HENRY SEGURA
Ventilar querellas judiciales es uno de los deportes preferidos de los estadounidenses. De esa forma los tribunales se han convertido en una vitrina publicitaria de primera línea, para bien o para mal. En estos días hay varias celebridades envueltas en líos. Probablemente la más seria sea la causa que se lleva adelante contra el doctor que custodiaba los sueños de Michael Jackson, pero también hay de los otros, esos que parecen ser un capítulo de una telenovela.
Charlie Sheen y su esposa Brooke Mueller Sheen son de los que integran la variante más frívola del asunto. No es que el actor de Two and a half men lo necesitara, porque vive un buen momento laboral, con estimas del público y de la prensa, entre otras cosas. Pero al parecer se descontroló cuando amenazó con un cuchillo a su esposa y los dos todavía siguen fuera de control cuando no pueden dejar de decir en público lo que deberían hacer en privado. Eso le da un toque paródico a la realidad que viven.
Apretados por las formalidades de un juicio, utilizan a sus abogados para que se sepa del arrepentimiento que parece haberlos ganado. El lunes se vieron las caras en un tribunal de Aspen, se abrazaron en la corte y después el abogado de ella le sopló a la prensa que "Brooke tenía muchas ganas de tener contacto con Charlie. Hay muchos asuntos de sus hijos que quería comunicarle", antes de enternecerse diciendo: "tienen dos bebés hermosos``.
Tanto caramelo tenía gato encerrado. "A Brooke le gustaría que este caso se acabara y que los cargos fueran desechados para que puedan seguir con sus vidas``, agregó el abogado, quizá pretendiendo que la burla a los tribunales no fuera tan evidente.
Historias más recientes juegan en contra al intento de desarmar el tinglado. Sobre todo el caso de violencia que envolvió a Rihanna y a su ex novio Chris Brown. La pareja de músicos también utilizó el teleteatro para desandar la dura situación en la que estuvieron envueltos cuando él le pegó a ella. Es probable, entonces, que Sheen y señora tengan en el fiscal y el juez a sus peores espectadores.