Sylvester Stallone va a derrocar a un dictador latinoamericano

Grupo. Mickey Rourke, Bruce Willis y Dolph Lundgren serán de la partida

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GUILLERMO ZAPIOLA

Sylvester Stallone y un grupo de amigos se disponen a invadir América Latina, y Hugo Chávez (o alguno de sus colaboradores) sostiene que se trata del primer paso para una invasión real de Venezuela. En serio.

Las declaraciones del director, colibretista e intérprete principal de Los prescindibles (ese será el título latinoamericano del film) no apuntan sin embargo en esa dirección. Sylvester Stallone ha dicho que su intención era hacer una película de aventuras "a la antigua", donde importan más los músculos de los protagonistas que los efectos especiales. En definitiva, y aunque su personaje tenga otro nombre, puede ser algo así como la resurrección de John Rambo.

El libreto, escrito por el propio Stallone en colaboración con Dave Callaham, sobre historia de este último, tiene que ver con un grupo de mercenarios contratados para derrocar a un dictador latinoamericano. La película se estrenará en los Estados Unidos el 13 de agosto, pero ya se sabe que habrá en ella saltos desde helicópteros, cuchilladas, explosiones, una conspiración y un traidor infiltrado en el grupo.

Stallone se esmeró en reunir al equipo de actores, y de alguna manera logró que el elenco fuera una antología de los héroes "musculares" de los ochenta. El elenco incluye en papeles secundarios a Mickey Rourke (resucitado luego del éxito de El luchador), Bruce Willis, Jet Li, Dolph Lundgren (quien, dicho sea de paso, fue el adversario de Sylvester en Rocky 4) y Jason Stratham. No falta siquiera Arnold Schwarzenegger, en un breve cameo como gobernador, papel que como se sabe viene desempeñando desde hace tiempo. También actúa Eric Roberts, el hermano de Julia, habitual villano de films de acción que aquí interpreta a un corrupto agente de la CIA que se interpone en el camino de los mercenarios.

El único nombre que "Sly" hubiera querido incorporar también en su película y no pudo fue el de Jean-Claude Van Damme: el Gran Dragón Blanco rechazó el papel que se le ofrecía por considerarlo "muy poco sustancial". Por su parte, Wesley Snipes tuvo que abandonar el proyecto para dedicar su tiempo a pelear contra un complicado problema de impuestos.

Por supuesto, no es difícil imaginar al film (¿dónde estaba Stallone en los años setenta y ochenta, cuando realmente lo necesitábamos para derrocar dictadores?), y en último término se trata de una película de aventuras, no de un documental sobre América Latina. Sin embargo, alguna gente se está enojando.

En Venezuela, por lo menos, se han tomado las cosas muy a pecho, y se ha querido ver que el "dictador" a derrotar es Hugo Chávez. El cineasta Carlos Azpurúa, partidario de Chávez, ha llegado a sostener que la película "justifica una invasión a Venezuela". De hecho, la ubicación geográfica de la acción es imprecisa "a southamerican country", como le gusta a Hollywood, pero en la sinopsis del film que circula por Internet se ve que los militares al servicio del dictador usan boinas rojas, probablemente bolivarianas.

Carlos Azpúrua advirtió que "están preparando el terreno. Esta película tiene elementos bien claros y simbologías precisas que hacen analogía con Venezuela". Por supuesto, el cineasta venezolano no ha visto la película (en realidad, nadie la ha visto todavía), pero señaló que está al tanto de la trama y ha insistido en que el cine es "una herramienta de penetración ideológica". El cine norteamericano en particular, añade Azpurúa, "nos ha penetrado con este tipo de películas que justifican una invasión con personajes emblemáticos".

"La trama de esta película justifica una posible invasión a Venezuela, tal como ha sucedido con países árabes", dijo el creador venezolano, aunque alguien podría argüir que el último Rambo combatía a la dictadura de Myanmar y nadie, sin embargo, ha invadido ese país.

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