Se estrena hoy en Cinemateca 18 La cuestión humana, película francesa dirigida por Nicolas Klotz y premiada en Copenhague, Gijón y Sao Paulo.
Simon (Mathieu Amalric, el protagonista de La escafandra y la mariposa y villano del último 007) trabaja como psicólogo en el departamento de recursos humanos de una gran multinacional petroquímica. Su labor consiste en la realización de pruebas en las que los jóvenes empresarios son llevados a la extenuación para detectar sus flaquezas y aptitudes: sus empleadores quieren estar seguros de la capacidad de quienes están bajo su mando en una situación de crisis.
La vida del personaje se ve alterada cuando, un día, uno de los directivos le encarga una misión confidencial: investigar al director general de la empresa, al que creen perturbado mentalmente. Inmerso en una extraña conspiración, Simon irá viendo cómo su existencia se va resquebrajando, invadida por los ecos de un pasado siniestro que le harán enfrentarse a algunos fantasmas personales.
El encargo lo llevará a replantear su actividad en la empresa, replanteo que se agravará cuando advierta algunos aspectos siniestros del pasado de su superior. La comparación de los textos técnicos que emplea el departamento de recursos humanos y los instructivos de oficiales nazis, comienzan a llegarle al personaje en forma de amenazas anónimas.
El sentido parece claro: los hijos del nazismo pueden estar al mando de grandes corporaciones y esconder bajo un lenguaje técnico, una serie de instrucciones tendientes a controlar al personal, aumentar su productividad y eliminar a aquellos que no cumplen con los requisitos esperados, empleando cualquier método, siempre que sea efectivo para los propósitos de la empresa. Por supuesto, la mera idea de que a alguien le importe la "cuestión humana" del título debe ser entendido como una de las varias ironías que recorren esta película de Klotz.
En una línea que ha hecho pensar en el cine del también Laurent Cantet (que ha sido también un vigoroso crítico del "capitalismo salvaje" en Recursos humanos y El empleo del tiempo), el film de Nicolas Klotz se propone como una reflexión que cuestiona el lenguaje técnico cuyos eufemismos suelen edulcorar toda apariencia de crueldad: no se trata de razonar sino de racionalizar, y hay explicaciones (en realidad, excusas) para casi cualquier cosa que uno haga.
El cuestionamiento de Klotz al mundo en que vive adopta la forma de un `thriller` psicológico, a lo largo del cual el universo del protagonista se desintegra ante la serie de revelaciones que van surgiendo ante él. Profesor de la prestigiosa escuela de cine de La Fémis, autor de trabajos sobre diversos músicos, el director Klotz tiene también a sus espaldas una significativa carrera cinematográfica que incluye desde adaptaciones de Mircea Eliade (La nuit sacrée, 1988) hasta el drama La blessure (2004).