Shakespeare con un cambio en el sexo

DVD. Se editó "La tempestad" de Julie Taymor, protagonizada por la gran Helen Mirren

 20111223 500x682

GUILLERMO ZAPIOLA

Un viejo chiste de la industria del cine recomendaba no actuar con perros, niños o John Gielgud, porque te robaban la película. La nueva versión cambia el nombre de Gielgud por el de Helen Mirren. "La tempestad" salió en DVD para probarlo.

De hecho, la propia Mirren parece empeñada en invocar el desafío. En la "remake" de Arthur, el millonario seductor, aún no estrenada en Uruguay, Mirren interpreta la versión femenina del mayordomo que Gielgud encarnara en la película original protagonizada por Dudley Moore. Y en La tempestad de Julie Taymor, película que nos ocupa ahora, es "Próspera", la variante femenina del shakespeareano Próspero que Gielgud encarnara en un film de Peter Greenaway.

No es la primera vez que la directora Taymor, quien por cierto no carece de talento (Frida, 2002; A través del universo, 2007) ya había explorado con cierto empuje personal el universo de Shakespeare en Titus, una lectura bastante libre, violenta y discutida de Titus Andronicus, la primera obra del dramaturgo inglés. Aquí vuelve con una obra de madurez de la que ofrece, una vez más, una versión muy peculiar.

Conviene recordar que Shakespeare es una trampa para directores cinematográficos. Alguna vez se dijo que era "el mejor libretista" que una película podía tener, pero es un craso error. El universo de Shakespeare es, sobre todo, un universo de palabras (aunque la estructura dramática también viene al caso), y la mejor manera de disfrutarlo es hecho en un escenario, en inglés y preferentemente a cargo de intérpretes británicos de perfecta dicción que sepan "decir" el pentámetro yámbico.

Cualquier otra cosa que se haga con Shakespeare en cine es una reelaboración, una relectura. Puede basarse en Shakespeare (y a veces con real talento, como las películas de Kurosawa Trono de sangre y Ran, el Hamlet ruso de Grigori Kozintsev o el Romeo y Julieta de Luhrman), pero tiene inevitablemente que cambiar cosas, sintetizar diálogos, transformar la palabra en imagen. Si un Laurence Olivier pudo hacer películas más cercanas a los textos fue porque siempre estuvo más lejos del cine, medio que nunca terminó de entender del todo. Orson Welles, que era mucho mejor cineasta, tomó en cambio sus distancias.

Julie Taymor intenta también hacerlo, y el resultado es satisfactorio solamente a medias. Por supuesto, Shakespeare le presta uno de sus argumentos más movidos y fantasiosos, que incluye naufragios, intriga, humor y drama, elementos imaginativos y sobrenaturales: no en vano La tempestad es uno de los textos de Shakespeare más recurridos por el cine, y hasta ha conocido versiones en clave de `western` (Cielo amarillo, 1947, de William Wellman, con Gregory Peck y Anne Baxter) y ciencia ficción (El planeta desconocido, 1956, de Fred M. Wilcox, con Walter Pidgeon; ¿Robby el robot sería Ariel?), además de los juegos experimentales de Greenaway.

Taymor no corre tantos riesgos, aunque se tome algunos. El cambio de sexo de Próspero no es un sacrilegio, aunque introduce variantes, inevitablemente, en la relación con su hija Miranda, que ahora no es (perdónese la obviedad) "paternalista" e implica una mayor dosis de empatía.

El material le permite a Taymor crear algunas imágenes sugestivas: una isla en la que Próspera practica la magia, los vuelos de Ariel (Ben Whishaw) con un poco de ayuda de los efectos especiales. Sigue teniendo empero a Shakespeare en la banda sonora (aunque el bardo se hubiera sentido un tanto sorprendido cuando algún "sir" se convierte en "madam" y algún "father" se convierte en "mother"), y de allí provienen algunos de los desconciertos del film. En el teatro Globe, la magia estaba en la palabra. En el film, se disocia entre lo que se dice y lo que se ve, y en más de un momento las imágenes y/o el texto resultan redundantes. El elenco es excelente, sin embargo, y Mirren es probablemente la mejor actriz viva en lengua inglesa: puede resultar interesante hasta recitando la guía telefónica, y dice por cierto brillantemente los materiales de Shakespeare.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar

document.addEventListener('DOMContentLoaded', () => { const urlObjetivo = 'https://www.elpais.com.uy/sabado-show/ariel-tarico-el-imitador-que-le-hace-cosquillas-al-poder-de-chico-miraba-a-dangelo-espalter-y-almada'; if (window.location.href === urlObjetivo) { const botonSeguir = document.querySelector('a.discover-follow-button'); if (botonSeguir) { botonSeguir.setAttribute('href', 'https://www.google.com/preferences/source?q=https://www.elpais.com.uy'); const spanTexto = botonSeguir.querySelector('span'); if (spanTexto) { spanTexto.textContent = 'Agregar El País en '; } } } });