MATÍAS CASTRO
El reinado de los reality shows exportables quedó atrás y ahora es el turno de las telenovelas, que se van moviendo del Sur hacia el Norte. La versión estadounidense de Yo soy Betty la fea, producida por Salma Hayek, irrumpirá con fuerza en el canal ABC en pleno horario central a fines de este mes. Natalia Oreiro filmó hace dos meses en Rusia la miniserie Al ritmo del tango, como prueba del estatus que alcanzó en ese país. Montecristo, el título estrella de Telefé, ya tiene dos remakes, una en Chile y otra en México.
La telenovela Contra viento y marea, emitida en Estados Unidos por el canal latino Univisión, se impuso en el horario central, ganándole a programas de las cadenas Fox, NBC y ABC. Como respuesta, Fox, a través de su canal My Network TV, comenzará a emitir este martes en horario central la reversión de la colombiana Mesa para tres (que se puede ver en Canal 4). El mismo canal, antes de fin de año, estrenará la versión de Resistiré. La cadena NBC por su parte, se asoció con el canal latino Telemundo para sumarse a esta tendencia.
EMPRESARIALES. Todo este movimiento se reforzó en los últimos días con el lanzamiento de Dori Media Group, una empresa argentina perteneciente al empresario Yair Dori, que comercializa telenovelas de distintas procedencias en más de 40 países.
En la cartera de este agente (menos conocido pero posiblemente más poderoso que muchos zares mediáticos argentinos) están Rebelde Way, Padre Coraje, Hombres de honor, Sos mi vida y muchísimas otras.
Hasta ahora este trabajo de ventas en el extranjero desde Argentina lo hacía solamente la empresa Telefé Contenidos. Con programas en 50 países y 23 idiomas, era la tercera exportadora del mundo después de Televisa en México y O Globo en Brasil.
"Desde el 2001, cuando comenzó la crisis en Argentina, los precios pasan a ser atractivos para el que produce acá. El mundo paga los mismos precios que pagaba antes de la crisis en la Argentina, pero cuando producís más barato y vendés al mismo precio estás ganando la diferencia de lo que fue y lo que es, y eso es atractivo. Más cuando estás en un mercado que necesita inversiones de afuera, que no puede apostar sólo al mercado local, sino vender al mundo", dijo Dori al sitio web televisión.com.ar.
ADAPTACIONES. De negocios y rating algo sabe este hombre, cuya empresa posee dos canales especializados en telenovela en Israel y en Indonesia. Su grupo, que tiene oficinas instaladas en Israel, Suiza y Argentina, planea llegar a producir entre 400 y 500 horas de telenovelas al año.
"Nuestra estrategia apunta más a posicionarnos como un asesor permanente de programación internacional", comentó por su parte Alejandro Parra, el presidente de Telefé Internacional, a Página 12.
De acuerdo a esa misma nota, la reversión en Estados Unidos de las telenovelas va mucho más allá del cambio de idioma y actores.
El cambio más importante, según se señalaba, pasa por la duración de las telenovelas, que irán de los 120 o 200 capítulos de las originales, a un concentrado de 65 episodios promedio para que la duración sea de dos o tres meses.
Las diferencias culturales también se marcan en estas adaptaciones, y los aspectos pasionales de las originales se miden y frenan un poco más como para no ofender la moral de la nueva audiencia.
No solo pasa en el Norte, sino también en las reversiones latinoamericanas. El contexto de la dictadura militar de Montecristo, que para Argentina fue uno de los condimentos más llamativos, será reemplazado por el tráfico de menores o el narcotráfico en las versiones chilena y mexicana.
Pero el mercado hispano en Estados Unidos es tan tentador como jugoso. De hecho atrajo hasta al canal uruguayo Latinoamérica TV, que emite desde Montevideo, apuntando al sector latino.
En Estados Unidos la comunidad hispana ya supera los 42 millones de personas, lo que la hace no solo la minoría mayor sino también la de mayor crecimiento. Y si se tiene en cuenta que para dentro de 14 años se espera que los latinos sean el 17 por ciento de la población, razonaba el periodista de Página 12, se entiende por qué canales como ABC y Fox están invirtiendo en comprar telenovelas y adaptarlas.
Paralelamente se da el fenómeno de la adopción en serie de productos televisivos norteamericanos y su reversión. Sucede en Uruguay con Cambio de vida y Distracción. Y sucedió en Argentina con Casados con hijos, La niñera, Hechizada y ahora con Amas de casa desesperadas.
Esta última se comenzó a emitir el pasado miércoles y alcanzó 25.5 puntos de rating, es decir más de dos millones y medio de espectadores. Lo inédito del fenómeno, igualmente, pasa por la exportación y no tanto por la importación, a la que el público está más que acostumbrado.
Experiencia piloto con telenovela educativa
Después de una exitosa primera temporada en la televisión estadounidense, la creadora de Nuestro Barrio, una telenovela hispana que mezcla temas educativos para inmigrantes con dosis de amor y traición propias del género, espera producir la segunda etapa desde agosto.
Dilsey Davis, la productora y directora, creó esta serie como parte de su trabajo como activista de un grupo comunitario, también responsable por la producción del programa.
Un episodio piloto sobre una transacción inmobiliaria, transmitido en abril del 2004 por una estación de cable en Carolina del Norte, tuvo una respuesta tan positiva que Davis se convenció de que el formato podría transformarse en el "salón de clases" ideal para la primera generación de inmigrantes hispanos. En la primera temporada, las lecciones sobre operaciones inmobiliarias y cómo abrir una cuenta de cheques se mezclaron con tramas de amor y celos entre dos trabajadores de un restaurante.
"No es sólo entretenimiento. También es educación e información", dijo el gerente general de un canal que transmitió los 13 episodios iniciales.
Potenciales
Los 42 millones de latinos en Estados Unidos les han abierto los ojos a cadenas como ABC o Fox
La serie más reversionada
Yo soy Betty la fea es la telenovela que más versiones ha tenido en todo el mundo. Canal 4 en Uruguay emite a diario La fea más bella, que es la versión mexicana. El libreto ha sido un éxito en países tan diversos como Brasil, Malasia, Filipinas, Hungría, Israel, República Checa y China.
En India la versión local se llamó No hay nadie como Jassi. La alemana se tituló Enamorada en Berlín, con una trama extendida a 250 capítulos por el sorpresivo éxito de audiencia que le llegó a reportar cinco millones de espectadores diarios. La rusa se llamó No nació para ser bella y también tuvo buena audiencia llegando a estar en los primeros puestos. Betty fue el nombre con que se bautizó la adaptación holandesa y Yo soy Bea será la española que se estrenará en pocos meses. En Grecia recién se está filmando y todavía no tiene nombre.