Alexis Soloski, The New York Times
Sam, el héroe de la nueva serie de Netflix The Boroughs: Jubilación rebelde, no quiere mudarse a una comunidad para retirados. Cuando un guardia de la entrada le da la bienvenida a Boroughs, “donde vivirás el mejor momento de tu vida”, Sam (Alfred Molina), un exingeniero, apenas se burla. “Eslogan irónico para un lugar al que la gente viene a morir”, comenta.
Al igual que Sam, la televisión tampoco suele querer pasar mucho tiempo con personas mayores, salvo que ofrezcan alivio cómico o consejos sabios a personajes más jóvenes y prominentes.
Aunque en la década de 1980 hubo varias series populares centradas en personajes mayores, como Los años dorados, Reportera del crimen y Matlock, eran excepciones. A mediados de los 90 casi todas habían desaparecido y, en las décadas posteriores, pocas series parecieron interesadas en retratar a los ancianos con alguna complejidad, cuando es que los retrataban.
En 2016, el célebre guionista y productor Norman Lear, entonces ya en sus 90 años, lamentó en The New York Times y otros medios que nadie quisiera aprobar una sitcom ambientada en una comunidad de retiro. Al año siguiente, un estudio descubrió que menos del 10% viendo televisión abierta estadounidense correspondían a mayores de 60 años, aunque las personas de esa edad representaban alrededor del 20% de la población. El estudio también señalaba que, cuando aparecían personajes ancianos -generalmente caucásicos, hombres y sin discapacidades-, solían ser blanco de lenguaje discriminatorio por edad.
Pero todo lo viejo vuelve a ser nuevo, o al menos es retratado con mayor simpatía y complejidad. The Boroughs, que se estrenó el jueves, cuenta con un elenco estelar -Molina, Geena Davis, Clarke Peters, Bill Pullman y Alfre Woodard- en su mayoría septuagenarios. Se suma a otras series actuales como Hombre infiltrado, Only Murders in the Building, Hacks, Happy’s Place, Slow Horses, Terapia sin filtro, The Gilded Age, el reboot de Matlock, los dramas de Ryan Murphy y gran parte del universo de Taylor Sheridan, que le ceden la pantalla de alta definición a los mayores.
Si el cabello es más gris, la piel menos elástica y las caderas quizás ya no sean originales, estos personajes llevan vidas llenas de desorden e intriga, complejidad y placer, igual que sus contrapartes jóvenes. ¿Entró la televisión en su edad dorada?
La actriz nominada al Oscar Alfre Woodard, de 73 años y estrella de The Boroughs, espera que sí. “Me gustaría que mi trabajo fuera una aventura de ahora en adelante”, dijo.
Históricamente, los actores mayores han orbitado alrededor de unos pocos estereotipos: el bromista, el gruñón, el confundido, el sexualmente ridículo. Los años dorados (The Golden Girls en su idioma original) que debutó en 1985 y en Uruguay emitía Canal 12, explotaba todas esas cualidades, aunque las actuaciones y los guiones las trascendían. Estaba muy buena.
Las “chicas” -interpretadas por Bea Arthur, Betty White, Rue McClanahan y Estelle Getty- eran mujeres plenas, y demostraron ser populares entre toda clase de espectadores.
“Había grandes actores, grandes guiones y sin duda fue una de las comedias que me motivaron a intentar hacer esto”, dijo el guionista y creador Chuck Lorre (The Big Bang Theory, Two and a Half Men). El guion que escribió para abrirse camino en la industria era un episodio Los años dorados
Pero a comienzos de los 90, la serie había perdido su fuerza. Y Matlock y Reporteta del crimen también habían desaparecido.Y en general, la televisión dejó a los personajes mayores en los márgenes.
¿Por qué las cadenas se alejaron de las series sobre adultos mayores? Bueno, nunca se habían acercado demasiado a ellas. Dependen de la publicidad, y los anunciantes históricamente consideraron que los grupos de entre 18 y 49 años y de entre 25 y 54 eran los más deseables.
“Valoran a los espectadores jóvenes”, dijo Lorre, que pasó la mayor parte de su carrera en la televisión abierta. La sabiduría convencional de la industria insiste en que los espectadores jóvenes exigen héroes jóvenes.
El guionista y creador Michael Schur (The Good Place), que se enamoró de Los años dorados cuando tenía 11 años -“En ese momento no entendía que fuera raro”, dijo-, sugirió otra razón.
“El envejecimiento se considera algo vergonzoso o algo que debe resistirse a toda costa”, dijo. “Creo que es porque la mortalidad da miedo, y el envejecimiento está relacionado con la mortalidad”.
La industria parece compartir ese miedo, consciente o inconscientemente. Stacy L. Smith, fundadora de la Annenberg Inclusion Initiative, dijo que sus investigaciones indican que la televisión tiene un sesgo implícito hacia la juventud y tiende a borrar o denigrar a los personajes mayores.
Pero hace aproximadamente una década, los servicios de streaming, que dependen menos de los ingresos publicitarios que de la cantidad de suscriptores, comenzaron a volver más visibles a los personajes mayores.
“Si intentamos hablarle a todo el mundo, entonces tenemos que respaldar eso con hechos, sin importar la edad”, dijo Jinny Howe, jefa de series guionadas de Netflix. “Tienes que sentir que vienes aquí y que hay algo que te habla directamente a ti y para ti”.
En 2015 Netflix estrenó Grace and Frankie, una comedia de compañeras creada por Marta Kauffman y Howard J. Morris sobre dos mujeres mayores (interpretadas por Jane Fonda y Lily Tomlin) cuyos maridos se enamoran entre sí. Duró siete temporadas.
En 2018 Netflix sumó The Kominsky Method, la dramedia de Lorre sobre un profesor de actuación envejecido, protagonizada por Michael Douglas y Alan Arkin. Lorre, uno de los productores más exitosos de la televisión, había recorrido Hollywood presentando el proyecto con esas estrellas ganadoras del Oscar y recibió rechazos generalizados.
“Hay muchas maneras de mostrarte la puerta”, dijo. “Nadie va a decirte directamente que es por la edad”. La serie duró tres temporadas en Netflix y obtuvo 11 nominaciones al Emmy.
Netflix luego encargó otras series con protagonistas mayores, incluyendo el thriller geopolítico Zero Day, protagonizado por Robert De Niro; la sitcom de Lorre Leanne, con la comediante Leanne Morgan; y Hombre infiltrado de Schur, protagonizada por Ted Danson como investigador privado y ambientada en una residencia de ancianos en su primera temporada.