Después de 18 años al aire de manera ininterrumpida, Esta boca es mía inició una nueva etapa estética. El histórico programa de debate de Canal 12 sorprendió este lunes a su audiencia con una escenografía renovada y una actualización de su identidad visual, marcada por una paleta de colores más suave y un rediseño de la disposición de sus panelistas.
La encargada de presentar el cambio fue la conductora Victoria Rodríguez, quien abrió la emisión haciendo referencia a la expectativa que había generado la transformación dentro del propio equipo.
"Me da gracia porque iban entrando hoy los panelistas y todos decían: '¡Opa!', '¡Uy!', 'Mmm'. Porque no teníamos muy claro cuándo iba a ser la sorpresa esta. Bueno, ya estamos hoy en estos nuevos tonos", comentó al comienzo del programa.
El cambio alcanza únicamente a la imagen del ciclo, mientras que el espíritu del formato permanece intacto.
Un estudio más cálido y con nuevos colores
La renovación es evidente al comparar el estudio anterior con el actual. Durante varios años, Esta boca es mía estuvo identificado por una fuerte presencia del violeta, acompañado por paneles geométricos iluminados en tonos fríos y un diseño más sobrio.
La nueva escenografía conserva el lenguaje visual de figuras triangulares, pero apuesta por una combinación de colores pastel que incorpora con fuerza el amarillo, además de celestes, blancos y grises claros. El violeta, que durante años fue el sello distintivo del programa, permanece pero con una presencia mucho más tenue.
Otra de las modificaciones está en la organización del estudio. Los panelistas dejaron atrás las dos mesas enfrentadas para ubicarse en una gran mesa con forma de herradura, situada a uno de los lados de Victoria Rodríguez.
La nueva disposición acerca físicamente a los participantes y favorece una conversación más integrada entre todos los integrantes del panel, mientras que la conductora mantiene un rol central desde su atril.