Sofía Coppola es "María Antonieta"

Francia - La película "María Antonieta" de Sofia Coppola fue abucheada hoy en el Festival de Cannes, donde entró en competición junto con "La razón del más débil" del belga Lucas Belvaux, mientras en la sección Una Cierta Mirada resonaba la bella música de "El Violín" del mexicano Francisco Vargas.

La decepción producida por "María Antonieta" es tan grande como las expectativas que había creado. Tercera película de Sofia Coppola, directora revelada en Cannes con "Virgin suicides" en 1999 y que logró reconocimiento internacional en 2003 con "Lost in translation", era este año una de las obras más esperadas del Festival de Cannes.

Coppola narra la historia de la reina de Francia desde su llegada de Austria, adolescente, a la corte de Versalles, hasta la partida de la familia real del gran palacio, en plena revolución.

Entre kitsch y rock, la María Antonieta de Sofia Coppola es pintada como una pobre adolescente perdida en medio del protocolo de la corte, desdeñada por su marido y que trata de olvidar sus frustraciones atiborrándose de dulces y derrochando fortuna en joyas y vestidos.

Filmada en el verdadero palacio de Versalles, excepcionalmente prestado para la ocasión, la película está plagada de anacronismos voluntarios, con accesorios actuales en el vestuario de la reina y una combinación de música rock y clásica. Una manera de mostrar que se cuenta la historia de ayer vista desde hoy.

Una idea original enmarcada en imágenes muy bellas, pero el guión de la película es poco consistente y está plagado de lugares comunes.

El contexto histórico es evocado apenas: algunas conversaciones reales sobre el interés de apoyar la revolución norteamericano para afirmar el poderío de Francia y contrarrestar el de Inglaterra, una breve percepción del pueblo hambriento marchando hacia Versalles.

Pero la María Antonieta del filme no tiene nada que ver con eso, y la directora norteamericana se siente obligada, incluso, a hacer que la reina niegue ante las damas de la corte haber pronunciado la célebre frase que se le atribuye: "Si no tienen pan, que coman pasteles".

El rey Luis XVI (Jason Schwartzman) es un personaje borroso y Luis XV (Rip Torn) se comporta como un patrón de rancho. En cuanto a María Antonieta (Kirsten Dunst), el retrato que nos hace de ella Sofía Coppola oscila entre una muñeca Barbie rococó y una Lady Di de otros tiempos.

En resumidas cuentas, una imagen como la que hubieran dado, si hubiesen existido en la época, las revistas del corazón.

La directora norteamericana no se mostró afectada por el mal recibimiento dado a su película en Cannes. "Prefiero las reacciones tajantes, que a la gente le guste mucho la película o no le guste en absoluto, a una reacción tibia", dijo Sofia Coppola.

A años luz de distancia del filme de Coppola, la segunda película en competición, "La razón del más débil" del belga Lucas Belvaux, tiene por héroes a un grupo de obreros que han perdido el trabajo.

Entre género negro y comedia social, Belvaux cuenta la historia de tres hombres que, para poder regalar una motocicleta a la mujer de su amigo, deciden buscar el dinero donde lo hay, y organizan un asalto.

"Son personas que vivieron con el trabajo como valor absoluto, y cuando se los priva de él brutalmente, tienen la impresión de no ser nadie", afirma Belvaux, que considera que el cine puede "plantear preguntas, pero no dar respuestas".

Finalmente, en la sección Una Cierta Mirada, Cannes recibió hoy con emoción y enormes aplausos la película "El violín", del director mexicano Francisco Vargas.

"El Violín" narra la historia de Don Plutarco, violinista manco y campesino, que, junto con su hijo y su nieto, toca en las calles para ganar un poco de dinero, pero al mismo tiempo colabora con la guerrilla, de la que su hijo es combatiente.

Cuando el ejército ocupa su aldea, un cargamento de municiones queda escondido en los plantíos. Don Plutarco se propone recuperarlo utilizando su violín, con el que toca cada día ante el capitán del destacamento que ocupa el pueblo, un hombre que adora la música y que hubiera querido saber tocar.

Lucha social, amistad y traición forman, junto con la música, una trágica partitura, que Francisco Vargas interpreta con maestría.

AFP

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar