CARLOS REYES
Hoy a las 19 horas se inaugura una gran exposición retrospectiva del pintor Zoma Baitler, que abarca buena parte de su carrera a través de unas 40 obras. La apertura de la muestra va acompañada del lanzamiento de un libro sobre el artista.
Los cuadros que componen esta exposición recorren medio siglo en la carrera del pintor, remontándose los primeros hacia 1934, cuando Baitler tomó contacto con Torres García. Desde allí, la muestra transita por la etapa impresionista, volcándose luego hacia el expresionismo, que alcanza su etapa más audaz cuando el pintor, bajo influencia de su pasaje por Nueva York, incursiona en un estilo de líneas disociadas.
La muestra (que va en el Salón Iocco, en Rincón 408), tuvo un antecedente reciente en una exposición en Salón Figari del Ministerio de Relaciones Exteriores, aunque en esta oportunidad se sumaron muchas más pinturas, algunas cedidas por coleccionistas privados que pocas veces las prestan.
Entre las pinturas que más llaman la atención destacan las que el pintor realizó mientras se desempeñaba en el cargo de agregado cultural de Uruguay ante Israel, a inicios de los años `60. La influencia se refleja en la presencia de los colores del desierto en las telas, hecho que le da a estas obras el nombre de período amarillo.
Viajero incansable, la presencia del paisaje africano también se refleja en Baitler (1908-1994), quien vivió dos años en Sudáfrica, proyectando en sus obras toda una paleta de rojos. Finalmente, en la obra Objetos en estructura, pintada poco tiempo antes de morir, el artista sintetiza buena parte de los estilos por los que transitó, por medio de un expresionismo estructurado en el que concilia la relación áurea con formas más apasionadas.
"Además de toda su actividad como pintor -contó a El País Héctor Baitler, nieto del artista- creo que es importante destacar también toda la actividad que él realizó, por ejemplo, como conferencista, en conferencias televisivas en los viejos galpones de Saeta. También es significativo el apoyo que le dio a otros artistas, como a Juan Ventayol, cuya pintura tuvo un período de mucho reconocimiento, fruto de ese acercamiento a Baitler".
Baitler subraya además el carácter comunicativo de su abuelo, a quien evoca como un hombre siempre dispuesto a las tertulias y la buena conversación, rodeado de grandes personalidades, tanto políticos como artistas. En ese sentido, la casona del pintor (Massini 3259), fue uno de sus centros de reunión, conservando aún hoy un mosaico de su autoría.
La muestra va acompañada por el lanzamiento de un libro, escrito por Nelson Di Maggio, en el que se analiza la obra de Baitler, que es complementado con críticas y un centenar de láminas. La publicación vale $ 1.000 y la exposición estará abierta hasta el viernes 12.