (en las novelas de Christie, los protagonistas son siempre sagaces) son múltiples: diamantes robados hace mucho tiempo, una enigmática frase de la obra de teatro Macbeth, dos botellas de vino tinto, y una muñeca vestida de blanco, entre otras. La tarea no resultará sencilla, no sólo porque las pistas no resultan fáciles de descifrar sino también porque hay todo un entramado de oscuros intereses de algunos de los familiares de Rose.
THOMAS. El director de esta película debutó como realizador de largometrajes en 1973 con Les zozos. Un año después se estrenó la primera de tres películas que se han exhibido en Uruguay: Siempre tras las mujeres. Desde ese estreno hasta 1999, cuando se exhibió La dilectante (también con Catherine Frot), no se vio nada más de Thomas en pantallas uruguayas. De acuerdo al crítico de la Cinemateca Francesa Oliver Pére, Thomas es un "heredero del cine de Jean Renoir y Jean Vigo, con algo del espirituoso hedonismo de Jacques Rozier, otro poco de las tendencias autobiográficas de Francois Truffaut y algo del cruel naturalismo de Maurice Pialat. En esta película, su más reciente, Thomas ha decidido explorar un territorio cinematográfico situado a años luz de los cimientos etnológicos de sus comienzos, y a la vez tan ajeno y distante de las modas, usos y costumbres de nuestra época. El director convoca exitosamente el espíritu de la famosa autora sin caer en la trampa de las adaptaciones abrumadas por las convenciones de la reconstrucción histórica".