El cozy crime basado en una saga de novelas policiales que se convirtió en serie y se estrena en Universal+

La serie "Murder in a small town" basada en las novelas de R.L. White se estrena mañana en la plataforma Universal+; el creador de la serie policial, Ian Weir, habló con El País.

Imagen de la serie "Murder in a small town".
Imagen de la serie "Murder in a small town".
Foto: Kailey Schwerman

Hay una paradoja en el éxito de las historias policiales: cuanto más acostumbrado está el público a los asesinatos, las investigaciones, los detectives y los giros de tuerca, más difícil parece sorprenderlo. En ese escenario trabaja Ian Weir, guionista, showrunner y productor ejecutivo de Murder in a Small Town, la serie basada en las novelas de la escritora canadiense L.R. Wright que se estrena mañana en la plataforma Universal+.

Weir llegó a la televisión después de pasar por el periodismo, el teatro y la radio. A lo largo de su carrera fue showrunner de las series Edgemont, Arctic Air y Dragon Boys. También es novelista y, para Murder in a Small Town, asumió el desafío de convertir una saga literaria de misterio nacida en los años 80 en una serie actual.

El material de partida es una franquicia exitosa. L.R. Wright construyó nueve premiadas novelas alrededor del policía Karl Alberg y la bibliotecaria Cassandra Lee. Karl es un detective de Minneapolis que decide convertirse en jefe de policía de un pequeño pueblo costero en Canadá buscando sanar las secuelas de un caso, y encontrando una serie de asesinatos en la pequeña comunidad. La primera novela de la saga, El sospechoso, ganó el Edgar Award a mejor novela en 1986.

La serie, cuya primera temporada está compuesta por ocho episodios, está protagonizada por Rossif Sutherland (hijo de Donald Sutherland y Francine Racette, y actor en El cuento de la criada) y Kristin Kreuk (Smallville), y conserva la esencia de aquellos personajes pero los ubica en el presente. Ese traslado es más que cambiar modelos de teléfonos, fechas o referencias culturales: también obliga a preguntarse qué hace que un misterio siga funcionando cuando el público ya conoce las reglas del género.

En Murder in a Small Town, la respuesta de Weir no está en aumentar la cantidad de muertes, sino en profundizar en los personajes. “El desafío para todo el equipo es encontrar el equilibrio: que no sea solo una historia de amor con un misterio ocasional añadido, ni solo un montón de misterios con momentos románticos. El objetivo es lograr ese tejido entre la historia de amor y los misterios, mezclando lo humano con lo policial”, adelanta Weir.

Sobre el desafío de adaptar la saga, la dificultad de sorprender a una audiencia entrenada en resolver crímenes desde el sofá, y por qué, detrás de cualquier asesinato, lo que le interesa contar son las personas, es esta charla con Ian Weir.

—Imagino que sorprender a la audiencia con una historia del género criminal debe ser difícil. ¿Sintió alguna presión o se sintió confiado al respecto?
—Aunque no había trabajado en este tipo de programas anteriormente, he amado las novelas de misterio toda mi vida, especialmente las de L.R. Wright. Para mí, participar en este proyecto fue en cierto sentido un desafío y un cambio de rumbo, contando historias que no había tenido la oportunidad de narrar antes, pero también se sintió como “volver a casa” porque amo toda esta tradición. Comenzando con las novelas de L.R. Wright, los personajes son maravillosos, particularmente Karl y Cassandra; ha sido un placer pasar varios años en su compañía.

Imagen de la serie "Murder in a small town".
Imagen de la serie "Murder in a small town".
Foto: Kailey Schwerman

—¿Por qué cree que estos misterios estilo cozy crime, resuenan tanto con audiencias de Estados Unidos, Europa o Uruguay?
—Espero que lo que resuene sea simplemente las historias humanas que estamos contando, las cuales surgen de las novelas de L.R. Wright. Sus libros se preocupan mucho por las complejidades de los seres humanos y los misterios que las personas representan para sí mismas y para los demás. Creo que el misterio humano continuo es algo que atrae a cualquier cultura. Además, considero que la historia de amor es universal; todos hemos sido amantes en nuestras vidas y hay algo tremendamente vinculante en eso. Tenemos la suerte de contar con Ross Sutherland y Kristin Kreuk como protagonistas, quienes invierten mucho en el desarrollo de la historia de amor de Karl y Cassandra.

—Este proyecto tardó muchos años en concretarse. ¿Cómo cambió su perspectiva sobre la historia y su relación con el material a lo largo del tiempo?
—Inicialmente, cuando intenté adaptar el material, era un guion para una película y me mantuve muy fiel a los elementos de la trama de la novela. Años después, he sido menos fiel a los elementos de la trama, pero he intentado ser más fiel al espíritu de las novelas y de los personajes. He descubierto que las novelas y los guiones son formas totalmente diferentes; a medida que encuentras nuevas formas de presentar la historia, esta se vuelve distinta. Actualmente, me preocupan menos los giros de la trama que hizo la autora y más cómo entretejió las historias humanas. En la serie buscamos formas diferentes de girar la trama porque una serie de televisión se mueve de manera distinta a una novela. Para mí, el guion es el formato en el que me siento más cómodo como escritor.

Imagen de la serie "Murder in a small town".
Imagen de la serie "Murder in a small town".
Foto: Kailey Schwerman

—En ese proceso de adaptación, ¿hubo algo que considerara “intocable”, ya fuera el espíritu de las novelas o los personajes?
—Para mí, lo absoluto e intocable han sido los personajes de Karl y Cassandra. Algunos de sus detalles cambiaron porque ahora estamos en el año 2026 y las novelas se escribieron en los años 80 y 90, pero su verdad como seres humanos es la misma que está en los libros. Una diferencia en Karl es que en la serie tiene más dudas sobre sí mismo que en las novelas. Esto es algo que me fascina explorar y Ross Sutherland está totalmente dispuesto a profundizar en ello. Además, creo que vivimos en un mundo con más dudas en 2026 de las que había hace décadas; el mundo ha pasado por tiempos difíciles.

—¿Por qué cree que los pequeños pueblos son tan atractivos para las historias de crímenes?
—Como espectador, me encantan esos elementos por la belleza del pueblo y el misterio inherente a una comunidad pequeña. Existe la sensación de que todas estas personas se conocen desde niños y, como audiencia, tenemos la oportunidad de empezar a hacer descubrimientos sobre ellos. Aunque amo la tradición del cozy crime, a veces me impaciento porque en ese género la muerte no siempre parece importar mucho. En nuestra serie, he intentado que, aunque sea un pueblo hermoso y no esté lleno de destrucción, las cosas malas que suceden tengan peso: la gente sufre, hay pérdidas y los sobrevivientes lidian con el duelo. Fusionar la belleza con el sufrimiento humano es muy importante para mí y para el elenco.

—¿Cómo logra mantener el equilibrio entre el misterio del asesinato y la escala más amplia de la serie con el romance central?
—Muchas de las historias de los personajes han sido descubrimientos que hemos hecho mientras filmamos la serie. Al principio, los productores y escritores conocen a los personajes mejor que los actores, pero al final de la primera temporada, los actores ya conocen a los personajes mejor que los escritores porque han vivido con ellos. En ese punto, se convierte en una colaboración entre el elenco, los escritores, directores y productores. Es emocionante ver cómo esa colaboración crece mientras los personajes se desarrollan; estamos descubriendo cosas sobre Karl y Cassandra en la tercera temporada que recién estrenamos en Estados Unidos, que nadie imaginaba cuando empezamos la primera.

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