Temas para las revistas del corazón

Rebar

La "Lollo" está a las puertas de los 80 pirulos, y piensa abrirlas juntando sus manos con las de Javier Rigau, el empresario español con quien viene jugando a la mancha agachadita desde hace 22 años. Pero, no se vaya a creer que "el Javi" es un octogenario. ¡Qué va!... Tiene 45 a la orilla de un palmar, vale decir que apenas había pasado los 20 cuando Gina se encantó con su sonajero y lo adoptó para hacerlo vibrar día y noche hasta que empezaran a marcarse las várices, y rumbearan hacia la caída imparable los dos faroles que iluminaban su carrera.

La "tana de oro" confiesa que siempre tuvo debilidad por los hombres mucho más jóvenes que ella, tanto que cuando ya era una quinceañera se enamoró de un varoncito recién nacido. A Javier lo conoció en 1984, en una fiesta en Montecarlo: acaso en el famoso Casino apostó a parejas negras y acertó; el muchacho es doblemente virtuoso, generoso y no sabe de complejos. De entrada, la atrajo la pasión: el amor -dijo- llegaría después... y la verdad es que, aunque tardó bastante, finalmente llegó. Se casarán por Iglesia antes de fin de año y, según se cuenta, el cura que habrá de casarlos se persigna doscientas veces por día pensando en el escote que lucirá la novia. Gina se apresta a reformular su vida: proyecta enfrentar a la senectud serenamente, dedicándose a tejer.

Mientras -y siempre dentro del universo cinematográfico- Whitney Huston está impactada por una sorprendente revelación. La hoy poetisa y novelista sudanesa Kola Boof -que durante una década estuvo a la orden de Bin Laden para alistarle la barba y cortársela a la altura en que empezara a molestar- ha escrito en su autobiografía recientemente editada en el Reino Unido, que Osama está "obsesionado" por la cantante, y en esa locura se ha vuelto especialmente obsequioso: no quiere pasarla para la cueva (se presume que él "sobrevive" en una en la frontera de Pakistán con Afganistán) sino que la convertiría en una de sus esposas, instalándola en una casa en Khartum. Impone una condición: que la Huston llegue viuda a la boda, luego de que su marido sea prolijamente eliminado.

El candidato al violento cese respiratorio es Bobby Brown, esposo de Whitney durante catorce años y en trámite de separación... con lo cual terminaría una fusión de droga y alcohol, que, por ese lapso, amenazó con una explosión al vecindario.

Es imposible imaginar con cierto fundamento, cuál será la reacción de la diva de la canción ante la perspectiva de asociarse a la idea casamentera de Bin Laden.

Me pregunto: para el caso de que se decidiera por el SI... ¿cobraría la sumita que se ofrece para ubicar a Osama?

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