"BAKE OFF URUGUAY"

Perturbador: Debían hacer una torta sobre la niñez y un participante diseñó un cementerio

En la tercera entrega de Bake Off aumentó el nivel de exigencia y una torta con forma de Minnie Mouse dejó a otra participante por el camino.

Guillermo de "Bake Off Uruguay". Foto: captura
Guillermo de "Bake Off Uruguay" entregó una torta con forma de cementerio. Foto: captura

Los 12 participantes que siguen en competencia en Bake Off Uruguay coincidieron por primera vez al mismo tiempo en la carpa para enfrentar los siguientes dos desafíos que dejarían eliminado a otro pastelero amateur.

“Va a ser un poco caótico”, anticiparon los concursantes sobre la convivencia de todos los participantes juntos en las cocinas del programa. Y no se equivocaron: la tercera entrega de Bake Off Uruguay incluyó cortes de dedos, enfrentamientos entre participantes, lágrimas y hasta casi un desmayo.

Desafío técnico: muffins de dulce de leche con baño de dulce de leche

Para la prueba técnica, la conductora Annasofía Facello anticipó que deberían realizar “un postre surgido en Inglaterra en el siglo XVIII pero con un toque bien uruguayo”. Se trataba de tres muffins de dulce de leche e indicó que solo dispondrían de 50 minutos para hacerlos, lo que provocó la molestia de varios concursantes.

La integrante del jurado Steffi Rauhut fue la encargada de partir el muffin que estaba como ejemplo y que los participantes deberían replicar. “Tiene que tener corazón de dulce de leche, tanto la masa como el relleno. La crema tiene que ser suave al paladar pero con la suficiente consistencia como para mantenerse en la forma”, advirtió.

Minutos después de iniciada la prueba, se registró un doloroso accidente. Graciela, la apodada “abuela del grupo”, se rebanó un dedo intentando abrir un frasco de vainilla. “No podía ni batir. Me costaba y se me pegoteaba todo”, lamentó la concursante que debió realizar su postre con un dedo vendado.

A la postre, los muffins de Graciela fueron elegidos por el jurado como los peores de la competencia. “La cocción está mal y en el centro no hay nada”, la fulminó Jean Paul Bondoux. “Están un pelín crudos”, añadió Rauhut. Graciela, en tanto, lamentó la situación: “Me dio vergüenza”.

Por otra parte, los mejores muffins fueron los de Antonio, quien la semana anterior se había consagrado como el “pastelero estrella” del programa. “Los pondría en la vitrina de mi restaurante”, lo elogió Sofía Muñoz.

La gran polémica de esta emisión tuvo lugar con la elección del segundo puesto, que correspondió a los muffins de Micaela. Es que la pastelera amateur utilizó un almíbar para cubrir la masa, lo cual no estaba previsto en la preparación que debían tomar de ejemplo. Esta situación despertó la ira de sus compañeros. “Quedamos en que no se podía modificar la receta”, la criticó Verónica. Guillermo fue más lejos y le reprochó: “Si se me hubiese ocurrido a mí, lo hubiera compartido con el grupo”.

Pese a la molestia de varios participantes, Rauhut puso fin al debate al aclarar que “los ingredientes que utilizó Micaela estaban dentro de los que estaban a disposición; ahí se ve la mano del pastelero de lograr un mejor resultado con lo que tiene a mano”.

Desafío creativo: una torta que represente a la niñez

A la hora de enfrentar el desafío creativo, los participantes tuvieron que volver a apostar a la memoria emotiva ya que había que realizar una torta que remitiera a la niñez de cada uno. “Si bien el diseño es libre, tiene que tener una preparación de azúcar en la terminación”, especificó Muñoz.

La variedad de las preparaciones fue muy amplia. Varios participantes se inclinaron por el reino animal al representar un conejo, una tortuga, un oso panda y un panal de abejas. Hubo otros que prefirieron inspirarse en actividades que los trasladaban a su niñez, como una heladería, el juego Tetris o la costura.

No obstante, la elección más llamativa fue la de Guillermo, que optó por representar un cementerio con tumbas y fantasmas. “Mi infancia no fue feliz. Crecer en una ciudad chica siendo gay es estresante para un niño. Esperaba que llegue Halloween para disfrazarme”, explicó.

El desarrollo del desafío incluyó otro percance de salud: Ofelia se emocionó al recordar a su madre y le bajó la presión al punto que debieron asistirla afuera de la carpa. “Se me aflojaron las piernas”, dijo ante la contención de Annasofía y otros compañeros.

La definición

La elegida como “pastelera estrella” de la jornada fue Verónica, la autora de la torta con forma de Tetris. “Tiene muchos rellenos y combinaciones sublimes. Me conquistó el sabor”, justificó Muñoz.

La participante se colocó el delantal estrella y se emocionó hasta las lágrimas, ya que su postre estaba dedicado a la infancia junto a su fallecido hermano. “Él era muy bueno jugando y muy competitivo”, lo recordó. Agradeció la distinción y se mostró especialmente feliz de haber sido elegida gracias a este postre.

La expulsada de la competencia, en tanto, fue Silvia. La participante había cocinado unos fallidos muffins de dulce de leche, y su segunda torta tampoco logró convencer al jurado. La elección fue una con forma de Minnie Mouse con sabor a banana. “Me crié un tiempo en el Inau y de postre nos daban siempre banana”, explicó emocionada. Pero el resultado no estuvo a la altura de la expectativa del jurado.

“Trabajaste de forma desordenada. Tuviste accidentes que te pusieron nerviosa y el resultado final no dio en la talla de lo que buscábamos para este desafío”, le explicó Rauhut a la participante eliminada. Ella igualmente dio las gracias, y con los ojos húmedos cerró el programa deseándole éxitos a todos sus compañeros. “Mi sueño ya está cumplido”, se despidió.

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