Alexis Soloski, The New York Times
Lucia Aniello siempre supo que terminaría así. Hace una década, junto a sus socios creativos, Paul W. Downs y Jen Statsky, empezó a esbozar una comedia sobre la brecha generacional entre una diva del stand up de la generación boomer y una joven escritora millennial que sacude su rutina. En 2019 presentaron el proyecto a HBO, detallando un plan de cinco temporadas. Incluso describieron la escena final.
Seis años después, filmaron ese cierre. “Siempre estuvimos yendo hacia esa idea”, dijo Aniello.
La quinta y última temporada de Hacks, la comedia de HBO que ha ganado 12 premios Emmy -incluido mejor serie de comedia en 2024-, se estrena el jueves en HBO MAX.
La serie revitalizó la carrera de Jean Smart, que interpreta a la leyenda de la comedia Deborah Vance, y consolidó la de Hannah Einbinder, que da vida a la guionista Ava Daniels. También confirmó a sus tres creadores como autores de una comedia precisa, ambiciosa y con inesperadas zonas de gravedad emocional.
Hacks combina una sólida densidad de chistes por minuto con un interés profundo en la vida emocional de sus personajes. Los chistes funcionan. Pero la mayoría de ellos nace del dolor.
Durante el rodaje del final, Einbinder lloró con frecuencia. Incluso Smart, de carácter fuerte, se emocionó en varias ocasiones. Los creadores, en cambio, se mantuvieron más contenidos, en parte por la intensidad del trabajo.
En una entrevista por videollamada a comienzos de marzo, admitieron que el final todavía no los había alcanzado del todo: acababan de terminar de rodarlo -tras pasar por Los Ángeles, Las Vegas y París- y aún estaban en etapa de montaje.
“Son tantas emociones que cuesta procesarlas en el momento”, dijo Statsky.
Aniello apareció en pantalla junto a Downs, quien además actúa en la serie. (Ella anunció su matrimonio durante los Emmy de 2021, y hoy tienen un hijo de cuatro años). Cree que el impacto llegará cuando la temporada termine, el 28 de mayo.
“En lo personal, todo se me va a venir abajo la noche en que se emita el final”, dijo. “Porque después de eso, ya está ahí afuera y no queda nada más por dar, nada más por mostrar. A partir de esa noche, va a empezar a alejarse cada vez más de mí, y eso va a ser devastador”.
En la cuarta temporada, Deborah alcanza lo que la serie entiende como la cima para cualquier comediante: tener su propio programa nocturno (su late night) en televisión. Pero decide abandonarlo antes que traicionar a Ava.
¿Qué le quedaba entonces por conquistar en esta última temporada?
“En última instancia, la temporada explora cómo se redime, pero también qué aprende realmente sobre lo que importa en la vida y por qué vale la pena vivir”, explicó Statsky.
Quizás la propia Deborah lo resume mejor en el primer episodio: “Me niego a que me recuerden en los términos de otros, como una perdedora o como la persona que mató el late night o como una mujer histérica”. Los guionistas le ofrecen un cierre más generoso. Y también a Ava.
A lo largo de su recorrido, Hacks ha parecido muchas veces oportuna, incluso premonitoria. La trama del late night, en la que una cadena presiona a Deborah, fue escrita antes de la cancelación del programa de Stephen Colbert y la suspensión del de Jimmy Kimmel. En esta temporada, Deborah se ve limitada porque esa misma cadena también controla una plataforma de streaming y varios medios. (Todo esto fue concebido antes de que Warner Bros. Discovery, propietaria de HBO, fuera puesta en venta).
La serie ha defendido la importancia de la comedia en un contexto donde el ecosistema cambia rápidamente: el auge de YouTube, la caída del late night, la fragmentación de la cultura masiva. Pero sus preocupaciones van más allá del humor.
“Lo que intentamos con Hacks es decirle la verdad al poder y hacer una serie que, ante todo, sea graciosa, pero que también refleje nuestros valores y diga lo que sentimos que debe decirse en el mundo”, señaló Statsky.
Uno de esos valores es el trabajo, encarnado en la relación entre Deborah y Ava, que atraviesa la brecha generacional. Hace falta esfuerzo -y afecto- para lograr tantos remates.
“Sigue siendo, de algún modo, una mentoría oscura”, dijo Aniello. “Pero también es una historia de amor, y el lenguaje del amor en este mundo muchas veces es la comedia”.
Hacks también es una historia de amor entre sus creadores, que aprendieron temprano que su amistad era más importante que cualquier desacuerdo puntual sobre una escena. Sienten que la serie los volvió mejores guionistas y productores, y ya planean trabajar juntos en un nuevo proyecto aún no anunciado.
En la entrevista, la emoción dominante era la gratitud: hacia el elenco, el equipo, entre ellos mismos, y hacia la propia existencia de la serie, atravesada por incendios, restricciones por COVID y huelgas de guionistas y actores.
Smart perdió a su esposo poco antes del estreno de la serie y luego sufrió un problema cardíaco. Aniello entró en trabajo de parto antes de tiempo. Nada de eso es gracioso. Y sin embargo, la serie lo fue -y lo sigue siendo.
Las últimas escenas se filmaron en el museo del Louvre, que primero había concedido el permiso, luego lo retiró y finalmente, en el último momento, volvió a autorizarlo.
“Cada temporada era como: ‘¿Vamos a poder terminarla, y ni hablar la serie, como queremos?’”, dijo Downs. Pero de algún modo lo lograron.
“El ánimo no es de tristeza”, concluyó. “Es más bien: qué privilegio haber podido hacerlo”.
En HBO MAX están disponibles las cuatro temporadas anteriores como en un plan intensivo, ponerse al día.