GUSTAVO LABORDE
La música nacional está en auge, en particular el rock uruguayo. El Pilsen Rock lo acaba de demostrar: 150 mil personas se dieron cita en Durazno para escuchar a las 19 bandas uruguayas. Esta cifra récord marca la consolidación de una tendencia que se ha ido desarrollando en los últimos cinco años y que marca una brutal diferencia con lo que ocurría una década atrás. Este fenómeno también se refleja en la venta de discos y en la programación de las radios, donde la música nacional ocupa cada vez más espacio.
El rock uruguayo se encuentra en su mejor momento desde su resurgimiento, a mediados de la década de 1980. Los dos primeros y ahora míticos festivales Montevideo Rock convocaban la mitad o menos que el último Pilsen Rock y el gran atractivo residía en la presencia de artistas extranjeros como Charly García, Sumo, Fito Páez, Paralamas o Legiao Urbana. Ahora una banda uruguaya es capaz de seducir a más gente que una celebridad extranjera.
Según el productor del Pilsen Rock Claudio Picerno, la primera edición de este festival (con el grupo argentino La Renga como único invitado extranjero) llevó 45.000 personas. El segundo, ya con todos artistas nacionales, saltó a 70.000 personas. "En este se calcula 150.000 personas sobre una ecuación perimetral del Parque de la Hispanidad realizado por la Intendencia de Durazno y da esa escalofriante cifra. A eso de las 22 horas ya no podían ingresar más personas al Parque. Alucinante", agrega el productor.
Alfonso Carbone, pionero en la difusión del rock uruguayo a nivel radial y discográfico, fue también el productor de Montevideo Rock I y II. La primera edición de este festival que llegó a tener tres versiones fue en 1986. A apenas un año de la reanudación democrática, el rock en ese entonces era doblemente resistido: por diferentes razones izquierda y derecha coincidían en su anatema. Romper el hielo era, más que difícil, un desafío. "En total fueron cerca de 70 mil personas. Sólo el día sábado asistieron 40 mil. Pero al Montevideo Rock II calculo que unas 30 mil", recuerda ahora Carbone.
Es cierto que los Montevideo Rock cobraban entrada mientras que el Pilsen es de acceso gratuito, pero el precio de las localidades no parece ser un factor determinante. La enorme adhesión de la que ahora goza el rock nacional parece obedecer, más que a una razón económica, a un cambio de actitud del público. Este año los conciertos de No Te Va Gustar y La Vela Puerca en el Velódromo Municipal llevaron 10 mil y 14 mil personas, respectivamente, según cifras de Majareta Producciones. Es el doble o el triple de lo que han llevado recientemente grandes nombres internacionales como Lou Reed, David Byrne, Gustavo Cerati, Ian Anderson, Simply Red, Fito Páez o Vicentico y casi la misma que los super populares como Shakira o la Bersuit.
FENOMENO. Todas las cifras indican que la música nacional ha ensanchado notablemente su público. ¿Pero a qué se debe?
"Me parece importante destacar que es un muy buen momento de la música uruguaya, no sólo del rock", dice Andrés Sanabria, director del sello Bizarro Records, que edita artistas como No Te Va Gustar, Sórdromo, Laura Canoura, Jorge Nasser y Cuarteto de Nos, entre muchos otros. Para Sanabria el auge de la música nacional es un reflejo del crecimiento de la industria discográfica local. Entre otros factores enumera: "La mayor apertura de los medios, especialmente la radio, a la música nacional. Ese es un trabajo que básicamente hacen las discográficas. El acceso a trabajar en los medios de una generación que ronda los 30 años o menos y que son co-generacionales de muchos músicos. La seriedad con la que en general han trabajado los músicos, managers, compañías y demás actores de la industria musical, así como la continuidad en el trabajo de mucha gente. Eso ha permitido que se hayan sentado ciertas bases lógicas de desarrollo de la escena local en todos los aspectos".
Alberto García, director del sello Koala Records, cree "firmemente que el auge del rock nacional se da gracias a un trabajo incansable de los artistas, productores, técnicos, sellos, etc.". "En el correr de varios años, se ha llegado al punto que esto genere un interés grande de parte de algunos actores importantes de nuestro chico pero próspero medio. Sí creo que hay más posibilidades, el mismo medio y los artistas son más profesionales. Lo que sí me llena de alegría es que los artistas hallan logrado una convocatoria tan importante y son ellos quienes al principio y al final son los responsables de tal hazaña. No olvidemos que en Uruguay somos sólo tres millones de personas y llevar 120 mil es verdaderamente un logro impresionante".
El compositor, director del sello discográfico Ayuí y actual presidente de la Cámara Uruguaya del Disco, Mauricio Ubal, también está de acuerdo en que "en los últimos años la música nacional ha cobrado un importante impulso a nivel de convocatoria y presencia en los medios, especialmente en el área más ligada al rock y pop criollos". "Esto origina una dinámica, un cambio en la atención hacia la música uruguaya, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Los grandes recitales hacen que los medios pongan el foco en el fenómeno; entonces los diarios dedican más espacios, las radios integran más artistas nacionales a sus programaciones y sus rankings y hasta algún canal, aunque tibiamente, registra estos eventos". Pero Ubal tampoco se olvida de otros festivales como Fiesta de la Patria Gaucha, Minas y Abril o el Festival Nacional de Folklore de Durazno. "No hay que olvidarse que a nivel nacional existe un circuito firme de festivales de música popular, que viene moviendo multitudes desde hace décadas, sin que la prensa lo destaque especialmente. También es importante señalar que desde hace unos años, se percibe desde el exterior un interés considerablemente mayor hacia nuestra música, especialmente desde España y Argentina".
El autor de Al fondo de la red enfatiza que la expansión de la música uruguaya se ha dado por fuera de políticas oficiales. "Como somos un país que no interesa ni pesa desde el punto de vista de mercado a nivel internacional, se nos hace difícil exportar nuestra riqueza cultural. Históricamente, al Estado uruguayo nunca le importó salir a vender o a mostrar nuestra música y nuestra cultura artística en general. Ahí está la bicicleta de Winants (que se la tuvo que comprar él antes de irse a Australia y de la medalla de plata), como metáfora de esta política. Esperemos que esto cambie y que el Estado uruguayo deje de sentir vergüenza por sus productos culturales y salga a promocionarlos con fuerza. Para eso hay que invertir. Hay señales positivas en ese sentido y, aunque no es fácil ni inmediato, es esperanzador", agrega.
Para el productor y manager de Buitres, Claudio Picerno, la clave está en "la calidad de todos los artistas". "Estamos en una eclosión musical. Los músicos tocan bien, componen bien, se presentan prolijamente y profesionalmente en el escenario. No es casualidad. No es invento de nadie. Es una suma de factores como la superación de los equipos de producción y proveedores locales que se están aproximando a un profesionalismo total", agrega.
CONTAGIOSO. El espectacular crecimiento de la música nacional se debe, naturalmente, a que ha conquistado nuevos sectores de público. Un ejemplo de ello lo representa Concierto FM. La emisora se fundó en 1985 y se mantuvo sin pasar música en español hasta 1992. Actualmente buena parte de su programación es en español, con un alto porcentaje de canciones de autores nacionales. Incluso tiene un programa llamado, elocuentemente, 100% rock nacional, que conduce Alejandra Volpi.
Su director Berch Rupenian explica que la radio se volcó a la música latina luego de que Luis Miguel rompió todos los rankings en 1992 con su disco Romance. "La música latina siempre estuvo asociada a otro sector de público. Vamos a decir la verdad, siempre estuvo asociado a las clases más humildes", confiesa Rupenián. "Pero con Luis Miguel la cosa cambió. Luego vinieron Ricky Martin, La Ley o Maná y la gente se volcó a esa música. Hacia el 2000 vino la explosión del pop latino uruguayo. Ahí el público, que antes despreciaba lo que acá siempre se llamó cumbia sin serlo, comenzó a escuchar a grupos como Chocolate o Los Fatales. Creo que el tema Mayonesa marcó un hito. Y eso entró en mucho público joven. La radio no puede estar de espaldas a ese fenómeno. Nosotros, por ejemplo, nunca llegamos a pasar cumbia villera, que estuvo de moda hasta hace poco, porque nos parecía demasiado bajo. Pero tampoco se puede enfrentar el gusto de la gente, porque si no, nadie te escucha", asegura el legendario conductor radial.
"Yo creo que cuando murió el fenómeno de Mayonesa, ese espacio fue cubierto por el rock nacional. Esa revolución la lideró La Vela con el tema El viejo, que se convirtió en un himno, porque tiene una letra muy especial y está muy bien hecho. Ahora, el 50% de la programación de Concierto es en español, y buena parte de ella es de música uruguaya", asegura. "El rock nacional está en auge porque nuestros artistas están haciendo las cosas muy bien. Tocan muy bien, se van a Europa de gira, escuchan, aprenden, invierten en buenos equipos. Son muy profesionales. Y todo ese trabajo se ve en el buen momento que ahora se vive." Para ejemplificar el presente, Rupenian cuenta que cuando se hizo el concurso para ganarse una guitarra autografiada por Maná, llegaron a la radio 15 mil cartas. Cuando se hizo lo mismo con la viola de Jorge Drexler, llegaron 30 mil.
Existe una vieja discusión: si los medios reflejan el gusto de la gente o lo imponen. Para Rupenian antes las radios podían guiar al público, pero ahora no. "Cuando estábamos en Radio Independencia podíamos hacer escuchar cosas diferentes al público o cosas que nos gustaran a nosotros. Ahora con Internet, MTV, el MP3, la gente tiene mucha información, le llega mucha cosa y si no le das lo que quieren, lo buscan por otro lado. Por otro lado creo que la gente escucha lo que le gusta y listo, no le da tantas vueltas. Antes la gente escuchaba el solo, los arreglos, sabía de la vida de los artista, tenía otros intereses.