La agitación de la entrega de los premios Ariel, el equivalente mexicano del Oscar, que tuvo lugar el pasado martes en el Recinto de Bellas Artes de la Ciudad de México, se trasladó de forma inesperada a Montevideo al exhibirse anoche en Cinemateca 18, en el marco del XXIII Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, el film Temporada de patos de Fernando Eimbcke, que arrasó con once de las estatuillas por las que competía. Otros films premiados como Voces inocentes de Luis Mandoki, que obtuvo tres Ariel, incluyendo el de mejor actriz secundaria para Ofelia Medina, y que se estrena en Uruguay el viernes 8 de abril, y Digna hasta el último aliento de Felipe Cazals, que se alzó con el Ariel a mejor documental de largometraje han integrado también la programación del festival. Hubo también un Ariel para Whisky: nuestros compatriotas Rebella y Stoll siguen empeñados en llevarse todos los premios.
Para mucho observador mexicano por lo menos, el triunfo de Temporada de patos constituyó una verdadera sorpresa: la favorita parecía ser Voces inocentes. Sin embargo, además de los de mejor película y director, el film de Eimbcke se llevó los premios a la mejor actuación tanto masculina (Enrique Arreola) y femenina (Danny Perea), a la opera prima, mejor fotografía (Alexis Zabé), montaje, diseño de arte, sonido, música y guión original. Voces Inocentes se tuvo que conformar con el premio de Medina y los de maquillaje y efectos especiales. El premio a mejor actor secundario fue para Carlos Cobos por Conejo en la Luna.
TRIUNFADORA. Temporada de patos cuenta la historia de dos amigos de catorce años que se preparan para sobrevivir al tedio de un domingo cualquiera en el departamento de uno de ellos, sin padres a la vista: para ello se proveen adecuadamente de juegos de video, revistas porno, refrescos y pizza a domicilio. Un corte de energía eléctrica, la intervención de una vecina, el repartidor de pizza, un partido Real Madrid-Manchester, unas galletas de chocolate y un espantoso cuadro con patos pintados rompen empero la armonía de lo que podría ser simplemente otro fin de semana llevadero. El resultado es un cuadro con puntas críticas en el que asoman el divorcio de los padres, la soledad, la confusión entre el amor y la amistad en la adolescencia, la anticipación de las frustraciones de la vida adulta.
El director y libretista Eimbcke no es por cierto un adolescente, pero es lo bastante joven como para estar en condiciones de recordar, quizás con una dosis de burla y nostalgia, los sobresaltos de la adolescencia que su película recupera. Nacido en Ciudad de México en 1970, estudió en el Centro de Estudios Cinematográficos de la UNAM, donde escribió y dirigió varios cortos entre los que se destaca No todo es permanente, seleccionado como mejor cortometraje documental por la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas en 1996. Tras hacer videos musicales para diversos grupos de rock, en 2001 ganó un concurso que le permitió producir el corto La suerte de la fea a la bonita no le importa. En 2002 dirigió también otro corto, No sea malito, y un año después recibió una ayuda de la entidad Imcine para escribir el guión de Temporada de patos, que el XXIII Festival del Uruguay repite mañana en Sala Cinemateca y el próximo domingo en la Sala Pocitos.
PRESENCIA. Es inevitable establecer una conexión entre los Ariel y la fuerte presencia mexicana en el festival, porque de alguna manera ambos datos refieren a una misma realidad: la creciente vitalidad de la producción cinematográfica de México en el panorama latinoamericano y mundial. Además de Temporada de patos, Voces inocentes y Digna hasta el último aliento se han visto o van a verse títulos como Un día sin mexicanos de Sergio Arau y Sobreviviente de Jesús Magaña, o el documental Los niños de Morelia de Juan Carlos Villaseñor. Los autores de estos dos últimos films se encuentran actualmente en Montevideo.
También estuvo y ya se fue Sergio Arau, autor de Un día sin mexicanos, que se repite hoy en Cinemateca 18. El film, rodado en coproducción con Estados Unidos, cuenta lo que ocurre en el estado norteamericano de California al producirse la súbita y misteriosa desaparición de toda la población latina. El director Arau y su libretista Yareli Arizmendi eligen para su tema un tono en parte ‘mockumentary’ (falso documental) y en parte de También juega con la variación del punto de vista: a veces la historia aparece contada a través de la mirada de los medios, otras a través de los ojos de los propios autores. La serie de ‘flashbacks’ ilustra los puntos de vista de un senador de extrema derecha, un activista contra la inmigración y su padre liberal, una entrevistadora de televisión que enfatiza sus orígenes latinos y otros personajes. Cuando los latinos desaparecen en medio de la misteriosa niebla que rodea el Golden Gate, se inicia una auténtica lucha por el poder.
Uno más para "Whisky"
Otra vez Whisky. El film uruguayo de Juan Pablo Rebella y Pablo Stoll, que lleva ganados ya numerosos premios internacionales en festivales como Cannes, Buenos Aires, Lima, Gramado y Tokio, y se alzó hace no mucho con el Goya español, volvió a hacerlo en México en la entrega de los Ariel. La película Stoll y Rebella fue la ganadora en la categoría de mejor película iberoamericana en estos premios otorgados por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (Amacc), considerados el máximo galardón del cine mexicano.
No ha sido el único reconocimiento obtenido por el film uruguayo en México, dicho sea de paso: hace apenas unas semanas se llevó también tres premios en el festival de Guadalajara. En la noche de los Ariel, la Amacc rindió también homenaje, con un Ariel de oro, a la trayectoria de la actriz cubano-mexicana Carmen Montejo, de 79 años, que ha participado en un centenar de películas y telenovelas mexicanas, entre ellas Nosotros los pobres, coprotagonizada con Pedro Infante.