Es una de las series más populares del mundo y lo arriesgó todo por una nueva versión para Netflix

La serie de manga y anime "One Piece", que mueve millones de fanáticos alrededor del mundo, estrenó una versión de acción real a pesar de fracasos anteriores. Su creador cuenta cómo lo hizo.

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Iñaki Godoy como Luffy en la serie "One Piece".
Foto: Cortesía de Netflix

Charles Solomon, The New York Times
El jueves debutó en Netflix una adaptación en ocho capítulos live action de la comedia de aventuras piratas de Eiichiro Oda, One Piece. Hay mucho en juego: millones de fanáticos quieren ver si los showrunners, Matt Owens y Steven Maeda (a quienes Oda describe como “superfans”), lograron convertir la querida serie de manga y anime en acción real. Aunque es posible que algunos mayores de 30 años no reconozcan el título, One Piece es una de las franquicias de entretenimiento más populares del mundo.

Desde julio de 1997, cuando comenzó a aparecer en la revista de manga japonesa Weekly Shonen Jump, las colecciones de One Piece han vendido más de 516 millones de copias en todo el mundo. Una serie animada alcanzó su episodio número 1000 este año y ha habido numerosos especiales de televisión, novelas ligeras y videojuegos. Los fans discuten sus trivias en incontables sitios web. Y la 15° película, One Piece Film: Red, fue el éxito de taquilla número uno en Japón en 2022, superando a Top Gun: Maverick.

Oda es extremadamente reservado (si puede, no permite que le fotografíen la cara), pero habló de One Piece en una rara entrevista desde Los Ángeles. A través del intérprete Taro Goto, se expresó sobre los orígenes de esta ficción, la elección de su héroe para la televisión y la película que hizo cambiar su opinión sobre la adaptación de imagen real. Estos son extractos editados de la charla.

—Cuando se trata de adaptar una serie de manga tremendamente popular como One Piece a acción real, ¿qué hay que tener en cuenta?

—Una adaptación de acción real de un manga no simplemente recrea el material original: implica pensar realmente en lo que los fanáticos aman de los personajes, la dinámica entre ellos, y ser fiel a esos elementos. Un buen live action no tiene por qué cambiar demasiado la historia. Lo más importante es si los actores pueden reproducir los personajes de una manera que satisfaga a las personas que leen el manga. Creo que lo hicimos bien.

—Has dicho que querías ser artista de manga desde que estabas en primaria. ¿Cómo empezó One Piece?

—Me propuse dibujar el manga que quería leer cuando era joven; tenía que dibujar cosas que no existían para llamar la atención. Hubo muchos héroes que lucharon contra los demonios y salvaron el mundo; el mercado estaba saturado con ese tipo de historias. Quería hacer algo diferente pero identificable. Entendí que había sido apoyado y ayudado por mucha gente para llegar a donde estaba, entonces la amistad se convirtió en un tema central.

—El héroe de la historia es Monkey D. Luffy, quien está decidido a convertirse en Rey de los Piratas al encontrar un tesoro fabuloso conocido como One Piece. Él es afectuoso, optimista y ferozmente devoto de sus amigos, pero no un ídolo. ¿Cómo lo diseñaste?

—Sabía que quería escribir un manga de piratas y, por instinto, saqué el tipo de niño que imaginaba para el papel. A medida que avanzaba la aventura, me di cuenta de que aparecerían varios tipos de piratas, así que decidí darle a Luffy una cara que sería muy fácil de dibujar. Más tarde, cuando tuve que dar autógrafos y necesitaba dibujar a Luffy, fue fácil.

—Algo que distingue a One Piece de muchos manga de aventuras son las mujeres poderosas y capaces de la historia, incluidas la arqueóloga Robin y Nami, la navegante.

—Hay muchas mujeres fuertes en el mundo de One Piece, mujeres con inteligencia como Robin o con habilidades como Nami. Incluso hay mujeres atractivas y fuertes entre los piratas enemigos. En el manga que leí cuando era niño, siempre había un punto en el que la heroína existía sólo para ser rescatada. Eso no me sentó bien; no quería crear una historia sobre mujeres secuestradas y salvadas. Yo represento a mujeres que saben luchar por sí mismas y no necesitan ser salvadas. Si llega un momento en el que se ven dominadas, sus compañeros las ayudarán y viceversa.

—Cuando era niño, Luffy comía la fruta de chicle y convertía su cuerpo en goma, lo que le permitía dar fantásticas patadas y golpes en las peleas. ¿No se adapta mejor a la animación que a la acción real?

—Cuando comencé, no pensé que tuviera sentido dibujar un manga que pudiera rehacerse en acción real. Pero cuando vi la película Shaolin Soccer sentí como si todo un mundo estilo manga cobrara vida. Cambié de opinión. Me di cuenta de que los tiempos habían cambiado y que había tecnología disponible que podía hacer realidad un One Piece de acción real. Así que me dediqué a buscar el socio adecuado para darle vida a este manga.

Imagen de la serie "One Piece".
Iñaki Godoy en la serie "One Piece".
Foto: Casey Crafford / Netflix

—Los actores han interpretado a Luffy y su equipo en espectáculos teatrales e incluso en una obra de Kabuki. Pero los intentos de adaptar el anime popular a películas y series estadounidenses de acción real generalmente no han tenido éxito, como en la criticada Ghost in the Shell y la efímera Cowboy Bebop. ¿Eso te preocupó?

—Varios manga se han convertido en acción real, pero había una historia de fracaso; nadie en Japón podría nombrar un ejemplo exitoso. ¿Lo aceptarían los fans de One Piece y los espectadores que no conocen el manga? Quizás había llegado el momento de buscar la respuesta. Afortunadamente, Netflix acordó que no publicaría la serie hasta que yo aceptara que era satisfactoria. Leí los guiones, tomé notas y actué como perro guardián para asegurarme de que el material se adaptara de manera correcta.

—Luffy no es el doblón más brillante del cofre, pero es un personaje entrañable: es impulsivo y despreocupado hasta que un villano amenaza a sus amigos o a alguien más débil; entonces lucha hasta el final. ¿Fue difícil elegirlo?

—Pensé que el mayor desafío sería encontrar a alguien que interpretara a Luffy; no esperaba encontrar a alguien como Iñaki Godoy. Cuando creé a Luffy, dibujé al niño más enérgico que pude imaginar: normal por fuera, pero nada normal por dentro. Iñaki era igual que la persona que dibujé; se sintió absolutamente natural. Antes de ver el primer corte, muchas de mis notas se basaban en cómo actuaría Luffy en el manga. Pero después de ver la actuación de Iñaki, pude cambiar de tema y dar notas sobre cómo debería actuar Luffy en acción real.

—Y la serie utiliza un diálogo más extenso que el manga.

—En un manga, cuanto más diálogo pones, menos espacio tienes para dibujar, así que corto las palabras tanto como sea posible. Pero cuando la gente realmente habla, las conversaciones son diferentes. En los dramas de acción real, siempre hay mucho diálogo. Si los personajes hablaran en la vida real, sus discursos tendrían la sensación que se encuentra en los guiones. Estoy muy feliz de cómo resultó.

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