Eneko Ruiz Jiménez, El País de Madrid
The Mandalorian and Grogu, que se estrenó ayer en cines locales, es la primera serie de plataformas que continúa en salas. La nueva aventura del cazarrecompensas con casco y su adorable hijo verde se beneficia de poseer la marca Star Wars, pero en los últimos tiempos se ha vuelto recurrente continuar las series en películas. El cierre de Peaky Blinders, que pasó por cines en el Reino Unido, está muy reciente; también el éxito en España de Aída y vuelta, y este mayo se lanzaron largometrajes que continúan Good Omens y Jack Ryan, aunque exclusivamente en plataformas.
Transformar series famosas en películas no es nuevo ni extraño. La diferencia no solo es que antes era puntual, sino que además la mayoría de los casos eran reinvenciones sin relación con la trama o actores de las series. Así fue con Los magníficos, Hechizada, Los locos Addams, Los Ángeles de Charlie, El fugitivo, Misión: imposible (que sí hizo referencias veladas) o Los Picapiedra. No había que conocer la serie para disfrutarla. Entonces, ¿por qué últimamente hay tantas películas que continúan las series? Con los límites entre cine y series cada vez más difuminados, los ejemplos son variados, y con diferentes motivaciones.
El 17 de julio, Netflix estrena Heartstopper para siempre, el filme que pondrá fin a este drama juvenil entre dos chicos adolescentes. ¿Por qué se ha optado por este formato reducido? Ha pesado la practicidad. Pese a su público de culto ligado al colectivo LGTBIQ+, este romance británico nunca fue un fenómeno de masas. Pero los ejecutivos saben que tienen detrás a un público voraz que pedía que la historia terminara, y, tras meses sin renovar una tercera temporada, la compañía decidió cerrar con el anuncio de una película unitaria. No tendrían críticas por dejarla a medias y no gastarían tanto. Además, sus dos protagonistas, Kit Connor y Je Locke, tienen una agenda muy cargada.
Una película final convierte su estreno en un evento más fácil de promocionar que otra temporada en Netflix, alérgica a que las series se extiendan mucho. Firefly, de Joss Whedon, por ejemplo, también cerró sus tramas gracias al empuje de los fans. Serenity daba un final a este western espacial cancelado por bajas audiencias tras una temporada, si bien apenas hizo taquilla. Tras acabar abruptamente en 2006, por su parte, HBO decidió recapitular Deadwood 13 años después en una película que estrenó en su canal.
En un espacio cultural donde las series se han convertido en conversación social, y las empresas de entretenimiento buscan reunir múltiples franquicias reconocibles, es lógico que las grandes productoras quieran trasladar el fenómeno televisivo a películas. Son entidades asentadas, crean eventos y rentabilizan la franquicia.
The Mandalorian and Grogu es un ejemplo perfecto. Star Wars llevaba años sin encontrar la fórmula para regresar al cine, los proyectos quedaban en barbecho y no sabían cómo mantener el empuje de esta saga puntera, así que, tras siete años sin película, Disney ha decidido tirar a lo sencillo: una serie con éxito probado. El Baby Yoda es uno de los iconos pop más relevantes de la franquicia en décadas, y, en este tiempo, Pedro Pascal se ha convertido en una estrella, así que mantener su historia en salas resultaba fácil y rápido, incluso si significaba deshacer los planes para una cuarta temporada ya escrita. Además, el equipo televisivo sabe rodar barato.
Porque, como contaba Jon Favreau en su presentación en Madrid, aunque el mundo esté presente, la película tiene que ser autocontenida para verse sin conocer la serie. Buscan usar estos personajes presentes en todo tipo de peluches y merchandising para enganchar a un público que no suele pisar las salas, y a los niños. Es básicamente un capítulo alargado, superespecial, con más protagonismo de Grogu y más recursos. Pero, al fin y al cabo, ya muchos taquillazos son seriales por entregas. ¿Será este el camino o el público esperará a Disney+? Es el gran reto, un agujero que se cavó la propia Disney al relegar mucho de Star Wars y Marvel al televisor.
Este mismo mes, Amazon Prime Video pensaba estrenar en salas Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra fanstasma, que continúa la historia del analista de la CIA de John Krasinski, pero al final llegó el miércoles a la plataforma y es lo tercero más visto en Uruguay. Este héroe ya estuvo en el cine con Harrison Ford, Alec Baldwin, Ben Affleck y Chris Pine.
En 2027, Amazon seguirá exprimiendo también otra de sus recientes franquicias exitosas, El verano en que me enamoré, para expandir el universo romántico más allá de la serie y los libros adolescentes.
Esta vía ya la tomó Netflix con Peaky Blinders: el hombre inmortal, que cierra el capítulo de Tommy Shelby (Cillian Murphy) y abre las tramas de una nueva serie; y también fue el de Breaking Bad con El camino, el epílogo para Jesse.
Incluso Warner estiró la marca Los Soprano con la precuela Los santos de la mafia, con un joven Tony. A veces es mejor no estirar las cosas, y no pasó de mera curiosidad. Game of Thrones también probará si su éxito puede batallar por las salas con una película de la conquista del rey Aegón, lo mismo que hará la recién confirmada Rick y Morty.
En España, que en los primeros 2000 tuvo éxito con Compañeros y No te fallaré, Paco León ha sido más original con Aída y vuelta, que aprovecha la famosa serie para crear una comedia metatextual sobre la fama y el éxito. Es la segunda película española más taquillera en 2026 y no sería de extrañar que empujase otras recuperaciones similares. Está en cartel en cines en Uruguay.
Es fácil que The Mandalorian se convierta en la continuación de una serie más taquillera de la historia, dado que, más allá de los remakes, el techo lo marca Los Simpson: La película (a la espera de secuela) con 536 millones de dólares. Ha habido, eso sí, otros experimentos como Sex and the City, Mr. Bean y Downton Abbey suficientemente exitosos como para crear sagas cinematográficas propias tras finiquitar sus series y reutilizando actores y personajes. También en Marvel han hecho saltar personajes como Ms. Marvel al cine, algo que replicará en julio Punisher con Spiderman: Brand New Day, que antes ha tenido un especial (mucho más sangriento) en Disney+. Del mismo modo, varias series anime estrenan cada año arcos especiales en cine. Son solo para los más adeptos, pero suficiente para colocarse entre lo más visto.