AP | SANDY COHEN
A la estrella de una de las películas más recientes de Steven Spielberg le gusta terminar su día de trabajo revolcándose en la tierra, dando de patadas al aire y resoplando por la nariz.
Finder, un pura sangre de 12 años, es uno de los más de 150 actores equinos que participaron en la cinta postulada al Oscar Caballo de guerra y uno de los 14 que interpretan al carismático Joey. Vive en un rancho a unos 70 kilómetros (45 millas) al noreste de Hollywood con el experimentado entrenador de caballos Bobby Lovgren, quien supervisó al equipo de cuadrúpedos en el filme.
"Arar, montar y correr, lo que quieran, lo tenemos aquí", dijo Lovgren, quien considera Caballo de guerra como la película sobre caballos más importante que se haya hecho``. Lovgren es el discípulo del fallecido jinete de Hollywood Glenn Randall, quien entrenó al famoso Trigger de Roy Rogers.
Gracias al gusto por los caballos en la pantalla, Lovgren, Finder y Caballo de guerra son simplemente un eslabón más en una vieja tradición ecuestre en Hollywood que comenzó con las primeras películas. "Bobby y su equipo realizaron verdaderos milagros con los caballos en esta película", dijo Spielberg. "Yo quería sentir que los caballos estaban interpretando sus papeles tanto como los actores Emily Watson o Peter Mullan, y así fue. Hubo momentos durante la producción en que los caballos reaccionaron de formas que nunca habría imaginado... Lo único que uno puede hacer es sentarse y agradecerle a los cielos que estos caballos fueran tan conscientes, que pudieran dar todo en un momento".
Pero esos momentos requirieron meses de entrenamiento y un equipo de 22 personas incluyendo adiestradores, manipuladores y, no podían faltar, especialistas en maquillaje para caballos. Desarrollada en Inglaterra durante la Primera Guerra Mundial, Caballo de guerra se centra en la profunda relación entre Joey y el chico campesino que lo entrena. Cuando Joey es vendido a los soldados que se preparan para la batalla, el caballo comienza un viaje que lo lleva por las diversas partes del conflicto y a las vidas de soldados y civiles que se conmueven por su fortaleza y espíritu.
La película ha sido nominada a seis premios de la Academia, entre ellos mejor película y mejor cinematografía.
Como "maestro en caballos" de la cinta, Lovgren supervisó todo lo relacionado a los equinos. Su equipo preparó a los actores cuadrúpedos para sus diversas tareas: algunos se volvieron saltadores expertos, otros aprendieron a caer o a fingir estar en problemas. Había caballos para montar y caballos para tirar e incluso dobles para los caballos estelares. El equipo de Lovgren también le enseñó a los actores cómo montar y manejar a los animales.
"Todos nos apegamos muchísimo a los caballos", dijo el actor Patrick Kennedy. "Conocer a esos caballos y aprender a montarlos fue el mayor privilegio que he tenido". Ninguno de los caballos aparece por su nombre en los créditos y los cineastas no dijeron por qué. Lovgren dijo que esto no es raro: "A veces ponen los nombres de algunos caballos, pero en realidad es muy difícil decir que hubo un Joey héroe".
El entrenador, cuyos múltiples créditos incluyen Cowboys & Aliens (2011), pasa cerca de tres meses preparando a sus actores equinos para una película. Se especializa en trabajo "libre", lo que significa que sus caballos no están restringidos de ninguna manera y aprenden a responder a las señales con la mano y al lenguaje corporal.