Tim Burton apadrina un apocalíptico film animado

Estreno. Se consigue en DVD "Número 9" de Shane Acker

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Guillermo Zapiola

El nombre de Tim Burton (como productor) en los créditos de "Número 9", largometraje animado que salió en DVD, puede oscurecer el dato de que el verdadero creador se llama Shane Acker, aunque sin duda Burton influyó en el resultado final.

De hecho, todo comenzó en 2005, con un corto de unos diez minutos llamado justamente 9, escrito y dirigido por el entonces desconocido Acker, estudiante del Taller de Animación de la UCLA (Universidad de California, Los Angeles). De hecho, Acker hizo algo más que escribir y dirigir: en realidad también diseñó la escenografía y los personajes, animó a éstos, se encargó de la iluminación y de los efectos, y trabajó a lo largo de cuatro años con un pequeño grupo de colaboradores.

El resultado fue una película que quienes la han visto la definen como "una historia compleja y plena de misterio, creando climas que fluctúan entre el suspenso y la acción intensa". El resultado fue candidato a los premios Oscar como mejor cortometraje de animación de ese año, compitiendo con The mysterious geographic explorations of Jasper Morello de Anthony Lucas, la producción de Pixas El hombre orquesta, Badgered de Sharon Colman, y la ganadora, The moon and the son: An imagined conversation de John Canemaker.

Como se ha señalado, el corto no ganó el Oscar. Sin embargo llamó la atención de Tim Burton, quien impulsó a Acker a realizar un largometraje a partir de él, y se convirtió en productor ejecutivo del proyecto. Conviene tener en cuenta ese origen a la hora de atender los aciertos (considerables) y las limitaciones (bastante visibles) del resultado final.

Es probable que los principales logros provengan directamente del corto. Esta historia de unos muñecos de arpillera que habitan un universo post-apocalíptico y deben enfrentar una amenaza aterradora (material que sin duda atrajo a Burton) debió funcionar estupendamente en diez minutos, y así lo sostienen -hasta donde se sabe-, casi todos quienes han visto el original.

Convertir el material en un largo implicaba complicar la anécdota, agregar episodios, multiplicar las escenas de acción. Es a partir de ahí que Número 9 termina resultando un film atendible pero no memorable. Hay un buen clima, hay imaginación visual, la calidad de la animación es con frecuencia excelente. Pero, por otra parte, el guión no deja de ser fórmula hollywoodense, y cierta sensación de "deja vu" invade la pantalla y al espectador. En último término, esta historia ya la vimos, tanto en animación como con actores, y la tercera o cuarta escena de acción no se diferencian tanto de la primera o la segunda. Aunque cuando se la piensa dos veces, se advierten algunos elementos de libreto que quizás hagan `clic` sin demasiada estridencia. Es posible que Acker, su inevitable supervisor Burton y su colibretista Pamela Pettler sean (de hecho, lo son) más sutiles de lo que se ve a primera vista, y dejan aquí y allá constancia de ello. Alguien ha recomendado ya que conviene ver la película dos veces.

No hay que sorprenderse demasiado de que a Tim Burton le haya interesado el trabajo de un joven animador con una vocación por lo fantástico, y haya decidido brindarle su apoyo. Es posible que haya visto en Shane Acker a una proyección más joven de sí mismo, cuando soñaba con Vincent Price y hacía casi en solitario cosas como Vincent y yo o Frankenweenie. Y, naturalmente, algunas referencias (una muy explícita a El mago de Oz, por ejemplo, con Judy Garland cantando Over the rainbow) entroncan con una vocación cinéfila que sin duda tanto Shane como Burton comparten.

Cinefilias, referencias e influencias a un lado, virtudes y fórmulas también a un lado, Número 9 funciona, de cualquier manera, como un entretenimiento inteligente, un pasatiempo para toda la familia para el cual existen, por supuesto, antecedentes (desde numerosas `monster movies` hasta la inevitable conexión con Wall-E) que acaso hagan renguear un poco al resultado en el rubro originalidad. No es empero un pecado grave en un año en que han sobreabundado las `remakes` y las secuelas.

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