Alfonso Herrera: "Hablar de 'La casa de los espíritus' es hablar de lo que ocurrió en América Latina"

El actor mexicano habla de su protagónica en la adaptación en formato serie y en español de la novela de Isabel Allende que acaba de estrenar Amazon Prime Video

Alfonso Herrera
Alfonso Herrera

Carlos Aguilar, The New York Times
Alfonso Herrera sufrió mental y emocionalmente durante la pandemia. Comenzó terapia mientras filmaba la serie Ozark en Atlanta, y durante una sesión la terapeuta le pidió que repitiera en español algo que acababa de decir en inglés, aunque ella misma no hablara español.

“Le pregunté: ‘¿Por qué querés que lo diga en español?’”, recordó Herrera. “Y ella me respondió: ‘Porque lo que acabás de expresar es algo profundamente importante para vos, y decirlo en voz alta en tu lengua materna va a resonar con un eco mucho más fuerte tanto en tu mente consciente como en la inconsciente’”.

Herrera, de 42 años, cree que ese vínculo entre idioma e identidad impregnará La casa de los espíritus, una nueva adaptación de la novela fundamental de Isabel Allende, con una poderosa sensación de conexión cultural y emocional. Esa conexión promete ser ciertamente más fuerte que la de la muy criticada película en inglés de 1993, en la que Jeremy Irons y Meryl Streep encabezaban un elenco mayoritariamente blanco interpretando a una familia chilena.

La serie que ya está en Prime Video, será la primera adaptación audiovisual en español de la novela, publicada originalmente en 1982. Allende participa como productora ejecutiva junto a Eva Longoria y otros. La serie también está protagonizada por Nicole Wallace y Dolores Fonzi. Fue filmada íntegramente en Chile.

“El hecho de que esta versión haya sido filmada en Chile, en español y con talento iberoamericano genera un ADN muy distinto”, dijo Herrera.

Además de Ozark, en el mercado anglosajón, Herrera estuvo en la serie de ciencia ficción Sense8, de Lana Wachowski y Lilly Wachowski, y en la versión televisiva de El exorcista. Había saltado a la fama a comienzos de los 2000 como integrante del grupo pop RBD. Películas mexicanas como Dance of the 41, un drama queer de época y la sátira política ácida ¡Que viva México! ampliaron su trayectoria dramática.

La casa de los espíritus es una historia multigeneracional impregnada de realismo mágico que retrata la vida en un país latinoamericano no especificado —que se parece a Chile— a lo largo de gran parte del siglo XX. Herrera interpreta a Esteban, un terrateniente decidido que encarna ideales patriarcales y conservadores anticuados con una personalidad feroz.

La historia, que abarca varias décadas, muestra una violencia política que remite al golpe de Estado de 1973 en Chile, que derrocó al gobierno de Salvador Allende e instaló en el poder a Augusto Pinochet. Herrera leyó la novela por primera vez como una tarea en el liceo.

Estos son extractos editados de una conversación con Herrera.

—Esteban hierve de dolor y llena ese vacío con éxito material. Es un autoritario dispuesto a usar la violencia para mantener el poder, no muy distinto de figuras de la realidad política actual. ¿Qué significa el personaje para vos?

—Esteban simboliza el sistema político latinoamericano, que está plagado de injusticias, completamente desequilibrado y desprovisto de conciencia emocional. Esta historia es tremendamente relevante porque retrata la polarización social, como la que vivimos hoy en muchos países, incluido Estados Unidos. Hablar de La casa de los espíritus es hablar de lo que ocurrió en la región que se extiende desde el Río Grande hasta la Patagonia. Hay muchos dolores, muchas heridas y muchas cicatrices que compartimos en toda América Latina. La historia es un mural de quiénes somos como latinoamericanos, porque también compartimos el legado del colonialismo, que consolidó las formas en que nos comunicamos, cómo convivimos y nuestras estructuras sociales.

—¿Fue físicamente exigente? Tuviste que hablar con acento chileno y atravesar una transformación física a medida que el personaje envejece.

—Fueron varias cosas al mismo tiempo. El acento chileno es enormemente distinto del mexicano. Al mismo tiempo, interpreté a Esteban desde los 30 años hasta su muerte, lo que implicó un uso extensivo de prótesis. Mientras filmábamos, Pepe Mora y Jordi Morera, los maquilladores que crearon todas las prótesis, y yo estábamos viendo The Penguin. Recuerdo que Colin Farrell decía en entrevistas: “Pasábamos tres horas y media en maquillaje”. Nosotros hacíamos seis horas y media solo para el proceso de aplicación. Obviamente lo digo en tono de broma, pero si hacés la cuenta, pasé más de 240 horas sentado en esa silla.

—Empezaste a trabajar en producciones de Hollywood recién hace una década. ¿Cómo comenzó eso?

—Primero recibí una convocatoria de casting para Sense8. Conseguí el papel y después regresé a México y seguí trabajando allá. Luego empezaron a llegar más oportunidades de audicionar desde Estados Unidos, y conseguí algunos de esos trabajos también. En cierto momento dejaron de ser solo invitaciones a castings y empezaron a convertirse en ofertas directas, que por suerte eran para proyectos interesantes.

—Considerando que hiciste varias películas en México en los últimos años, no pareciera que estés persiguiendo activamente el estrellato de Hollywood.

—Trabajar aquí en “el Norte” no es algo que me quite el sueño. He tenido la oportunidad de trabajar en Estados Unidos y conocí gente fantástica, pero lo que me importa es simplemente seguir trabajando, y eso significa trabajar en mi país y en toda América Latina. Pero cuando me invitan a trabajar en Estados Unidos, felizmente volvería a hacerlo.

—El modelo global de suscripciones del streaming también hace posible que libros como La casa de los espíritus sean adaptados con grandes valores de producción, pero manteniendo su idioma original.

—Eso también tiene que ver con la importancia y el enorme poder de la novela. Estuve en Suiza viendo la Eurocopa femenina y entré en algunas librerías. Los libros de Isabel Allende aparecían constantemente entre los más vendidos. La casa de los espíritus, posiblemente su obra más importante, ha sido un best seller tanto en Japón como en Francia y Alemania. Más allá de que la serie esté en español, creo que logrará cruzar hacia otros mercados, en gran parte porque la novela sigue siendo tan relevante como siempre.

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