Importante es 2026 para los millones de fans de Game of Thrones. A mediados de año llega la tercera temporada de La casa del dragón, una precuela de la serie que se ha convertido en uno de los mayores éxitos de audiencia de HBO, mientras que el próximo domingo 18 debutará un nuevo spin-off que promete seguir expandiendo el vasto universo de Westeros.
El caballero de los siete reinos es la nueva producción de seis episodios basada en Cuentos de Dunk y Egg, una de las noveletas que el autor George R.R. Martin escribió como parte del mundo de la saga Canción de hielo y fuego.
La trama sigue a Sir Duncan, el Alto (Peter Claffey), también llamado Dunk, y su pequeño escudero Egg (Dexter Sol Ansell), dos desafortunados héroes que deambulan por Westeros viviendo aventuras.
A la más reciente Comic Con,George R.R. Martin llegó para hablar de la serie, basada en el que aseguró es uno de sus trabajos favoritos.
“A veces escribir es difícil, y otras veces te viene muy fácil. Y Duncan y Egg se me dio muy rápido”, contó el autor ante un panel de periodistas “Estas historias son algunas de las mejores cosas que he hecho, y el equipo ha hecho un trabajo asombroso adaptándolas”, dijo.
El encargado de adaptar el libro a la pantalla fue Ira Parker, quien también ha trabajado como guionista en La casa del dragón. Sentado junto a Martin, el showrunner dio más detalles.
“El caballero de los siete reinos se ambienta entre las dos series que todos han visto y aman —La casa del dragón y Game of Thrones— , en un tiempo en que los Targaryen ya no tienen sus dragones y están en declive”, dijo Parker. “Ya no tienen lo que usaron para conquistar este reino, y todos comienzan a preguntarse por qué siguen al mando. Por ello, establecen un gran torneo al que llega Sir Dunk y ahí se desarrolla la trama”.
“Lo más importante era que este show encontrara su lugar entre dos gigantes, dar con el tono adecuado”, agregó Parker. “La novela es encantadora y dulce, y tiene mucha esperanza, pero también tiene los elementos brutales que de este mundo todos apreciamos. En Westeros, todo puede pasar, y ese nivel de impredecebilidad resuena con la gente, porque la vida es así. Seguir el viaje de Duncan debería sentirse muy aterrizado. Y nunca hemos tenido la perspectiva de alguien que creció en los barrios más marginales, un huérfano que creció sin nombre, sin herencia ni dinero, que no tiene el mejor entrenamiento, y solo trata de lograr algo que nunca antes ha hecho”.
Martin comentó que lo más le gusta de esta historia es su humanidad.
“Cuando recién se lanzó Game of Thrones, hace mil años, la mayoría de las críticas fueron buenas, pero entre las cosas que la gente criticó fue que aquí estaba otra fantasía con reyes y lords y que nadie escribe sobre la gente común. Y eso se quedó conmigo”, explicó. “Vengo de Bayonne, en Nueva Jersey, mi padre era un trabajador portuario y mi mamá trabajaba en una fábrica. Soy lo más lejos de un lord que te puedas imaginar. Así que me pareció que escribir una historia centrada en la experiencia de gente común era necesario”.
Parker complementa que esa intención de mostrar el punto de vista de los plebeyos influyó también en la apariencia de la serie, desde los vestuarios a la música.
“Todo debía sentirse simple y poco refinado. Game of Thrones y La casa del dragón son dos series hermosas y épicas, pero aquí optamos por cosas simples y casi juguetonas”, dice el showrunner. “Esta es una historia sobre un caballero y un escudero, pero en muchas maneras es también sobre dos chicos que van en un viaje para tratar de convertirse en algo mejor, tenía que haber una sensación de adolescencia, donde no tienes un producto terminado aún. Estás aprendiendo, estás adaptándote, y espero que la gente disfrute eso, porque le da una nueva vibra a Westeros”.
Martin, al menos, quedó complacido con la apuesta: “Fui hace un año a verlos rodar en el norte de Irlanda, y fue bastante asombroso. Fue ver cómo algo que solo estaba en mi cabeza cobraba vida”.
El caballero de los siete reinos estará, desde el próximo domingo, en HBO MAX y el HBO de los servicios para abonados locales.
Romina Raglianti, El Mercurio/GDA